lunes, 5 de septiembre de 2011

Gordejuela (y 10)

 
Este peculiar asunto que se venía tratando en el ayuntamiento santacrucero, referido a la posible traída de las aguas de Gordejuela hasta la capital, y al que  nos hemos hecho eco, sigue haciendo acto de presencia en la prensa. Hallamos en El Pueblo Canario, 20 de octubre de 1909, página 4:
En Noticias de Santa Cruz: “Los Sres. Hamilton y Cía. hacen ofrecimientos al Ayuntamiento para traer las aguas de Gordejuela. Este asunto se oirá hoy en sesión”.
También en Diario de Tenerife, 20 de octubre de 1909, página 2:
“En la sesión de hoy del Ayuntamiento, se trataran, entre otros, los siguientes asuntos:
Instancia de los Sres. Hamilton y Compañía haciendo ofrecimiento de traerá esta Capital las aguas de Gordejuela”.
Asimismo en El Progreso, 21 de octubre de 1909, página 2:
“Presidida por el Alcalde accidental Sr. Marti Dehesa celebró sesión ayer tarde te Corporación municipal, concurriendo los concejales Sres. Fernández (D. Alvaro), Dugour, Díaz Llanos, Crosa, Peraza, Martín Expósito, Siliuto, Hernández (D. Martín) y Sicilia.
De aguas
Para su estudio é informe paso á la Comisión especial de aguas una instancia de los Sres. Hamilton y C.ª, haciendo ofrecimientos para traer á esta ciudad las aguas de Gordejuela”.
Diario de Tenerife, 22 de octubre de 1909, página 2:
“Del Municipio. En la sesión del miércoles se trataron los siguientes asuntos:
A la Comisión especial de aguas pasó la instancia de los Sres. Hamilton y Compañía, proponiendo la traída de las aguas de Gordejuela”.
También en El Pueblo Canario y La Opinión (22 de octubre de 1909, página 1).
La Opinión, 13 de septiembre de 1910, página 2:
“Leemos en nuestro colega Arautápala, del Puerto de la Cruz:
Se dice que los señores Fyffes Ltd., han adquirido últimamente las aguas de Gordejuela”.
También lo informa El Progreso, 14 de septiembre de 1910, página 2.
Ya que se cita al portuense Arautápala, del que pude recoger hace unos años una bella crónica del naufragio del Titlis en la zona de Punta Brava, allá por 1910, tendré que ir un año de estos por la Biblioteca de La Orotava para echar una ojeada a los periódicos de esta época editados en el Valle. La Universidad de Las Palmas no los tiene digitalizados. Y me imagino que en ellos hallaré nuevos datos. Pues si la prensa de ‘más lejos’ se ha mostrado bastante generosa con el tema que hemos ido destacando en estas decena de post, a buen seguro que la más cercana (Puerto de la Cruz y La Orotava) no se habrán quedado a la zaga.
Cuando unos abriles atrás tuve la ocasión de pasarme bastantes tardes en las dependencias villeras husmeando periódicos viejos para general regocijo de cuantos ácaros estimaron oportuno asaetearme, intenté, al menos, dejarlos mínimamente ordenados. Mucho después leí que el ayuntamiento orotavense había comenzado a digitalizar los ejemplares. Ignoro la casuística de la situación actual, pero sería de agradecer que el soporte informático se hubiese adueñado de ellos. Y que pudieran pasar a engrosar la lista de Jable (Universidad de Las Palmas). Muchos ‘curiosos’ (me incluyo) podríamos destinar algunas horas a nobles empeños.
Dejo, pues, por ahora, esta serie. ¿Y mientras? Hablaremos (escribiremos) del gobierno. De lo que queda, a decir de otro que no se mueve demasiado. Es gallego, ¿no lo conoces?
Ya estamos en septiembre y a la vuelta de la esquina de este recién inaugurado nuevo curso (político, docente, indecente…), otros campos se irán abriendo. Recomendaré tanto a Pepillo como a Juanillo que estén bien atentos y presten toda la atención debida por si en alguno de ellos aparecen motivos que merezcan la pena ser comentados.
Por ejemplo:
Nuestro corresponsal de los Realejos nos dice lo siguiente:
Por si aun no hubiese llegado á noticia de V. y como ejemplo que debiera ser seguido, le digo, que se proyecta reunir estos dos pueblos en un solo Ayuntamiento; estando acordadas para ello, según me han dicho, las bases siguientes:
1. Establecimiento de la capital del distrito en el barrio de San Agustín, que es común á ambos Realejos; tanto por esto, como por su situación en el camino del norte, en el trazado de la carretera y donde se hallan establecidas la administración de correos y la de los impuestos que cobra el Banco. De este modo ninguno de los dos pueblos puede considerarse preferido, lo cual parecía un obstáculo á la unión; pero si el Realejo alto no accede á establecer las casas consistoriales y demás dependencias, en el edificio que posee el Realejo bajo en dicho barrio, entonces habrán de construirse á costa del Realejo disidente, en la parte hoy suya. (La Federación, 14 de agosto de 1870, página 2)
Se hizo efectiva la unión casi un siglo después. Y aún quedan nostálgicos que si no conocían la anterior estipulación (ya daremos a conocer las otras), exclamarán: ¡No te lo decía yo!