domingo, 24 de julio de 2011

Un roto y un descosido

Tras la configuración y toma de posesión del nuevo ejecutivo en Canarias, las diferentes Consejerías proceden a los nombramientos del resto de cargos del organigrama gubernamental. Y es aquí donde podemos aplicar lo de que valen para todo. De ahí el titular del presente (post). Porque lo de satisfacer las cuotas que corresponden a cada isla, a cada facción, a cada corriente, supone la culminación del desaguisado negociador anterior. Ni perfiles  ni valías. Si hay que nombrar a un gomero porque toca, al primero que silbe. Si es conveniente que Ignacio González, más conocido por Nacho (aparte de otras incontinencias, entre ellas la verbal), permanezca en silencio al menos catorce o quince minutos, le regalamos el chupete a Melchor Núñez y asunto zanjado, sin importar un pimiento lo que se dijo, y se plasmó en un programa, del fenómeno de la inmigración (le darán una pistola y lo ascenderán a teniente coronel).
Quizás el ejemplo más significativo de que el personal ofrece todas las garantías lo hallamos en Milagros Luis. Después que salió de su concejalía portuense, allá cuando la Virgen del Carmen era aún joven moza, fue ascendiendo la otrora comunista-icánica hasta extremos que ni ella misma se imaginaba. Cada mañana al levantarse debe mirarse al espejo y decirse para sus interiores íntimos de adentro: qué joya se ha encontrado Paulino. Tras su exitoso periplo medioambiental, y el más reciente paseo militar educativo, le corresponde ahora ir a todas las luchadas para que Pitti la entreviste. A buen seguro que no la podrá sorprender con un toque p´atrás, porque esta mujer tiene unos desvíos de no te menees. Y por lo que observo, otra que lleva camino similar es Gloria Gutiérrez. Se adapta a cualquier circunstancia, según me soplan de círculos bien informados relacionados con el entorno de Jotaflá.
Menos mal que no milito en partido político alguno. Que si no, lo mismo me hubiesen propuesto para viceconsejero o director general. A lo que me habría negado por dos razones de peso. La primera, falta de preparación; la segunda, no ser cuota de nada ni de nadie.
El segundo tema es más pueblerino; bueno, más de mi pueblo. Tras leer unas declaraciones del alcalde realejero, por las que me enteré que el ayuntamiento podía echar mano de los euros presupuestados para el Callejón de los Cuartos (algo más de cuatrocientos mil; ¿queda algo para publicaciones?), pues el Cabildo se había comprometido a incluir la obra en el próximo ejercicio económico, me llega, al par de días, otra información de que los concejales socialistas se habían reunido con el mismo consejero insular (de Cooperación) y habían conseguido desbloquear no solo el proyecto de Los Cuartos sino también en de la calle Real de la Cruz Santa. Estoy a la espera de que en los próximos días me sorprenda Oswaldo Amaro adjudicándose otro logro. Y después, o antes, Jonás, por supuesto, que no iba a quedarse atrás Izquierda Unida.
¿Qué quieren que les diga? Estas cosas no me gustan nada. No me parece conveniente que cada grupo siga buscando acuerdos en otras Administraciones que supongan un beneficio para Los Realejos y para la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos. Y no porque considere que el conseguir dineros sea malo para el pueblo, ni mucho menos. Pero estas batallitas particulares conducirán, inexorablemente, a las inevitables disputas partidarias del “y yo más”, que bien poco interesan al ciudadano. En este caso particular, ¿por qué no una comparecencia conjunta? O una declaración institucional firmada y apoyada por los cuatro grupos. A lo que no está obligado el actual equipo de gobierno por su mayoría absoluta, pero, y vista su declaración de buenas intenciones, no creo que se negaría. Este es un error en el que se cae con demasiada frecuencia. Ha habido  ejemplos, quizás demasiados, en el pasado, pero entiendo que es hora de cambiar estos procedimientos. No se trata de reproducir la clásica porfía de chicos menudos de que el mío es más grande (me refiero al trompo, por supuesto). Reúnanse los portavoces, si menester fuere, y aclaren posturas al respecto.
Y no caigan en la tentación de obviar aquellas sugerencias que se sustentan en el sentido común. No se limiten a pensar de que se trata de la opinión muy personal de uno que se dedica a hacer comentarios en un blog. Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Pues eso.
Se aproximan las elecciones generales. ¿Cuál es mi termómetro?: el singular José Segura Clavell. Ya inicia su fecundo periplo colaborador periodístico, síntoma inequívoco de que quiere repetir. Y van… Si el correíllo La Palma hablara.
Hasta la próxima.