martes, 2 de agosto de 2011

Acotaciones plenarias (2)

La extinción del contrato, por finalización del tiempo convenido, con la empresa que realizaba la recogida de basuras en la zona de Icod el Alto, suscitó un ‘curioso’ debate en el que me dio la impresión (insisto, me dio la impresión) de que era el actual equipo de gobierno (Partido Popular) el más convencido en aceptar la propuesta de los propios trabajadores de la empresa municipal Realserv de hacerse cargo de dicho servicio, al igual que se hace en el resto del municipio. Es como si los grupos ‘izquierdosos’ estuvieran más por la labor de privatización de los servicios. Cosas veredes, amigo Sancho. Gestión, gestión, gestión, y la política para la Carrera de San Jerónimo (en miniatura: Teobaldo Power).
Me llamó la atención la insistencia de Oswaldo Amaro, anterior alcalde, para que se presionara a la Consejería de Educación (ahora en manos del PSC-PSOE) para que asumiera íntegramente el coste del comedor del CEIP Toscal-Longuera (máxime cuando pueden venir otras puestas en funcionamiento posteriores, por ejemplo, Pérez Zamora, que condicionen mucho, y comprometan más, los gastos municipales), algo que él no hizo el otro día cuando la dirigía su correligionaria Milagros Luis. Por lo visto todos nos olvidamos rápidamente de ese pasado inmediato.
Respecto al Consejo Rector de la Gerencia de Urbanismo fueron capaces de estar debatiendo una buena cantidad de minutos para, al final, estar todos de acuerdo. Yo entiendo, y a perdonar el atrevimiento, que debe ser en las Comisiones donde se debata cuanto menester fuere. Tampoco pasa nada si se cambia el sentido el voto en la posterior sesión del Pleno, como así se hizo en varias ocasiones. Pero me da la impresión (repito e insisto, me da la impresión) de que la sensatez la están poniendo los nuevos, tanto los gobernantes como el concejal de IU, que no tuvo inconveniente en aceptar la propuesta lanzada por los populares para que aporten ideas en las obras a acometer con los 400.000 euros de Los Cuartos. Los veteranos (PSOE y CC) a poner chinitas en que si no compartimos el destino, que si echamos en falta una relación somera de actuaciones, olvidándose (y eso es lo extraño pues llevan años en el ajo) de que toda obra requiere un proyecto, unos plazos, en suma, se tienen tantos condicionantes que basta añadir unas pegas más para que, como siempre, cualquier actuación, por muy simple que sea, se eternice para mayor regocijo de los sufridos vecinos. Puede que la asistencia de público, superior en estos primeros lances del mandato, infunda encendidos ánimos oratorios, sin percatarse de que tales acciones solo redundan en perjuicio de la ciudadanía y del progreso del municipio.
En los reconocimientos extrajudiciales de crédito, intervenciones de película, y, por lo tanto, cada cual la cuenta según le interese. Antológica, otra vez, la del anterior alcalde para achacar a los actuales gobernantes que este mismo expediente fuese rechazado en mayo causando un daño irreparable a las empresas que se quedaron en aquel entonces sin cobrar. Nada dijo el señor Amaro de por qué se habían hecho tales gastos sin haber consignación presupuestaria para ello. Si yo fuera legislador me cargaba esta figura y hacía responsables directos a los que obrasen tan ligeramente. Porque cuando en mi casa no hay dinero, no podemos comprar la tele de 42 pulgadas. Ni me atrevo a ir por la tienda.
Entre los asuntos más entretenidos estuvo la propuesta de un concejal socialista (viva el don de la oportunidad en una época difícil y de duros recortes económicos, de la redistribución de la riqueza, de la ejemplaridad, del compromiso, de la ética…) para dotar de oficinas (despachos) a los grupos políticos en las Tenencias de Alcaldía de Icod el Alto y Palo Blanco. Se escenificó la antología del disparate. Me ruboriza el que deban recordar a un concejal que se autocalifica de izquierdas, progresista, defensor a ultranza de la clase trabajadora (me lo expliquen con ejemplos, por favor; es que soy muy cortito), el que eso no es una prioridad y que debemos optimizar (verbo de moda) esos escasos recursos. Entre los que se hallaría la propia dignificación del actual espacio de la de Icod el Alto, verbigracia. En el que se está atendiendo al vecindario en unas condiciones lamentables. No, para el concejal proponente es mucho más urgente el que ellos puedan disponer de mobiliario, ordenadores (aunque se detraigan de los destinados a las asociaciones de vecinos), teléfono, Internet, papel, bolígrafos y muchos más útiles didácticos con los que culturizarse un montón para poder, en el futuro, competir semánticamente con cuanto bicho viviente se ponga a su alcance. Vergonzoso no, denigrante. Y en el tótum revolútum (sueldos, usted no es técnico, enmiendo mi propuesta, fue idea mía, interrupciones…) fuimos mucho más allá de la Semántica para introducirnos por los procelosos vericuetos de la Didáctica y de la Sintaxis.
Ecuanimidad en Manolo y Jonás (los extremos se tocan). El primero, recordando la existencia de un reglamento de funcionamiento (aprobado por todos), señalando que determinado concejal no cobra del ayuntamiento (alguno debía estar durmiendo cuando se aprobaron esas cuestiones o pensando en una nueva oficina cerca de la casa)… El segundo, haciendo ver que tales espacios, de poder llevarse a cabo en un futuro, deben estar encaminados a fomentar la participación ciudadana…
Espero finalizar mañana. Convendrán conmigo que de todo se aprende en la vida. Lo malo es que estas magníficas lecciones que uno aporta gratuitamente, no son aprovechadas por quienes necesitan unas nociones de refuerzo, que no de acogida temprana. Y de unas actividades extraescolares dirigidas a complementar la Gramática parda. ¿Ironía? Por supuesto, pero la acepción tercera del DRAE.
Estaba ahora mismo pensando yo que cuando los ayuntamientos vuelvan a tener dinero y ya hayan montado despachos para todos los concejales en todos los barrios de los respectivos pueblos, lo mismo les pido ayuda para hacer un libro (o varios) con una selección de estos artículos y de los que he publicado en la prensa tradicional. ¿Por qué no?