domingo, 12 de junio de 2011

Mi barrio en años idos (y 2)

Vamos con otros detalles. Heraldo de Orotava, 17 de junio de 1923, página 3:  “Noticias de la semana. También se verificará en este día la fiesta de la Cruz de La Longuera en el término del Realejo-alto, cuya fiesta amenizará la Banda de música del Realejo-bajo”.
El Progreso, 9 de agosto de 1923, página 2: “Ante el ingeniero Delegado en Canarias del distrito minero de Sevilla, se han presentado estas solicitudes de registro (entre otras):
Por don Pedro Acevedo Suárez, vecino del Realejo-alto, para la mina de mineral de Hierro, de 60 pertenencias, con el nombre de Carmen, sita en el paraje que llaman Longuera y Llanos de Méndez término de Realejo alto”.
El Progreso, 25 de enero de 1927, página 1: “Importante sesión. En días pasados se efectuó en este Ayuntamiento una sesión para tratar del medio de dotar de agua a presión todos los barrios de este pueblo. También se trató de edificar casas-escuelas en los barrios de La Longuera, Carrera y Palo Blanco, y graduadas en el Realejo-Alto, una, y otra en la Cruz Santa. Desearíamos que el nuevo plan se realizase”.
Gaceta de Tenerife, 15 de marzo de 1928, página 1:
“Las aguas de una charca. Serio peligro para el barrio de La Longuera. Un ruego al Excmo. Sr. gobernador civil de esta provincia.
Señor director de GAGETA DE TENERIFE.
Muy señor nuestro: Los abajos firmados vecinos todos del barrio de La Longuera, término municipal del Realejo Alto, recurrimos a usted por si nos permite, en su culto e ilustrado diario, llamar la atención al Excmo. señor gobernador civil sobre el peligro que creemos nos amenaza.
Una antigua e importante casa inglesa, en propiedades que posee en este barrio construyó una charca que lleva trescientas mil pipas de agua. Todo este vecindario, que vio hacer la obra, empezó a perder la tranquilidad, pues aunque no somos técnicos, presumíamos que la referida construcción no era suficiente para contener ese mar de agua. Pues bien: hará siete u ocho meses comenzaron a ponerle agua y aquí empieza nuestro calvario, pues las familias ya no tienen tranquilidad ni para dormir, perdiéndola por completo en el mes de Enero, que de nuevo le ponen agua, dejándola faltando solo cinco escalones para llenarse.
Alguien empieza a decir que la charca se sale; las madres se niegan a dormir en sus casas y de noche se mudan a otras casas donde no pueda afectarles el peligro; varios vecinos, que no dejamos el hogar, dormíamos siempre dejando uno en guardia y ahora, señor gobernador, desgraciadamente, se ha venido a confirmar nuestro presentimiento el día 2 del corriente, que, con sorpresa, vemos que amanece la charca completamente llena.
Cundió la noticia por todo el barrio y muchos fueron a verla, poro he aquí que de pronto se le notan tres grietas por las cuales brota el agua. En este preciso momento llegó don Francisco Amador, digno empleado de la Casa, el cual despreciando su vida y con la rapidez que el caso requería, abrió las dos llaves evitando de esta forma que no se derrumbaran las paredes y, por ende, la pérdida de todas estas casas, terrenos y  ¡sabe Dios, hasta de cuantas vidas!
Pero, aun estamos en la misma intranquilidad, pues de cincuenta escalones (más o menos) que tiene la referida charca, solo le bajaron siete, quedando, por lo tanto, el mismo peligro, si es que lo hay.
Nosotros, señor gobernador, y con nosotros todo el barrio de La Longuera, nos dirigimos a usted por si tiene a bien enviar un técnico que examine la obra y vea si reúne condiciones para llenarse o no.
Con eso nos quitaría esta intranquilidad, por cuyo motivo toda la vida le quedaríamos agradecidos.
Solo nos resta dar las gracias al culto director de este periódico, don Adolfo Febles Mora, y perdone la molestia que les han causado sus affmos. s. s. Cipriano Ramos Quintero, José Espinosa Pérez, M. González, Pedro Hernández, Antonio Estévez, Eligio Díaz, Matías Hernández González, Tomás Bencomo, Dámaso Pérez, Avelino Dorta, Dionisio Rodríguez, Juan Ramón, Manuel Hernández, José González, José García, Rosendo García, Cristóbal González, José Abrante, Consuelo Padilla, Remedios Díaz, Antonia Reyes y Francisca Padilla.
La Longuera. 13 de Marzo de 1928”.
Gaceta de Tenerife, 16 de marzo de 19287, página 2:
“De una denuncia. En nuestra visita de información a la primera autoridad civil de esta provincia, nos habló el señor Benito Quintero acerca de un artículo que publica GACETA DE TENERIFE en su número de ayer, por el que varios vecinos de La Longuera del término municipal de Realejo alto, denuncian a dicha autoridad la existencia de una charca que amenaza gran peligro para los habitantes de aquel pago.
El señor Benito Quintero nos manifestó que había recibido una comisión del referido pueblo, que le hizo la referida denuncia, que el gobernador recogió, prometiéndoles intervenir inmediatamente en dicho asunto.
También nos dijo que había ordenado al ingeniero de Obras Públicas señor Orduña que se trasladase al citado pago de La Longuera, lugar donde se halla enclavada la citada charca, para que compruebe la denuncia que se ha hecho, proponiendo a su autoridad las medidas necesarias con objeto de evitar el peligro que amenaza a aquellos vecinos”.
Gaceta de Tenerife, 17 de marzo de 1928, página 3:
“La charca de La Longuera. El gobernador civil nos dijo ayer tarde, con motivo de nuestra visita de información, que había regresado de Realejo alto el ingeniero señor Orduña, a quien encomendó la misión de inspeccionar la charca que ha sido denunciada por varios vecinos del pago de la Longuera.
A este efecto nos manifestó el señor Benito Quintero que le visitó dicho ingeniero, dándole cuenta de haber girado la visita al referido pago, comprobando la veracidad de la denuncia, aunque no con la gravedad de un peligro inminente.
También nos expresó que dicho técnico le informará proponiendo las medidas que sean necesarias adoptar en evitación de cualquier peligro para los vecinos de La Longuera”.
No solo la charca permanece en el mismo lugar, sino que se tiene previsto urbanizar su entorno. Parece que los peligros de que ‘explote’ se han disipado. O que somos ahora más atrevidos, quién sabe.
Gaceta de Tenerife, 6 de diciembre de 1928, página 1
“Por nuestros pueblos. De la vida canaria. Realejo Alto. Abastecimiento de aguas
Hemos visto en la Prensa de esa capital el extracto del acuerdo adoptado por el Excmo. Cabildo de Tenerife tomando en consideración el proyecto de abasto de agua potable que, para suministrar este indispensable líquido a toda la jurisdicción, tiene sobre el tapete este Ayuntamiento.
Como los extensos barrios de la Cruz Santa, Zamora, Toscal y Longuera carecen hoy del servicio público de agua potable hácese de urgente necesidad la rápida realización de tal proyecto, y, por esta fundada razón, hacemos un patriótico llamamiento al distinguido presidente de la Excma. Corporación insular, esperando que el auxilio que, en principio, se ha prometido, sea un hecho efectivo dentro del ejercicio de 1928.
A la dignísima primera autoridad civil de esta provincia, así como al activo presidente de la Mancomunidad Interinsular ha de agradecer mucho todo este pueblo por el inmenso apoyo que desde el primer momento han prestado al citado proyecto de vital importancia para la higiene y salubridad públicas”.
Gaceta de Tenerife, 8 de marzo de 1935, página 3: Vida judicial
“El mismo Juzgado [La Orotava] incoa sumario por daños, según, el cual, fueron cortados 187 racimos de plátanos en la finca Longuera, de la propiedad de don Casiano García Feo, habiéndose detenido como presuntos autores a Santiago Pérez García y Francisco González Aguilar”.
Bueno, ahí quedan esas pinceladas. Con ellas, y otras, se ha ido conformando la historia. Espero que algún  habitante actual de La Longuera, que guarde relación con aquellos que protestaron porque la charca era un peligro allá por 1928, tenga acceso a estas notas y las guarde en el álbum familiar de las nostalgias.
Hasta la próxima.