jueves, 26 de mayo de 2011

Gratitud y profundas convicciones

Era la Gaceta de Tenerife –así lo expresaba en su cabecera– un Diario católico; órgano de las derechas. Propietario: Acción Social Popular. En su número 3773, correspondiente al 27 de julio de 1922, página 1, con el título ‘En favor de la cultura isleña’, y el subtítulo de ‘Una carta del maestro de la Longuera’, se publica la carta enviada por Alfredo Mederos y que a continuación transcribimos en su integridad:
“Sr. director de GACETA DE TENERIFE.
Muy Sr. mío y de mi más distinguida consideración: Apelando a la amabilidad que le caracteriza, no dudo obtener de V. la inserción de las presentes líneas en el periódico que tan dignamente dirige, haciendo pública mi gratitud y la de los pobres niños de mi escuela por la hermosa defensa que en su periódico hizo Perales, el día 23 del corriente, de mi humilde solicitud, desestimada por el Cabildo Insular, gestionando un premio para los padres que más se han distinguido mandando sus hijos a la escuela.
La escuela nacional de la Longuera se encuentra situada a un par de kilómetros del Puerto de la Cruz, en pleno valle de la Orotava, donde toda la riqueza agrícola es de determinados señores y casas fruteras, por lo que la totalidad de de padres de los 56 niños matriculados son pobres de solemnidad, los cuales emplean a sus hijos, hasta de ocho años, en trabajos impropios de su tierna edad, obligados por la perspectiva de una casa de familia compuesta de seis u ocho individuos en la que no hay más que uno en condiciones de resistencia física para ganar el actual jornal de cuatro pesetas.
En pago del sacrificio económico que hacen mandando sus hijos a la escuela; privándose del pequeño jornal que aportan al hogar estos niños, que en ningún país civilizado les permiten en estos trabajos, y para los que existe teóricamente en nuestra nación una ley protectora de la infancia, fundado en tan elocuentes razones, las expuse al Cabildo integramente, solicitando un premio que siguiera estimulando a estos padres para que se preocupen por la cultura de sus hijos, haciéndoles reconocer que nuestra Corporación insular también acoja con calor las quejas de los desheredados de la fortuna, por lo que constituye una esperanza para el país velando por la cultura del pueblo tinerfeño.
Al mismo tiempo que para expresar mi gratitud al autor del mencionado artículo, defendiendo mi instancia, quiero dar cuenta a la opinión pública de que el Magisterio reconoce que es muy responsable del atraso cultural de los pueblos, pero que se sepa, que gran parte de los capitalistas españoles, muchos de los cuales han tomado parte en el Gobierno de la nación, han considerado incompatible la cultura popular con el logro de sus aspiraciones particulares; y en la actualidad, mientras no se aumenta nada más que un millón para Enseñanza –porque, según al ministro de Hacienda, la economía nacional no lo permite–, se adelantan 28 millones para la Compañía Trasatlántica, y se consignan mil pesetas para los diputados a Cortes, que representan más de ocho millones. Un diputado dijo en el Parlamento que era vergonzoso que después del desastre, mientras no se da una peseta para construcción de escuelas, figure en el actual presupuesto doce millones para cuarteles.
El maestro de escuela jamás ha sido estimulado por el Gobierno, diputaciones provinciales, corporaciones insulares ni locales, premiándolo cuando cumple con sus deberes; facilitándole libros para que marche en su programa educativo al compás de la civilización, aislado de ella en los pueblos rurales, sin remuneración ni para comprar un periódico; supeditado a autoridades pedagógicas que firman con una cruz y quienes únicamente están autorizados por encima del maestro en la capital, para que prevalezca su respetable criterio técnico señalando la peor casa del pueblo para escuela y habitación del profesor.
El Magisterio español no se selecciona por la triste perspectiva que espera a quien lo estudia, pues aún existen 12.000 maestros que ganan 2.000 pesetas y cuentan con el edificante porvenir de morir en un hospital, después de 30 y 40 años de servicios, si sus familias no les socorren; pero los culpables de que éste no ocupe el lugar que le corresponde en la sociedad, son los que sienten los prejuicios de clases, y les deshonra que sus hijos alternen en la escuela pública con los que sienten frío y hambre de pan y de una sociedad más justa; los que quieren que haya dos escuelas una para los ricos y otra para los pobres... De la dignificación de la escuela nacional, depende la resolución de los problemas sociales en nuestra España; la que debe estar encargada del desarrollo cultural del pueblo, donde convivan todas las clases, fomentándose los sentimientos de fraternidad y hermandad espiritual encaminados a un mismo fin de mejoramiento social.
Es tiempo de que aquellas corporaciones encargadas de administrar los intereses de nuestro pueblo, sepan que no existe forma más elevada para demostrar que se trabaja por su mejoramiento que velando por la cultura del mismo.
Gracias, Sr. director, y disponga incondicionalmente de su más fiel s. s. q. e. s. m. A. Mederos Galán. La Longuera (Realejo alto), 24 Julio 1922”.
Solo han transcurrido desde ese entonces unos 89 años. Espero que de su lectura, políticos y docentes de ahora mismo puedan obtener  algunas conclusiones. Porque a veces tiene uno la impresión de no haber avanzado gran cosa. Me imagino La Longuera de aquella época, la relaciono con la que yo viví cuatro décadas más tarde, establezco las oportunas comparaciones con el maestro y escuela que yo tuve y el ambiente en el que me crié, y me parece increíble el profundo contenido y ejemplar mensaje que se traduce en los párrafos de esta carta.  El año 36, y la contienda bélica posterior, cercenó mucho más que vidas humanas. Pero prosigamos.
Hemos localizado otra reflexión del maestro que ‘homenajeamos’ en Gaceta de Tenerife, 12 de septiembre de 1922, páginas 1 y 2. Hacemos la transcripción literal de las mismas para facilitar su lectura, pues puede que la ilustración no posea la nitidez y calidad suficientes para tal menester.
“Temas de actualidad. De enseñanza
Sin habernos preocupado de honrar a la Escuela, situándola en lugar preferente para dignificarla, aprovechamos todos los momentos para desprestigiar al educador. No nos basta el ejemplo de todas las naciones donde cada vez se tiene un concepto más elevado de la Escuela, comprendiendo que éste es el camino más firme para formar los sentimientos de un pueblo; despertando la racionalidad en medio de elementos que produzcan una educación integral; destinando a la enseñanza los lugares con motivos más bellos en el paisaje. Muy pocas son las capitales que carecen ya de poblaciones escolares, haciéndose alarde de técnica y gran gusto arquitectónico en la educación de extensiones de terrenos poblados de árboles, campos para la cultura física y experimentación agrícola.
Nosotros, en vista de los grandes elementos de que dispone el Gobierno y los Ayuntamientos; abandonando la inspección de los métodos empleados a la cultura de ciertos Municipios, que no sirven más que para estorbar la inspección técnica y destrozar las iniciativas del Maestro; tenemos concejeros y concejales que nunca han ejercido el derecho de reclamar al Ayuntamiento el cumplimiento de sus más elementales deberes en cuestiones de enseñanza, y tienen la frescura de pedir a gritos inspecciones generales, siendo ellos lo que hay que inspeccionar, responsables de las condiciones antihigiénicas de los Ayuntamientos y escuelas… (continuaremos)