miércoles, 11 de mayo de 2011

Felicidad

Hoy me levanté gandul. Y un correo de un compañero de promoción (José Andrés) me hizo recordar a Dulce Xerach, una militante (díscola) de CC que ha ocupado varios puestos ‘públicos’ (y bastante notorios), en los que la familia ha tenido bastante que ver, hasta hace bien poco responsable del Blog de una parlamentaria (ahora, el Blog de una ciudadana), la que se iba a Harvard University en sus horas de trabajo. Bueno, trabajo, trabajo, lo que se dice trabajo… Pero era feliz.
Puede que a instancias suyas, vaya usted a saber, la mentada universidad ha diseñado un curso sobre la felicidad. Dicen las malas lenguas que, aparte de la diputada canaria, asistieron varios miles de personas más (un servidor no pudo ir porque desde que se jubiló pasó a un estado de felicidad permanente), y han alcanzado una estación placentera en sus ritmos vitales, al tiempo que su ánimo ha crecido exponencialmente; casi tanto como el paro en Canarias. Sí, va disminuyendo, ya lo sé. Lo que tú ignoras es que Dulce le trajo los apuntes a Paulino, se los repasó en el transcurso de la última carrera y aplicolos ipso facto. ¿No te has fijado en esa sonrisita que esgrime en los carteles electorales? Va sobrado nuestro hombre. Es oportuno, pertinente, acertado, adecuado, apto, eficaz y se muestra dichoso, radiante, contento. Y por La Villa va en container, con Melchior e Isaac; más de doscientos años a sus espaldas (y en cargos públicos, unos trescientos).
Yo no creo que se enfade conmigo si les doy a conocer a mis lectores el secreto. Por tal motivo, les adelanto algunos de los tips y les aseguro que si los ponen en práctica (son técnicas muy simples y efectivas) tendrán ante sí un larguísimo periodo positivo y lleno de bendiciones. Sobre todo a partir del 23 de mayo. Ya verán. Se parecerán al sonriente de la ilustración. No te pongas así, desconfiado, echa fuera esa carga de negatividad. ¿Acaso quieres seguir siendo como ese resto decaído, cabizbajo y meditabundo?
He aquí la relación de lo más simple. Lo más difícil es para el postgrado:
Practica algún ejercicio: caminar, ir al gimnasio, yoga, natación… Los expertos aseguran que hacer ejercicio es igual de bueno que tomar un antidepresivo para mejorar el ánimo. Treinta minutos de ejercicio es el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés. Si estás una hora, o más, vuelves a la carcajada limpia.
Desayuna bien: algunas personas se saltan el desayuno porque no tienen tiempo o porque no quieren engordar. Estudios (?) demuestran que desayunar te ayuda a tener energía, pensar y desempeñar exitosamente tus actividades. Hombre, no hace falta una jartada, pero algo más que el clásico cortadito.
Agradece a la vida todo lo bueno que tienes: escribe en un papel diez cosas que tienes en tu vida que te dan felicidad. Cuando hacemos una lista de gratitud nos obligamos a enfocarnos en cosas buenas. Bueno, empieza por cinco, si te pareció mucho.
Sé una persona asertiva: pide lo que quieras y di lo que piensas. Está demostrado que ser asertivo ayuda a mejorar tu autoestima. Ser un dejado y aguantar en silencio todo lo que te digan y hagan, genera tristeza y desesperanza. ¡Ah!, no hagas mucho caso a las promesas electorales; deprime bastante.
Gasta tu dinero en experiencias no en cosas. Un estudio descubrió que el 75% de personas se sentían más felices cuando invertían su dinero en viajes, cursos y clases; mientras que solo el 34% dijo sentirse más feliz cuando compraba cosas. ¿Entiendes lo del helicóptero de Paulino y este propio curso que te cuento a propuesta de Dulce?
Enfréntate sin temor alguno a tus retos. No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Estudios demuestran que cuanto más postergas algo que sabes que tienes que hacer, más ansiedad y tensión generas. Escribe pequeñas listas semanales de tareas a cumplir y cúmplelas. Yo tengo el escritorio atiborrado de papeles.
Pega recuerdos bonitos, frases y fotos de tus seres queridos por todos lados. Llena tu refrigerador, tu computadora, tu escritorio, tu cuarto, tu vida de recuerdos bonitos. Mi casa es un álbum. Incluso mi nieta ha dibujado más de una pared.
Siempre saluda y sé amable con otras personas. Más de cien investigaciones afirman que solo sonreír cambia el estado de ánimo. Los estudios, las encuestas y las pesquisas son como el algodón: no engañan.
Usa zapatos que te queden cómodos. “Si te duelen los pies te pones de malas” asegura el Dr. Keinth Wapner (no me digas que no lo conoces; muchacho, vive en Filadelfia y tiene una clínica), presidente de la Asociación Americana de Ortopedia. Ni que fuera bobo: chino que no sabe sonleíl, que no monte negocio.
Cuida tu postura. Camina derecho con los hombros ligeramente hacia atrás y la vista hacia al frente; eso ayuda a mantener un buen estado de ánimo. Es una aclaración a la primera indicación.
Escucha música. Está comprobado que escuchar música te despierta deseos de cantar y bailar; esto te va a alegrar la vida. Se amansa la fiera, ¿no?
Lo que te comes tiene un impacto importante en tu estado de ánimo. Tanto que si no comes, te entra un hambre del carajo. Por eso, no olvides: Come algo ligero cada 3-4 horas, pues mantiene los niveles de glucosa estables. No te saltes comidas. Ni saltes mientras comes. Evita el exceso de harinas blancas y el azúcar. Come de todo (cuidado con las harinas blancas y el azúcar). Varía tus alimentos, es decir, come de todo. Por último, arréglate y ponte guapo. Si no lo consigues, opta a un puesto político que Photoshop se encarga del resto. Se te queda todo derecho. Eso dije, todo.
Hasta pronto.