sábado, 4 de junio de 2011

Y final: década de los 30

Finalizo hoy con Alfredo Mederos. Creo que ha valido la pena. Aunque soy consciente de que los incondicionales a otro tipo de entradas estaban esperando la vuelta, el retorno a las más incisivas de carácter político-social. Pues les adelanto que, tras dos semanas de profunda reflexión (mucho más honda que la que ha llevado a cabo la clase (?) dirigente de todas las formaciones y conglomerados políticos), retomo ese tipo de comentarios.
Estimo que los resultados obtenidos por el PSC-PSOE (en Canarias, en general, y en Los Realejos, en particular), y su lamentable actitud postelectoral, lo han hecho sobradamente merecedor de mis primeros dardos. Entiendo que somos demasiados los desencantados.
Para que te hagas una idea de por dónde irán los tiros, te pongo un aperitivo en forma de décimas en El rincón de las letras menudas, ahí a tu izquierda (con toda intención, y con dobles).
Y comienzo con algo así:
Como José Miguel Pérez anunciaba en una de sus vallas propagandísticas “Cambia la historia” (para que siga Paulino, sentencio yo), ordenó al ínclito Julio Cruz, diputado por La Gomera, que soltara lo de “Para el PSOE el estado de bienestar es irrenunciable”. Le faltó añadir lo de “para nosotros” (el de ellos –Lola Padrón, Paco Spínola, Manuel Marcos Pérez, Pedro Martín, Gloria Gutiérrez…–, claro). Fíjense bien, ‘del bienestar’ –que suena algo más genérico–, no; ‘de bienestar’, que suena más cercano, más personal, más… de ellos. Lo dicho. Sigo mañana.
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Concluimos con unas breves notas periodísticas, adentrados ya en la década de los treinta, época en la que Alfredo Mederos se traslada a La Laguna, donde sigue ejerciendo su actividad docente y participando activamente en la vida política, lo que le acarreará las trágicas consecuencias esgrimidas al inicio de estas entregas. Vamos con ellas:
Gaceta de Tenerife, 27 de junio de 1931, página 2: “Noticias del Gobierno Civil.  En el Gobierno civil se han recibido las siguientes cantidades a favor de los obreros parados (entre otras): Escuela Nacional de la Longuera (Realejo Alto), 26´15 pesetas”.
Gaceta de Tenerife, 24 de marzo de 1931, página 1: “Caja Postal de Ahorros. El domingo último tuvo lugar en este pueblo el acto de entregar 24 cartillas de dicha Caja a otros tantos niños de las tres escuelas nacionales del casco, así como el de dos a los niños pobres que nacieron inmediatamente después de la inauguración de la Estafeta de Correos de esta población.
Cada una de las cartillas de los dos niños nacidos después de dicha inauguración, tiene por primera imposición la cantidad de 55´00 pesetas, cuyas imposiciones, junto con 55´00 que oportunamente se giró para el Colegio de Huérfanos de Correos, componen el total recaudado entre los concurrentes a la expresada inauguración, más el auxilio que libró el Ayuntamiento.
Las 24 cartillas dadas a los niños de las escuelas aludidas, proceden de suscripción abierta por el administrador de Correos (don Modesto Cuadrillero Correa) entre varios señores de la localidad”.
La información finaliza con este aviso: “En fecha no lejana se celebrarán actos análogos en las escuelas de la Cruz Santa, La Carrera, La Longuera y Palo Blanco”.
Y en El Socialista, 14 de diciembre de 1931, página 7, esta colaboración: “Tenerife y la construcción de escuelas.
Sin dejar de alabar los propósitos del Cabildo con la construcción del Dique del Este, como obra complementaria de gran utilidad para los servicios del Puerto, y sin tratar de hacer comparaciones odiosas con el fin de restarle importancia a una obra que infaliblemente tiene que ejecutarse para bien del país, sino exclusivamente para establecer valores que expresen la verdadera categoría de cada problema, debemos afirmar que si al país no le falta capacidad económica para sustituir al Estado en la obligación de construir un muelle más o menos, no dejaría de ser una infamia seguir sentando el precedente de que entre los seis u ocho millones de su Presupuesto no quepa una consignación anual de 300 mil pesetas para contribuir con el 25 por ciento para la construcción de todas las Escuelas que necesita Tenerife, y lograr de una vez, la solución, no de una cuestión complementaria, sino básica para el progreso integral de nuestra tierra.
Por medio de un empréstito de quince millones concertado con el Instituto Nacional de Previsión, con el aval del Estado y el Cabildo se pueden construir ciento cincuenta Grupos Escolares para trescientos maestros, amortizable por veinte años en anualidades fijas de un millón doscientas tres mil seiscientas pesetas, al 5 por ciento.
La consignación por una sola vez en los Presupuestos del Estado, que solo permitiría la construcción de unas cuantas escuelas, costaría una laboriosa gestión a nuestra representación parlamentaria por las dificultades económicas del momento, en cambio, el cincuenta por ciento, 601.800 pesetas y aval para la ejecución de esta magna obra, estoy seguro que contaría con el entusiasmo y franco apoyo del actual Ministerio de Instrucción Pública.
El Decreto implicaría también la obligación para los respectivos Ayuntamientos con arreglo a las disposiciones vigentes de consignar en sus presupuestos mil pesetas anuales para cada clase o sección que se construya, que es lo menos que actualmente pueden importar los alquileres para la casa-escuela y habitación de los maestros, para el 25 por ciento restante.
La ejecución de este proyecto se realizará en un periodo de dos años y obtenida su aprobación por el Estado que lo impondrá a las Corporaciones respectivas, el Consejo provincial de Enseñanza recabará el ingreso del importe total del empréstito en una cuenta corriente a su nombre, fondos que resultarán incrementados:
1. Intereses de demora hasta el pago total de las liquidaciones de las obras a ejecutar.
2. Rebajas que puedan obtenerse en las respectivas subastas.
3. Descuento del 20 por ciento a todos los obreros que se empleen en las obras por el siguiente orden:
A. Obreros parados como consecuencia de la crisis de trabajo.
B. Obreros que voluntariamente se presten a aquella reducción de salarios por propia iniciativa de colaboración en esta obra de cultura, gestionadas por la Sociedad de Amigos de la Escuela.
5. Donaciones gratuitas de solares.
6. El importe de todos los remanentes o sobrantes de los presupuestos de contrata y volumen inicial del empréstito serán destinados:
A. A la adquisición de solares donde no ha sido posible obtener donaciones gratuitas, que serán objeto de expropiación forzosa, para lo que se concederá al Consejo amplias facultades de ocupación inmediata, sin perjuicio de la futura indemnización que en derecho pueda corresponder a cada propietario.
7. Dotación de material a todas las nuevas escuelas, seleccionado por el Museo Pedagógico Nacional. Firmado: Alfredo Mederos Galán”.
Después de aquella larga lucha en pos del ascenso al primer escalafón, y que ya tratamos anteriormente, en Gaceta de Tenerife, 19 de febrero de 1933, página 2: “Instrucción Pública. Pase al primer escalafón. Relación de los maestros de derechos limitados que solicitan acogerse al decreto de 14 de Enero último sobre pase al primer escalafón (entre otros):
Don Salvador González Díaz, Realejo Alto.  Don Alfredo Mederos Galán, Longuera (Realejo Alto)”.
Y unas últimas pinceladas tras la marcha de Alfredo Mederos a La Laguna, pero relacionadas con la que fue su escuela.
Hoy, 20 de septiembre de 1933, página 2: “Instrucción Pública. Escuelas vacantes.
Por traslado del maestro nacional, don Alfredo Mederos Galán, se encuentra vacante la escuela unitaria, de niños del barrio de La Longuera, en el término municipal del Realejo bajo”. [Aclaración: era Realejo Alto]
Hoy, 18 de octubre de 1933, página 7: “Con carácter interino se ha hecho cargo de la escuela nacional de niños del barrio de La Longuera, en el término municipal del Realejo Alto el maestro de primera enseñanza, don Rafael Espejo Gutiérrez”.
Hoy, 20 de marzo de 1934, página 2: “Pésame. Recientemente ha regresado de Las Palmas el maestro nacional de La Longuera, nuestro estimado amigo don Rafael Gutiérrez, a quien le hacemos presente el testimonio de nuestra condolencia por el fallecimiento de su hermano Manuel, acaecido hace unos días en aquella ciudad.
Igualmente hacemos presente nuestro pésame a los demás familiares del difunto, especialmente a su padre, el coronel de Ingenieros don José Espejo”.
Hoy, 15 de agosto de 1934, página 8: “Sección Administrativa de Primera Enseñanza de Santa Cruz de Tenerife. Propuesta provisional hecha por esta Sección para adjudicar escuelas por el turno de concurso de traslado (entre otros): Doña Ángeles Martín Fuentes (Realejo Bajo), doña Laura Picar Caro (Realejo Alto), doña Patrocinio Cano Pacheco (Realejo Alto), don Vicente Plasencia Crisóstomo (Valverde, estuvo en la Cruz Santa), don José Galán Hernández (Realejo Alto), don José González Ramos (La Longuera)”.
Gaceta de Tenerife, 30 de abril de 1936, página 6: “Realejo Bajo. De sociedad. En la Aldea de Tigaiga, donde tiene su actual residencia, ha dado a luz un hermoso niño, la distinguida y culta maestra nacional doña Loreto Castillo García, esposa del también maestro nacional de la Longuera, término municipal de Realejo Alto, nuestro querido amigo don José González Llanos”.
Espero, insisto, en que al menos siquiera unos pares de líneas hayan conseguido valer para despertar conciencias. Y si, de paso, he podido prestar alguna ayuda a quienes trabajan en esta faceta con mucho mayor profundidad, miel sobre hojuelas. Y para finalizar, mi agradecimiento a la familia de Alfredo Mederos por la atención (aunque haya sido vía teléfono y correo electrónico) dispensada. Y a otro Alfredo Mederos, profesor emérito de la universidad lagunera, las gracias también por su apoyo.
Restan unas cosillas de La Longuera de aquel entonces, que insertaré otros días. Siempre será bueno el recordar asuntos de años idos. Aunque sea por la natural picazón de la curiosidad.
Para los que lo echaban en falta (las líneas del introito), atentos que comienzo con mis ‘análisis postelectorales’, con especial atención a la crisis socialista realejera.