viernes, 13 de mayo de 2011

Cosas de chicos menudos

A lo largo de todos estos años después de la aprobación de la Constitución de 1978, el pacto de gobierno que más hemos ‘disfrutado’ en Canarias ha sido el de CC y PP. Nuestra ley electoral –que todos quieren reformar, pero jamás llegan a un entente– no permite mayores alegrías y nos ha condenado a no tener mayorías absolutas. Por lo tanto, hay lo que hay. Y no debiendo, en principio, ser malo la corresponsabilidad, basta con echar un vistazo a los espectáculos para concluir lo contrario. Resignación.
Ha sido bastante normal que estas dos formaciones políticas se pongan de acuerdo sin mayores dificultades. Incluso antes de celebrarse las elecciones. La alianza a nivel regional es trasladada, casi siempre –lo llaman en cascada–, al resto de instituciones (cabildos y ayuntamientos). De esto pareció olvidarse Mariano Rajoy, quien soltó en el Auditorio de Las Palmas que el gobierno canario había sido casi tan aburrido como él mismo aparenta. Aunque no pareció importarle demasiado a Soria, socio de Rivero hasta octubre próximo pasado, pues para el presidente del PP canario todas estas nimiedades son meros deslices, simples errores. Como lo fue el desvío de la asignación al grupo en el ayuntamiento santacrucero hacia la compra de bragas, pañuelos y resto de lencería. No se sabe a ciencia cierta si para Cristina, Maribel o Llanos, hasta ese entonces aún no defenestrado.
En el cabildo majorero, como no podía ser menos, también ha habido acuerdo. Y al frente del área de turismo se colocó a doña Águeda Montelongo. Pero como se ha venido descubriendo que la señora en cuestión, en el noble ánimo de incrementar el número de visitantes, pagó unas facturillas apenas a unos políticos (que por pura casualidad eran de su mismo partido, el popular) que pasaron sus vacaciones en Maxorata con cargo al Patronato de Turismo, resulta que monta en cólera el presidente (Mario Cabrera, de CC), le retira su confianza y asume personalmente la gestión financiera del órgano citado. De ello existe bastante documentación en el digital Canarias Ahora, periódico que levantó la liebre en su momento.
Paulino, viejo zorro sauzalero, llamó a Willy y le ordenó que suprimiera cualquier suceso macabro de los que salen, como mínimo cuatro veces al día, en los informativos de la Autonómica y colara esta noticia. Porque entendió que eso es mucho más grave que ordeñar una cabra en La Aldea (acontecimiento que sentó cátedra, porque Carolina Darias también se subió al carro de estrujar las ubres caprinas) y había que airearlo.
Hago el oportuno inciso para proponerte que visiones los telenoticias de mediodía y de la tarde-noche. Que también se reponen en el segundo canal (que para eso está, para repetir hasta los tostones del CD Tenerife, y La destiladera, y el paseo por las nubes –con helicóptero–, y parrandeando, y todo). Te percatarás que para los mismos contenidos pagamos un montón de sueldos (dos presentadores, otro para deportes, el del tiempo…). Si me apuras, añade el de la medianoche y el Buenos días, Canarias (que ya no lo veo porque no está Estíbaliz). Solo falta que manden a la nosécómodefinirla de Código abierto. Repiten más que cuando te mandas un buen bocadillo de sardinas repotiado debajo de un pino en el monte.
José Manuel (parecido a Ana Oramas en eso tan ejemplar de no llevar imputados en sus listas) no se arredra por estas nimiedades. Él, que ya fue generosamente invitado en su día, entiende que estos errores (subsanables) no son asuntos importantes o trascendentales para la ciudadanía. Preguntado días pasados por este particular, nada respondió acerca de si el partido, o los beneficiarios, iba a hacerse cargo de estos pagos. No, lo que reconoció el caballero es que ‘ese señor’ (se refería al actual presidente, Mario Cabrera) no volverá a contar con nuestro voto para ese cargo, sea cual sea el resultado de estas próximas elecciones. Como no me prestas la pelota, ya no juego más contigo. ¿Te acuerdas?
Serán caraduras. Y con estos mimbres se nos presentan aquellos que pretenden regir los destinos del país y, a ser posible, comunidades autónomas, diputaciones, cabildos y ayuntamientos. Con esa carita de no haber roto un plato en su vida, resulta que viven, y bastante bien, a nuestra costa. Recomiendo a mi amigo Pancho que antes de ir a la isla de las playas kilométricas y de rubias arenas a ver a su familia, contacte primero con estos sujetos que lo mismo, aunque sea con un carné falso, cuela, cual viaje del Imserso al uso, la estancia (a pensión completa y con el coche de alquiler en la puerta). ¡Ah!, no lleves cámara, que te regalan también las postales.
Deben ser una costumbre en el PP. O una obsesión. Ahora mismo no estoy pensando en los trajes del amiguito del alma, pero podría. No me pasa por la cabeza cuestionarme el porqué de la inmensa deuda del ayuntamiento madrileño, pero podría. Ni si Rajoy se paga sus paseos por Mogán, pueblo en el que su alcalde tiene mucho pendiente que contar.
Y en esto estábamos cuando le sale a Paulino, y señora, una empresa en Méjico, cuya gestión parece es llevada por un peninsular. Creo que no lo ha negado, siguiendo el ejemplo de otro alcalde nacionalista más cercano. Y don José pidiendo el voto para el Movimiento nosécuantos.
Lo dicho, parecen chicos menudos, que se decía antes cada tres por dos. Ellos juegan y nosotros hacemos el indio. Fíjate en una de las fotos de la composición. Sí, puedes confiar. Y un churro.
Hasta luego.