sábado, 22 de octubre de 2011

Destellos

No hemos tardado demasiado en buscar todos los peros posibles al comunicado emitido por la banda terrorista ETA. Uno puede –y debe– ponerse en el pellejo de los familiares de los que han sufrido las consecuencias de sus atentados, de sus chantajes, de sus extorsiones. Pero flaco favor están haciendo los medios de comunicación (aquellos que constitucionalmente están obligados a difundir informaciones veraces). Tanto que me avergüenzo confesar no saber a qué demonios juegan. Y más se me revuelven las tripas con los políticos que no esperaron diez minutos para el lanzamiento de las diatribas de rigor. Como no podíamos ser menos en estas Canarias nuestras, el ínclito bocazas, arribista, aprovechado, trepador y más y más llamado Javier Abreu, secretario de algo indeterminado en una de las tantas ejecutivas del partido socialista, arremete contra el partido popular en una soflama que no hay por donde cogerla, sin que el vicepresidente del Gobierno haya sido capaz de llamarlo a capítulo. Como él (Javier) accedió de rebote al ayuntamiento lagunero, aupándose nada más y nada menos que a la primera tenencia de alcaldía, cree por (de)méritos propios hallarse legitimado para impartir lecciones. Deleznable su comportamiento.
Y con el apoyo del PSOE, la televisión autonómica (atinómica, según López Aguilar) sigue erre que erre con sus planteamientos informativos. Dado que el volcán herreño se ha gufiado (lo expliqué ayer), ahora cogieron la cantinela de cantar las excelencias de haber sido los primeros en todo (y más). Y te lo explican con imágenes en un helicóptero, en una avioneta, en un barco o con varios unidades móviles distribuidas por diferentes puntos de la minúscula isla. Manifesté lo del apoyo del PSOE, porque si este partido no ejerciera tareas de gobierno y, por ejemplo, Juan Carlos Alemán no estuviera enchufado en la Audiencia de Cuentas y Gloria Gutiérrez no fuera directora general, a buen seguro que las declaraciones por el despilfarro hubiesen sido la tónica dominante. Estas veleidades en los procederes políticos son los que reafirman la imbecilidad de los que los soportamos.
Mientras los dispendios del párrafo anterior se suceden, los recortes hospitalarios han alcanzado tales extremos que hace unos días nos espetaron unos datos bastante significativos: más de la mitad de los que vivimos en Tenerife no hemos nacido aquí. Me apunto a la teoría de Morgan, dibujada en Canarias7. Ahí la tienes.
Está la Sgae en una campaña informativa tremenda. Raro es el día que no reciba un comunicado en el que me señalan lo mucho que están haciendo ahora. Me indican que tenemos un nuevo local en Las Palmas, en el que parece van a ubicar a Caco Senante. ¡Ah!, y parece que se jactan de la eficacia habida en la recaudación y en el reparto. Como ustedes, estimados ojeadores, saben de mi reclamación (batallita) por cierta grabación de un grupo folclórico, que incluye varios temas del menda, a la que no han prestado el más mínimo caso, proclamo solemnemente que debe ser cierta la agilidad para recaudar, pero no parecen ser tan efectivos para distribuir o repartir lo que corresponde a los asociados. Debo, pues, creer en la justicia y hacer mías las sospechas de los jueces acerca de los tejemanejes de Bautista y compañía.
Bastante rentable le salió a cierto periodista el que lo echaran de la Cadena Ser (Radio Club Tenerife). Parece la caja del turrón. Antes sabía de todo. Ahora, ni te cuento. Está las “24 horas” del tingo al tango. Como uno ya está algo mayor, y dejó atrás la etapa de los alimentos benjamines, deduce que la leche debe estar cara. Más explícito no puedo ser. Tú obligación no es solamente la de echar una visual a Pepillo y Juanillo. Tienes, además, que leer una docena de periódicos, escuchar tres o cuatro emisoras de radio y analizar en profundidad, como mínimo, media decena de telediarios (en sus tres –o cuatro– sesiones). No hacerlo significa, llana y simplemente, no estar legitimado para emitir opiniones. ¿Tú no ves Telecinco o qué?
Feliz fin de semana.