viernes, 27 de mayo de 2011

Loables iniciativas

Como en campaña declaramos libre de responsabilidades al general y fusilamos al soldado... y nuestro pueblo heredando la cultura general adquirida a consecuencia de la actuación política de cada cacique, digno representante de las costumbres morales, y gran fomentador de la irracionalidad en el sufragio; procurador de la dignidad del Maestro y cuya opinión tiene siempre más importancia –hasta pedagógica–, por aquello de «cuanto tienes tanto sabes».
En medio de tanta decepción, sufrida en siete años de servicios un señor maestro ha ganado 40 pesetas, mensuales 75, y hoy 140; careciendo de pan y de medios económicos con que ilustrarse e ilustrar al pueblo; desempeñando escuelas sin material, situadas en reducidas habitaciones, sin condiciones higiénicas, y no haber percibido hasta la fecha ni un céntimo en concepto de casa-habitación, casado y con hijos. En la actualidad al frente de una escuela en un barrio en que todos son pobres de solemnidad; solicitó unas miserables pesetas de una Corporación insular para libros de los niños, en vista de que sus padres carecen de recursos para comprarlos, y esta Corporación que nunca negó dinero para fiestas, no considera dignos a los niños de las aspiraciones expresadas por su maestro en la instancia desestimada.
El señor Continente de Lara, en su brillante artículo del día 1 del corriente en GACETA DE TENERIFE, nos demuestra poseer una cultura fomentada por los Ideales, y por eso opina de acuerdo con su conciencia, y sabe que la vocación en la actuación profesional del Magisterio, la degenera el ambiente, mal estado económico, falta de locales de material científico y apoyo de la opinión; elementos que dignifican la personalidad del Maestro para que su actuación moral constituya el buen ejemplo, principal educador de las colectividades.
Francia dispone en sus grupos escolares de dos maestros por cada 500 habitantes, tiene sueldos establecidos con motivo de las actuales circunstancias en las categorías de estos funcionarios, hasta de 30.000 francos por la depreciación de la moneda, y cuenta con un quince por ciento de analfabetos; Santa Cruz de Tenerife, con más de 70.000 habitantes, tiene 14 escuelas y le faltan 56 para poder contar con una por cada 1.000 habitantes, grupos que dan una población escolar de más de 200 niños; no tenemos edificios, y hasta la fecha las autoridades al alquilar uno no se preocupan sino del precio, prescindiendo del aspecto decente y de capacidad que corresponda al lugar en que debe haber estética porque se van a educar los sentimientos de un pueblo, aprendiendo a adquirir un concepto elevado en todas las ideas, en medio del amor a la higiene y la presencia constante del Arte y las ciencias, por el importante material de la escuela situada en los mejores edificios de la población, bosques o sitios aireados.
¿En este estado de cosas tenemos derecho a considerar al Maestro como único responsable, debiendo contar con un 90 por ciento de analfabetos con arreglo al enorme abandono en que se encuentra la Enseñanza?
En España nos faltan 40.000 escuelas para colocarnos a la mitad del avance de Francia en Instrucción Pública, pero antes hay que dotar de edificios a las creadas y colocar al Ministerio da Instrucción Pública por encima del de la Guerra, y recordar que el problema de la Enseñanza es una cuestión de dinero; las escuelas se construyen y se dotan de material con dinero, todo lo demás es gastar el tiempo en literatura...
El analfabetismo será una enfermedad incurable en Tenerife (en Las Palmas se sigue otro camino), mientras el Cabildo, como única entidad con solvencia para hacerse responsable ante el país, no sea el que patrocine esta campaña, haciéndose cargo por completo de la Enseñanza, reclamando el apoyo del Estado por medio de nuestros diputados, y de los pudientes, para construir los locales necesarios, y entonces ser exigible para los humildes la asistencia a las escuelas en virtud de ley declarando la Enseñanza obligatoria; encausando esta campaña apoyada por aquellos hombres honrados que creen que el problema de la Enseñanza es un problema de dignificación de la Escuela y del Maestro; creando algo más de estética, capacidad e higiene en las condiciones de cada edificio, para fomentar el amor a la cultura física e intelectual y pensar como Cervantes que calificaba con justísima dureza al hombre ingrato, y condenaba especialmente como un monstruo aborrecible al que lo fuera con su maestro. A. Mederos Galán. Realejos (La Longuera), 6 de Septiembre de 1922”.
Unos días más tarde (Gaceta de Tenerife, 28 de septiembre de 1922, página 1), se publica otra iniciativa del inquieto maestro. Con su transcripción pretendo facilitarles a ustedes su lectura (puede que en las imágenes sea más costoso), para que, al menos aquellos que vivimos esta etapa escolar varias décadas atrás, seamos capaces de captar y comprender la valía de unas personas maltratadas en su dignidad y sometidas a unas condiciones económicas y humanas lamentables. Que, aun así, rompían lanzas en pro de reducir las altas tasas de analfabetismo existentes:
“Problemas de enseñanza: Una iniciativa para proporcionar carrera a ciento noventa niños.
Reducido campo es el que se ofrece al elemento estudiantil, estimulando sus nobles aspiraciones y fomentando la vocación por aquellos estudios que contribuyan al desarrollo agrícola, industrial y comercial del país; sin esperanzas de que algún día hemos de contar con grandes Escuelas Especiales, nota segura del estado progresivo de un pueblo que tiene pocos abogados y muchos ingenieros.
Mientras en todas las naciones se ocupan de especializar hasta las carreras universitarias, colocándolas al alcance de todas las clases sociales; suprimiendo asignaturas inútiles y estableciendo campos, museos de experimentación agrícola e industrial, para hacer prácticos los estudios y desarrollar la capacidad intelectual en mayor número de individuos; en España se trata de aumentar a siete años el Bachillerato, existen más abogados que en Inglaterra.
Las cuestiones de Enseñanza se han tratado siempre con muchos discursos, pocas iniciativas realizadas, y menos dinero; y después de haber desfilado ante la opinión pública, la discusión de más de 40 Presupuestos nacionales, en muchos de los cuales se consigna menos para Instrucción, que lo que destina el Gobierno de los Estados Unidos para la biblioteca de Nueva-York; en una labor en que todas la naciones han empleado sumas superiores a las de otros ministerios, en presupuestos de muchos años, nos encontramos que por haber colocado a la cola de todos los problemas nacionales, la Instrucción Publica, no hemos adelantado un paso en el progreso cultural de España. Y nos quejamos de que no hay Agricultura, sin habernos preocupado de crear Escuelas Especiales de Agricultura, y Granjas de Experimentación que funcionen; de que no hay Industria, sin enterarnos de que para cada fábrica se necesita un ingeniero; que no existe Marina mercante, porque la producción agrícola e industrial del país no responde a la necesidad de establecer nuevas líneas de vapores...
En Santa Cruz de Tenerife se quejan de la vergüenza de que en una población de más de 70.000 habitantes no hayan diez padres de familia que soliciten pensiones del Municipio para instruir a sus hijos; después de saber que de 14 escuelas, tienen siete clausuradas porque el Ayuntamiento no ofrece suficiente garantía en sus promesas, para inspirar confianza a los propietarios de edificios que pudieran acudir a un concurso, en vista de que otras veces esta Corporación no ha cumplido sus compromisos de Enseñanza.
¡Las pensiones para alumnos pobres!.. Si nuestras entidades y capitalistas quisieran demostrarnos su amor al terruño y que existen sentimientos para realizar la gran obra de hacerse responsables de la Instrucción superior de un solo niño pobre en cada escuela; estas pensiones bien organizadas por una junta insular encargada de reunir fondos de entidades y particulares, podrían proporcionarnos la esperanza –realizable–, de educar a 90 niños (uno por cada escuela nacional), que, instruidos por el pueblo, amarán a su pueblo, defendiéndole y luchando por su prosperidad; estableciendo una proporción entre las carreras mas útiles al país y ofreciendo estas pensiones según la vocación de cada niño.
Si cada Ayuntamiento, Cabildo y Diputación, consignara en sus presupuestos las cantidades necesarias, y la junta nombrada al efecto recabara de nuestro pueblo lo indispensable para encargarse de la instrucción superior de un niño por cada escuela pública, esta gran idea podría dar al país, cada diez años, por lo menos:
5 ingenieros de Caminos, Canales y Puertos; 10 ingenieros electricistas, 40 industriales, 30 agrónomos, 20 maestros nacionales, 30 para la Carrera comercial, 10 oficiales de Correos y 5 de Telégrafos.
Las condiciones para poder optar a estas pensiones serían: el tener derecho, mediante la presentación de un certificado de no pagar contribución, a hacer oposiciones en la Escuela Nacional ante la Junta local de Instrucción pública en que, se seleccionará al más apto por su conducta moral y conocimientos, para elegir carrera, según su vocación dentro de las plazas indicadas en la proporción establecida entre los estudios que puedan rendir mayor utilidad al país en su progreso industrial y agrícola.
Entonces podrían llevarse a la práctica las ideas manifestadas por el ilustre parlamentario Sr. Lerroux, diciendo que el porvenir de Tenerife estaba en el Cielo antes que en el suelo; creando la base de prosperidad para el País mediante la preparación cultural de nuestra juventud, en aquellos conocimientos que fomenten el desarrollo industrial de nuestro pueblo para aprovecharnos de nuestra envidiable posición geográfica entre las civilizaciones de América y Europa. A. Mederos Galán. Realejos (La Longuera), 24 de Septiembre de 1922”.