jueves, 7 de julio de 2011

Sueldos

En estos últimos días hemos tenido la oportunidad de comprobar hasta qué punto la crisis hace mella en el bolsillo de los políticos. Tras la constitución de las corporaciones, es la siguiente sesión plenaria la que realiza el primer test de temperatura de aquellos que acceden a defender el interés general y toman en consideración todo lo que manifestaron durante la campaña electoral, amén de acordarse de los parados, de los que las pasan canutas a la hora de pagar sus hipotecas, de los que cobran el salario mínimo, de los que tienen un contrato de 4 horas y trabajan 10… Como puedes comprobar, demagogia barata. La mía, por supuesto.
Me alegra, no obstante, que algunos grupos hayan elevado queja (de boquilla, como quien dice, por si en el futuro cambian las tornas) ante lo que consideran asignaciones desmedidas. A los gobernantes poco le importan estas cuestiones porque dentro de unos meses nadie se acordará de lo que cobran el alcalde y los concejales liberados. Y todo se enfoca a que gestionarán mejor si la retribución es bastante generosa. A lo que nadie se obliga es a devolver lo percibido si se demuestra que su trabajo ha sido más bien nefasto. ¡Ah!, Santa Rita, Santa Rita.
Curioso resulta también el supuesto enfrentamiento dialéctico entre gobierno y oposición para justificar aumentos y/o disminuciones en este capítulo. Porque los mismos argumentos valen para los unos y para los otros. Para este nuevo mandato que se inicia parece que se estila lo de ha habido un notable descenso en el número de personal de confianza. Y es normal, puesto que ni siquiera gente en la que confiar hallamos ya. Es lo que le ha ocurrido a José Manuel Bermúdez, alcalde de Santa Cruz merced a ese pacto por el que los socialistas, con el peor resultado de su historia, ocupan parcelas de poder. Y allá donde no fue posible (el pacto), compensaremos con ocupaciones varias en el organigrama gubernamental autonómico, y a otra cosa, mariposa.
Estábamos con Bermúdez, quien tendrá la mitad de asesores que Zerolo (hay que marcar distancias), pero que ni un céntimo bajó del sueldo que aquel tenía: 73.214,60 euros. Y pasa a cobrar menos, eso dice, que cuando era vicepresidente del Cabildo. Aunque te sermoneen con lo de que es retribución en bruto, bien quisiera un servidor que la pagaran esa cantidad; por muy bruta que sea, ya tendré tiempo para domarla. Porque si divido entre los doce meses del año (a mí no me vale lo de las 14 pagas), me sale un cociente de 6.101,21 , o lo que es lo mismo 1.015.156 pesetas.
Algo parecido le sucede al alcalde de Arona. El señor Reverón insiste en que se trata de una población de más de 80 mil habitantes (consulta su censo electoral y los electores reales y te llevarás tremenda sorpresa) y en función de ello percibe 71.120,12. Y, además, tiene el humor de añadir que ha perdido más de un 15% y cree a pie juntillas que es un evidente acto de generosidad. No, estimado José Alberto, de magnanimidad nada de nada. Los que cobramos lo que cobramos lo solemos denominar caradura. Porque, para más inri, ocultan los gastos de representación, dietas, una tarjeta Visa para los compromisos ineludibles (es decir, todos). Y a lo peor gozan de descuentos en los trajes, corbatas, zapatos…
Cansado del tema me fui a la Wikipedia y encontré: El Fondo Monetario Internacional o FMI (en inglés: International Monetary Fund, IMF) como idea fue planteado el 22 de julio de 1944 durante una convención de la ONU en Bretton Woods, New Hampshire, Estados Unidos; y su creación como tal fue en 1945. Sus estatutos declaran como objetivos principales la promoción de políticas cambiarias sostenibles a nivel internacional, facilitar el comercio internacional y reducir la pobreza.
Lo dejé tal cual, incluidos los enlaces por si quieres entretenerte. Fíjate bien al final: “reducir la pobreza”. ¿Cómo? De las maneras más insospechadas. Vale incluso pagarle algún extra a las camareras del hotel. En los medios de comunicación hemos visto semanas atrás que era el modo de actuar de su director gerente, un ejemplo vivo de socialista de toda la vida. Ahora lo sustituye Christine Lagarde, que tiene pinta de policía como su propio apellido indica; la guardia, que decíamos en el pueblo cuando aparecieron las primeras guindillas. Para poner en práctica lo de la integridad, imparcialidad y, sobre todo, discreción, va a cobrar apenas unos 323.000 euros anuales (53.742.678 pesetas). Añadan otros 58.000 euros (9.650.388 pesetas) para gastos de representación (algo que no se entiende pues absolutamente todos sus expendios y resto de consumibles son abonados por el FMI), un fondo de pensiones tan espléndido que su valor se desconoce… Y que paguen los griegos a la gabacha de marras.
El tremendo fallo de las matemáticas actuales es que potencian (y nunca mejor expresado) la multiplicación y hemos relegado casi al desuso el término repartir, antes llamado división. Es lo que hay. Antes esperaba la llamada de Paulino. Ahora lo mismo me telefonea José Miguel. No se preocupen, yo valgo p´a cualquier cosa. Creo que ese es mi problema. En la actualidad se estila, para medrar, lo de no valer un carajo. Es lo que hay. ¿Otra vez?