sábado, 27 de agosto de 2011

Pelotas

Cuando uno dio inicio a esta aventura bloguera no le pasaba por la mente el que fuese a tener muchos lectores esparcidos por los anchos dominios de los terrícolas. Bueno, a decir verdad, a veces me aparece por ahí lo de ‘Satellite Provider’ (con una interrogación al lado), y lo mismo me están acechando desde más lejos. Pero, a lo que iba. Viene siempre bien matar el gusanillo de escribir al menos un fisquito cada jornada. A lo peor con tal ejercicio no se te anquilosa la neurona y puedes ir escapando otra temporada sin necesidad de tener que recurrir a las odiosas terapias mentales. Que ya bastantes desgracias tenemos en este discurrir giratorio de 24 horas, como para seguir rompiéndote el coco con otras disquisiciones de mayor porte.
De igual manera que tú te tropiezas, casi siempre de manera casual, con algunos blogs que llaman tu atención por cualquier circunstancia, quisiera pensar que a este de Pepillo y Juanillo se habrán asomado desde muy diferentes lugares bastantes ‘ojeadores’ que, con casi total seguridad, luego lo habrán dejado al no considerarlo de interés.
Aunque asimismo, y no seamos tan ingenuos como para no pensarlo, existen los incondicionales. A la mayoría de ellos te los puedes imaginar y eres capaz de ponerles nombre y apellidos. Es más, muchos –bastantes– incluso te llaman por teléfono o te envían un ‘emilio’ preguntándote el motivo de la tardanza en la publicación diaria; o de la ausencia, que también. Los que prefieren la ‘salsa picante’, ‘la comidilla política diaria’, son enemigos de mis seriales, sin percatarse de que son mucho más trabajosos que los otros. Porque poner a caer de un burro al consejero de turno es una de las tareas más fáciles existentes; basta con pisar cualquier cafetería, pedir el cortadito y ‘pegar a escuchar’. Aprovecho la ocasión para indicarte que hace unos días me eché mi leche y leche en Puerto de la Cruz, al lado de El Peñón y me costó 70 céntimos. ¿Te acuerdas cuando pusieron a Zapatero de bonito p´arriba? Y de eso hace unos abriles. Debe ser la crisis.
En este primer renglón del cuarto párrafo te seguirás preguntando lo del título. No, no fui a una playa nudista ni me trincaron en ‘ídem’. No está ya uno para lucimientos; qué dije, osado, para pasar vergüenzas. Hace un tiempo manifesté que había tenido una visita en el blog desde Pelotas (te dejo el enlace para que te entretengas un fisco –yo lo hice antes– conociendo aspectos de esta zona brasileña). Como han proseguido las mismas desde tal lugar, en ambos blogs, deduzco que debo tener un amigo allá. Y en él, o ella, quisiera retratar el agradecimiento por los que a bien tienen el alongarse a esta ventana a través de la cual expreso pareceres, ideas, vivencias. Porque este vehículo llamado Internet permite esos viajes increíbles y supersónicos a través del inmenso océano. ¡Ay, si Colón levantara la cabeza!
Con este reconocimiento al amigo invisible, les sugiero que se atrevan a enviar comentarios, que si se ajustan a las más mínimas normas de cortesía y respeto, serán publicados sin problema alguno. Sé que muchos de los que habitualmente siguen las locuras de un servidor han intentado –porque me lo han comunicado personalmente– realizar tal función, así como la de añadirse a la lista de seguidores, pero alegan haber tenido problemas. Y, humildemente, les hago partícipes del consejo de mi padre, relacionado con el amplísimo muestrario que nos brinda el refranero: burro cargado…, cortando huevos se…, a la corta o a la larga…, al cuerdo o al hábil…, con esfuerzo y esperanza… ¿O ya no te acuerdas de cuando utilizaste por primera vez el ordenador, pulsabas la tecla incorrecta y te desaparecía todo de la pantalla? ¿O acaso no llamaste al amigo enterado en esto de la informática para que te sacara del atolladero? ¡Quién dijo miedo, habiendo hospitales!
Gracias, ánimo y adelante.