lunes, 1 de agosto de 2011

Acotaciones plenarias

Hablaba hace escasos días con el primer teniente de alcalde del ayuntamiento realejero y le comentaba que no me había gustado nada la intervención del anterior alcalde en una entrevista que le hicieron en un canal televisivo bien cercano. Porque yo entiendo que para poder comenzar a valorar (criticar) la gestión de un equipo de gobierno es necesario dejar transcurrir el tiempo oportuno que les permita ir poniendo en práctica aquello que han argumentado en su programa electoral. Pero no, sin dar aún el primer paso ya le estamos dando cachetones al estimar que no nos gusta su caminar. Eso sin moverse; agárrate cuando se meneen un fisco.
Como tampoco fue elegante el grupo socialista, ya lo dije, en la propia sesión plenaria en que se constituyeron las nuevas corporaciones, porque no sé a cuento de qué venía lo de una cosa es predicar y otra bien distinta dar grano. Y ya que estoy con ello, el partido socialista realejero ha elegido nueva ejecutiva. Dije (escribí) en su momento que había un evidente divorcio entre los partidos políticos (profundo el distanciamiento en el caso particular del PSOE) y la sociedad. Los otrora gobernantes del Consistorio de Los Realejos, y ahora reducidos a la mínima expresión por decisión popular el pasado 22 de mayo, han querido rizar el rizo hasta el extremo de hacerlo mucho más difícil todavía, de realizar un triple salto mortal en sentido inverso y con los ojos vendados, y escenificar otra separación: la de la agrupación local con los tres concejales. Es una nueva estrategia cuyos resultados observaremos en 2015. Les había propuesto una solución. Pero ni caso. Los que somos pretérito (imperfecto), hemos sobrepasado con creces la fecha de caducidad. Y como persisto en escuchar, pensar, reflexionar y escribir en este blog, insisto en que van con la proa pa´l marisco sin remisión. En otras esferas, por alcanzar elevadas cotas de poder tras un significativo fracaso electoral, que los conducirá a otro estrépito mayor en las próximas porque los ciudadanos no son (somos) tan tontos como ellos piensan. Y donde han quedado en la oposición, por su obstinación de seguir erre que erre con los mismos procederes e idénticos maneras de actuar. Morretudos que son.
Dicho lo cual –escrito vuelve a quedar–, vayamos al meollo de la cuestión: la sesión plenaria del jueves 28 de julio. Que la escuché íntegramente el viernes 29 por la tarde en Radio Arena, incluido el curioso solapamiento habido a las diecisiete horas cuando se simultaneó dicha retransmisión con la repetición del programa de la mañana por un evidente fallo de coordinación en la programación del ordenador. Y durante unos buenos minutos escuchamos a los concejales, por lo bajini, y a Patricia, que se ‘comía’ la intervención de los diferentes concejales en su batería de preguntas y ruegos. Debió venir corriendo Juan Luis, porque el entuerto quedó subsanado al ratito. Y aguanté. Qué necesidad tiene uno de tales trotes a esta edad.
Los ayuntamientos se constituyeron el 11 de junio próximo pasado. Los concejales que por vez primera acceden a la corporación deben estar saliendo de esa rara sensación que es el tomar tierra en una pista desconocida. Dando esos balbuceantes primeros pasos en esta etapa emprendida. En el particular caso de Los Realejos comprobamos que la inmensa mayoría de los ediles de la oposición son veteranos. Y tras aguantar estoicamente durante más de tres horas la retransmisión precitada, estoy en condiciones de afirmar que siento (sentí) vergüenza ajena ante bastantes intervenciones de estas viejas glorias. Penoso. Pero analicemos. Semántica, sintáctica y morfológicamente. ¿Por qué lo expreso? ¡Ah!, pidan la grabación y sufran como un servidor. Algunos deberían seguir la sentencia que me trasladó cierto dirigente acerca de llegar a la política con la vida encauzada (que no encausada, la diferencia es de juzgado) y no para encauzarla. ¡Ah! (otra vez), yo cobro una pensión.
El DRAE me señala que implementar significa poner en funcionamiento, aplicar métodos, medidas, etc., para llevar algo a cabo. En el otro, el que tengo a mano siempre (de la editorial SM), hallo para ese verbo lo siguiente: En informática, referido a algo que se quiere realizar, ‘facilitar los medios necesarios para llevarlo a cabo’: Esta empresa va a implementar todo el material necesario para la mejora del servicio informático en mi oficina. Y seguí mirando y comprobé que implemento: 1. Utensilio, instrumento o herramienta. 2. En algunas escuelas lingüísticas, función sintáctica de complemento directo: En “Compré un coche”, ‘un coche’ es el implemento. Etimología. Del inglés implement. Morfología. La acepción 1 se usa más en plural.
Hubo en el Orden del Día varios expedientes de modificaciones de crédito. Y lo normal es que este hecho se produzca porque en algunas partidas las previsiones iniciales no fueron correctas y se les agote la asignación antes de finalizar el ejercicio económico. Por lo que habrá, obviamente, que inyectarle más euros si pretendemos que las Fiestas del Carmen, por ejemplo, se lleven a cabo. Y ese dinero que incrementamos (aumentamos) en ese capítulo, habrá que sacarlo de algún sitio. Y puede ser disminuyéndolo (decremento) de otra partida en la que se nos haya ido el ojo de buen cubero y la hayamos dotado de más billetes que los realmente necesarios o del remanente líquido de tesorería, verbigracia. O de la supresión íntegra de una aportación municipal ante la imposibilidad de que otro organismo cumpla con su compromiso. Como ocurrió con lo presupuestado para Los Cuartos cuando el Cabildo sentenció que este año nones. Pero pretender argumentar que el concejal delegado de Hacienda es muy torpe y no se entera de la película con la utilización de ‘implementar’, simple y llanamente, va a ser que no.
Un ayuntamiento es gestión, gestión y gestión. Los debates parlamentarios tienen lugar en otros foros. Déjense de lucimientos baratos en los plenos, porque hasta echándose un cortado puede ser el momento adecuado para resolver los asuntos domésticos que interesan al ciudadano.
Y no me quiero extender… Eso, no me quiero extender; y yo me entiendo. Hoy no, pero mañana seguimos. Hasta dentro de un fisco.