viernes, 8 de julio de 2011

No me tocó

Me recuerda el sorteo de la lotería en Navidad. Una vez finalizado, y tras comprobar que en los premios grandes no sacaste un euro, y habiendo observado que tenías todas las terminaciones menos la que salió, es decir, tampoco el reintegro, esperas pacientemente a la publicación de la lista oficial por si en la pedrea (pedrera, para el ligero de léxico) aparece alguno de los números jugados y multiplicas por cinco lo desembolsado. Que, en caso de coincidencia, viene a resultar aquel en el que menos confianza depositaste y, por lo tanto, en el que apenas jugabas unos euros, y ni siquiera te va a compensar lo ‘invertido’, y por mucho que te empeñes en manifestar que ganaste lo jugado, tú sabes perfectamente que no alcanzas el grado de engañarte a ti mismo, porque los demás, obviamente, no te creen ni de coñas.
Ayer el nuevamente investido presidente de esta región archipielágica, ultraperiférica y muy lejana, Paulino Rivero, nombró a los consejeros que conformarán este gobierno que pretende regir nuestros destinos hasta 2015, porque nace (el pacto) con vocación de perdurabilidad. En los abrazos de rigor, Manuel Hermoso le indicó algo. Espero que no le haya dado detalles de cómo lo hizo él con Saavedra. Ustedes me entienden, y el que no, que acuda a las hemerotecas.
Yo estaba en mi casa redactando una curiosidad que hallé en un periódico de cuando el siglo XIX aún no había terminado, y me puse a escuchar por si la fortuna me sonreía en el reparto. Y no me tocó. Tampoco a Milagros Luis Brito. Pero queda largo trecho por recorrer. Y hay mucho cargo intermedio que prorratear. Y ahí voy a apostar fuerte. La experiencia adquirida tras dos cursos jubilado no es una cuestión baladí. Y puedo aportar mucho de cómo invertir el tiempo libre en actividades que van más allá, mucho más allá, del banco de la plaza, del vaso de vino y de darle uso a la manoseada baraja del club social (o en su defecto, tasca de la esquina).
Puedo, verbigracia, mantener actualizado el blog del presidente. Me atrevería, por qué no, a sustituir a Willy, máxime cuando cada vez son más los que no pueden tragarlo. Y en un caso de extrema necesidad, incluso podría hacer las veces de Martín Marrero.
Pero si desciendo un escalón y me entrometo por los vericuetos del señor vicepresidente, que será, además, consejero de Educación, Universidades y Sostenibilidad, no solo tengo donde elegir, sino sobrada experiencia en cualquiera de los tres campos. Me decanto, preferentemente, por el último, puesto que a día de hoy me sostengo bastante bien, incluso a una pata sola. Soy consciente de que tendré durísimos competidores (Gustavo Matos, Lola Padrón, Manuel Correa, Juan Díaz…), pero no pienso amedrentarme. Cuando me lo propongo soy más terco que una mula.
No creo que no sean suficientes estos dos amplísimos frentes. No obstante, dada la singular manía del pateo, también dispongo de sobrada valía en todo lo relacionado con las carreteras, obras públicas, deportes (incluidos los autóctonos). No me arrugo ante los asuntos agrícolas y ganaderos (los orígenes de este blog, sin ir más lejos, mucho tienen que ver; que se lo pregunten a Pepillo y a Juanillo); los temas de economía y hacienda tampoco me son ajenos (ofrezco experiencia en cargos similares en centros docentes)…
Justifica el presidente la distribución de las ocho consejerías bajo el manto protector de la coherencia. Creo haber dado buena muestra de ella en los párrafos precedentes. Y añado: “hay que creérselo”. ¿No es lo que sostuvo usted ayer mismo?
Y si por un causal –bastante improbable, por cierto– fallara todo lo anteriormente expuesto, si me explican cada cuantos kilómetros debo hacerlo, me comprometo a cambiarle el aceite al helicóptero. Con cuatro ‘manitas’ como yo, esta nacionalidad va a dar un giro de 180º (para el lumbrera, 360º); tanto que vamos a encontrar La Graciosa en el Mar de las Calmas. Y a Tomás Padrón, de alcalde pedáneo en Caleta del Sebo, por mucho que proteste Rita Martín desde el volcán de Guanapay.
Los tendré debidamente informados. Hasta la próxima.