jueves, 25 de agosto de 2011

Ignacio González, el cabuquero

Cabuquero no está en el DRAE. Pero en mi ‘chuleta’ de ¿canarismos? hallo una acepción, utilizada en Fuerteventura, Tenerife y La Palma, que me señala: “Obrero especializado en abrir barrenos para volar la roca en sorriba y otras obras”. Entre estas últimas, las galerías. La usó Álvarez Rixo (…sobrevino la desgracia de haberse incendiado la pólvora en el acto de estar atacando los cabuqueros un barreno) y Alfonso García Ramos, en su novela Guad (…con precisión casi geométrica los cabuqueros habían colocado los taladros). E hizo un servidor unas letrillas en verso que deben andar por ahí escondidas en cualquier galería; vaya usted a saber.
Habrán leído y escuchado en estos últimos días que Canarias está convulsa. Y no se trata de los prolegómenos de la tan ansiada independencia, sino de unos movimientos sísmicos que zarandean los cimientos de esta tierra nuestra. El portuense Nemesio Pérez nos dice que más que preocuparnos, deberíamos acostumbrarnos. Puesto que es de lo más normal que estas sacudidas se produzcan y nos tengan entretenidos en los siglos venideros. En la más occidental, allá en el municipio herreño de La Frontera, llevan ensayando el ‘Baile del vivo’ desde hace bastantes meses. Unos meneos de mucho cuidado. Ni cuando la Bajada, tú.
Los canariones, a decir de quien tú sabes (exacto, ni agua), envidiosos perdidos, se empeñaron en ganarnos y las cabras de Agüimes casi se ordeñan solas hace un par de días. Los lagartos que están en la curva según entras viniendo de la costa, salieron escopetados a esconderse en las rendijas. Casi se acaba el ron. Y no es para menos, el susto hay que quitarlo.
¿Y dónde se halla el epicentro de tanto zangoloteo? Sesudos analistas, tras evacuar cuantas consultas estimaron pertinentes, han traslado al presidente del Gobierno (Rivero, ya Zapatero pasa) la siguiente conclusión: “El tal Nacho González –CCN, Compañía de Cabuqueros Novatos– ha superado la teoría de un curso por correspondencia –con el inestimable apoyo logístico de Radio Ecca– y ha comenzado la fase práctica en un lugar oculto y aún no identificado ni localizado, pero que puede hallarse en el entorno de la Playa de las Teresitas, huerta arriba, huerta abajo”.
Se comenta en los mentideros políticos, incluyendo el de la Plaza del Charco, que los calentones (ora independentistas, ora populares) se producen por simpatía (relación entre dos cuerpos o sistemas por la que la acción de uno induce el mismo comportamiento en el otro), de tal manera que a toda propuesta no tenida en cuenta, aparte de la consabida declaración para el titular de rigor, prendida de mecha y detonación al canto. Se está a la espera de la orden judicial, dado que desde el despacho de Ignacio (junior) pende una cuerda retorcida o cinta tejida hecha de filamentos –demasiado grande para ser una liga del zapato– y se teme que pueda hallarse conectada en su extremo invisible (en el que cuelga no hay indicios aparentes de material explosivo) a cualquier tipo de mezcla de nitroglicerina con un cuerpo muy poroso (como cualquier cerebro político al uso).
Entre el azufre de El Teide, la esponjosidad de la piedra pómez, los gases de Benijos, el flúor del agua en La Guancha, la Cueva del Viento, los cambios climáticos, el efecto invernadero, la deforestación, la teoría del rebote elástico, el miedo de los partidos políticos al voto católico (de lo que se aprovechan los obispos para el chantaje oportuno), las toneladas de basura que dejaron en Cuatro Vientos los que no cometen pecados, y tal y tal (transcripción muy libre del programa del CCN), viene a resultar (o séase, resultante, a saber suma geométrica de dos o más vectores) la siguiente conclusión (proposición que se pretende probar y que se deduce de las premisas):
Nacho se ha levantado en la conclusión, que, obviamente, es lo contrario de sentarse en la conclusión (dicho de una persona: Mantenerse porfiadamente en su opinión, volviendo a instar en ella, aun contra las razones que le persuaden de la contraria, sin dar otras nuevas), porque el ínclito santacrucero ni parte de premisas, ni mantiene opiniones… Es lo más parecido a la teoría de Groucho Marx en su estado más puro: “Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros”. En la variedad… ¿Una astracanada con un protagonista fresco?
¿Movimientos sísmicos o Canarias asustada y temblorosa? Continúa horadando, Nacho, sigue en tus trece (y catorce, y quince…), il reste beaucoup à faire. Exactamente, queda mucho por hacer. Tú has sido pasado glorioso, presente en movimiento y tienes por delante un futuro telúrico impresionante. Como la jeta de algunos, sin ir ni tanto así más lejos.
Bueno, yo me bajo aquí, en Caramujo.