miércoles, 3 de agosto de 2011

Acotaciones plenarias (y 3)

Los señores concejales se entretienen a veces lanzándose chinitas en el sentido de tú no entiendes de eso. Usted no es técnico, es lo que más se escucha. Otros –o los mismos, vaya usted a saber–, puede que imbuidos de la fútil creencia de que la juventud lo puede todo, no son capaces de guardar las formas, la compostura que a un pleno se le presupone. Y mientras el alcalde los trata con un don por delante, alguno –eso, alguno– trata al letrado de turno con una familiaridad que raya el trato de los coleguis cuando estamos de copas. Un respetito es muy bonito, dicen los mayores (yo mismo).
Me maravilla cuando se largan sus discursos de los de impresionar (vano intento) al contrario. Por ejemplo: “Algo de eso conozco y permítame usted que discrepe de su planteamiento porque en rigor periodístico información y opinión son dos conceptos subyacentes, y bla, bla, bla”. Es un ejemplo, te dije (o te escribí). ¡Oh!, valiente periodista. Chacho, tengo un título, debidamente enrollado (que no encuadernado) en un armario de la habitación en la que me encierro para pelearme con el ordenador, en el que el Rector de la Universidad de la Laguna, en nombre del Rey de España y fechado el 20 de septiembre de 2004, conforme a las disposiciones y circunstancias prevenidas por la legislación vigente, un servidor de ustedes (para lo que guste mandar y en mis manos esté), Licenciado en Ciencias de la Información el día 30 de agosto de 1996, ha superado los estudios de Doctorado en el Departamento de Ciencias de la Información, dentro del Programa de Periodismo Especializado: La Prensa de Calidad, y ha hecho constar su suficiencia en esta Universidad, con la calificación de sobresaliente “cum laude”, el día 3 de septiembre de 2004, y por ello expide el título de Doctor por la Universidad de La Laguna y etc., etc., etc. Si no me hicieran “calentar” con tanta gilipollez, me hubiera callado durante siete u ocho décadas más y lo sabían los de la familia y algún allegado. Que ya está bien, lumbreras. Déjennos ser tan ignorantones como ustedes mismos. Más no, pero iguales al menos.
El IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles, o lo que antes denominábamos la ‘contribución’) se ha incrementado. Ese es un hecho objetivo. Puede que haya culpables de la subida o, quizás, correspondía la oportuna revisión y posterior actualización. Pero si el concejal responsable de la Hacienda municipal dice que está en ello y trabaja para poder corregir las injusticias que hayan podido detectarse, ¿qué tiene ello de malo? Y no armen la bulla por supuestas ruedas de prensa inoportunas (¿quién –o quiénes– concede tales calificaciones y qué baremo se utiliza para tal menester?), porque antes de mirar petas ajenas sería cuestión de echar una visual a jorobas propias. ¿O acaso no leí yo dos días después otra nota de similares características?
“Usted no va a ser capaz de elaborar unos presupuestos equilibrados”. ¿Significa eso, entonces, que la oposición está mucho más capacitada para tales quehaceres? Y el dictamen del pueblo reflejado en unas urnas el pasado 22 de mayo, ¿qué fue, una solemne equivocación de millares de estúpidos que infravaloraron las altísimas facultades de los derrotados? ¿A santo de qué viene esa batería de preguntas por dudas surgidas ante la dación de cuenta de los decretos de Alcaldía, cuando hace un tiempo atrás mutis por el foro? “Espero que lo busques, Jose”. Compren unas carretillas elevadoras y depositen en el Salón Noble  (y eso mientras no haya oficinas descentralizadas, instante en que compraremos el container) cuanto papel, suelto o archivado, merodee por Intervención y Secretaría.
Y vuelta a empezar con el Boletín Informativo, ahora en formato digital. Lecciones magistrales de la Facultad piramidal lagunera aquí en mi pueblo, cerca de donde el gran don Antonio González sonreirá por lo bajini ante tanto sabio y científico. No todos los gabinetes de prensa funcionan igual. Pues sí, todos funcionan igual. Si tanto les preocupa la cuestión, ¿por qué no son valientes y presentan una moción para suprimirlo? Todos, absolutamente todos, tendrán como misión reflejar lo que acontece en el ayuntamiento. Y eso será el retrato del equipo de gobierno. En El Realejo, en Adeje o en La Matanza. Pueden darle cuantas vueltas quieran. Y su principal objetivo es remitir a los medios de comunicación convencionales los hechos que se consideren noticiables y de especial trascendencia para el municipio. Y quienes lo escuchamos, o vemos, pondremos, conscientemente o no, la fotografía de Manolo, porque para eso es el alcalde. Pero, insisto, sin diferencia con el pueblo de al lado. Para tal menester ponen  al frente a personal de confianza. Lo hizo el PSOE, lo continuó CC, y lo haría IU si alcanzara el poder algún día. No mareen la perdiz. ¿Los principales beneficiados? Los periodistas, o advenedizos, de los medios, que sentaditos en su silla se limitan a seleccionar lo mucho que les llega de los Consistorios. También se han apoltronado.
¿Qué actividades se están llevando a cabo en la Casa de la Parra? ¿Por qué se cambió el momento de entregar el bastón de mando a La Virgen del Carmen? ¿Por qué se pasó el Día de Santiago al 23? ¿Por qué discute usted con un vecino a través de una red social y lo amenaza? ¿Se van a podar los árboles de la Calle La Longuera? Y más, más y mucho más.
De lo que se ha venido haciendo en la restaurada Casa de la Parra hemos tenido todos los realejeros cumplida información por diversos canales. Algún concejal estaba ‘embarcado’.
He sido vecino de La Longuera muchísimos años. En este último mes (concretamente desde el 11 de junio hasta el pasado jueves), las ramas de los árboles se disparataron y alcanzaron las azoteas de las casas. Fue un crecimiento increíble.
El ciudadano supuestamente amenazado en feisbuc, ¿fue candidato en una lista en mayo próximo pasado? Qué casualidad…
No hace falta que pierdan el tiempo. Yo lo haré por ustedes y luego se lo cuento (información), con mi parecer añadido (opinión).
Bueno, a mandar.