domingo, 28 de agosto de 2011

Gordejuela (8)

…Y en relación con la visita reseñada en la entrega anterior, en Diario de Tenerife, 4 de julio de 1907, página 2, un poema firmado por Crosita titulado Escursión á La Orotava, del que, por lo que nos atañe, rescatamos estos versos:
El martes de madrugada,
apenas el sol despierto,
no sin protestar alguno,
abandonamos el lecho
para ver en Gordejuela
las obras de un ingeniero.
Imposible describirlas;
yo de máquinas no entiendo,
pero ante Galvan, lectores,
me descubro con respeto:
¡Qué grandes que son los sabios
y el cronista, qué pequeño!...
Aún unos meses más tarde, La Opinión, 5 de septiembre de 1907, página 2:
El general Martitegui
Frases muy encomiásticas tuvo S. E. pera el ingeniero señor Galván, al visitar las sorprendentes obras de Gordejuela, en su reciente excursión á la Orotava y Puerto de la Cruz.
El general Martitegui, admirando aquellos atrevimientos de la ingeniería moderna, se felicitaba de que fuera español y al cuerpo de ingenieros militares perteneciera, el director técnico de los trabajos.
Estas palabras, en labios de quien como el ilustre general goza fama justa de hombre de ciencias, han de ser gratísimas para el señor Galván y para aquellos de sus paisanos que sienten como propios sus triunfos.
El Tiempo, 18 de diciembre de 1907, página 1:
“El jurado de un concurso de fotografía convocado por el ‘Centro de Propaganda y Fomento de Tenerife’, reunido en el Ateneo, concede, entre otros premios, Mención Honorífica, al conjunto de fotografías presentadas bajo el lema ‘Tenerife’ y compuestas por El triunfo de la Candelaria, Procesión cívica del 25 de julio, Detalle del muelle y Elevación de aguas de Gordejuela”.
Información que también recogió El Progreso y Diario de Tenerife, ambos de fecha 19 de diciembre de 1907, y en su página 2.
Parece que se convirtió la elevación de Gordejuela en lugar de visita obligada para los personajes importantes que recalaban por esta isla. Así, el Director General de Agricultura, el señor Vizconde de Eza, también acudió a La Orotava y acompañado de casi las mismas autoridades, funcionarios y personas que subieron á la Laguna, el sábado marchó á la Orotava el Sr. Vizconde de Eza, visitando el Botánico, Gordejuela, plantíos de bananas y otros lugares de aquella feraz y riquísima zona agrícola (La Opinión, 13 de enero de 1908, página 1). También en El Tiempo, mismo día y página 2.
Habrán podido comprobar que han sido ya varias las citas en las que no se menciona para nada el lugar donde estaba –y está– situada Gordejuela. El afer posterior del Hotel Maritim, reiteradamente ubicado en Puerto de la Cruz, parece que tuvo significados anticipos.
En El Progreso, 12 de septiembre de 1908, página 1, una excelente crónica de Luis Roger (seudónimo que utilizó Leoncio Rodríguez), que pueden leer íntegramente, si les place, en la copia que adjunto, y de la que en referencia a Gordejuela se dice:
Terminada nuestra visita á los Realejos, donde hemos sido objeto de grandes atenciones, nos dirijimos á Gordejuela... á ver las célebres aguas de Gordejuela y la máquina elevadora que hace pocos años se instaló en aquellas abruptas y solitarias peñas.
Estas, según nuestros informes, deben su nombre á un antiguo caballero hidalgo, el señor D. Juan de Gordejuela y Mesa, natural de Vizcaya, fundador de los conventos de los Realejos, á los que dotó después con miles de ducados, por lo que aun se conserva como una reliquia su retrato.
Cuanto se diga de las obras de Gordejuela, del atrevimiento de la fábrica, situada en un risco cortado á cercén sobre el mar, en la boca de un enorme y profundo barranco, no acertará á expresar la magnitud de la empresa, ni dará exacta idea de los esfuerzos materiales ni del alarde de inteligencia que la ejecución de aquélla revela.
Orgulloso debe estar el Sr. Galván, ingeniero director de las obras, de ser autor y ejecutor de tan atrevidísimo proyecto.
No hemos de hacer una descripción de la parte mecánica, para lo cual nos reconocemos incapaces. Hemos de limitarnos á anotar algunos datos que pudieran interesar al lector, reflejando, de paso, nuestras impresiones.
La sala de máquinas, amplia y elevada, con grandes ventanales y magnífico pavimento, hállase situada á 70 metros sobre el nivel del mar.
Estas máquinas, con sus cuerpos de bombas de sencillo mecanismo, elevan el agua hasta 250 metros, que es la altura del depósito.
Cada 24 horas las máquinas elevan una cantidad de agua equivalente á 15.000 pipas.
La tubería de hierro y acero, desde las máquinas al depósito, es de 30 centímetros de diámetro y su longitud total de 2.000 metros.
La sala de calderas hállase en otro cuerpo del edificio, á 115 metros sobre el mar, y junto á este departamento la chimenea, de 43 metros de altura, 8 más que la de la Eléctrica.
(continuará)