viernes, 1 de julio de 2011

¿Nos querellamos?

Al tiempo que Juan Cambreleng, director artístico de la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria a Capital Cultural Europea 2016, insistía en su rechazo a la designación de San Sebastián porque Bildu había quitado el retrato del Rey, un servidor escuchaba a un enfadado y molesto Paulino Rivero. No es el presidente en funciones santo de mi devoción, pero como los cortés no quita lo valiente, cuenta con todo mi apoyo para que siga adelante en su demanda ante quienes han levantado tremenda polvareda con una supuesta empresa mejicana. Y si se demuestra que esta calumnia es consecuencia de la rabieta de cierto editor ante la no concesión de una licencia de radio, que la justicia sea implacable. Aquí no valdrían razones de edad. Porque si esta (la edad) puede ser coartada para justificar ciertos deslices, no es menos cierto que la reiteración machacona de una línea editorial cuanto menos dudosa es merecedora de un correctivo ejemplar. Lo malo es que hace apenas un mes, para ese mismo medio, Paulino era nuestro salvador, el que nos guiaría por los senderos de la libertad e independencia. Tiempo en el que, a buen seguro, Rivero se mostraría totalmente encantado de ser diana de tanto piropo. Nos hallamos ante otro ejemplo de libro de lo ‘del amor al odio’…
Como estamos en ese periodo inicial de la legislatura en el que el presidente del Parlamento, Antonio Castro (el que no quería, pero que las circunstancias palmeras y tal y cual), hace las pertinentes consultas para proponer a un candidato que se someta a la investidura y nuevamente sea Rivero nuestro jefe supremo, es buen momento también para iniciar una campaña de recogida de firmas contra los circos con animales… No, me niego, yo no estaba pensando eso. Ni pasó por mi imaginación semejante idea. Normalmente es hemiciclo. Lo otro sería, en todo caso hemicirco. El uno, de bípedos; el otro, generalmente, de cuadrúpedos. Que tampoco es cosa de gases…
“Los turistas se dejan en lo que va de año casi 600 millones más que en 2010”. ¿Se dejan, qué? Chacho, te quedas en fuera de juego. Vaya manera de titular una información. Menos mal que un fisco más p´abajo hallé: “Canarias ha registrado un incremento del 6,9 por ciento (578 millones más) en el gasto total realizado por los turistas internacionales entre los meses de enero y mayo”. Hombre, ya puestos también sobra el más de los millones porque incremento significa aumento. Y con tantas subidas (de las que lleva asimismo presumiendo el presidente, ahora en funciones, desde que Rita Martín se marchó para Teguise a pensar en futuras campañas) no alcanzo a entender esta frase que encontré en el mismo cuerpo informativo: “El gasto medio diario registró una caída del -0,1”. No es que me haya quedado patinando con la disminución (decremento) del gasto diario (que después se traduce en un significativo ascenso en el global), sino que habría de señalarse una pérdida de una décima. Porque, y que me corrijan los matemáticos, si pongo un signo menos en un proceso de depreciación (rebaja, descuento, resta), deberá funcionar aquello de ‘menos por menos es más’, con lo cual no hay p´atrás, sino p´alante. Chacho, yo me entendí, espero que ustedes lo hayan agarrado. Casi me enrollo más que el periodista del medio digital en cuestión.
Voy a finalizar con un ruego al nuevo equipo de gobierno realejero. En la urbanización donde vivo (Los Príncipes), los rótulos que dan norte del nombre de las calles están en un soporte vertical más cambados y deteriorados que los postes de teléfonos que observamos en esas películas del oeste norteamericano. Debieron ubicarse cuando casi todo eran solares. Pero ahora casi todo está edificado. ¿No podrían colocarse definitivamente en el muro de la cancela de la primera casa de cada calle? Por lo pronto cambiaría la estética de ese cacho de tubo más renqueante que los pasos del beodo más recalcitrante. Como todos son escritores, preocupados los noto porque les va a hacer falta una libreta de dos rayas. Vamos, digo yo. Oswaldo estuvo más de ocho años pasando por ellos, pero iba pensando en otras cosas. Así le fue. Los ciudadanos solemos fijarnos bastante en los pequeños detalles, en el día a día.
Hasta la próxima.