lunes, 24 de octubre de 2011

Dos asuntillos preelectorales

Comenzamos la semana con dos asuntillos que, en mayor o menor medida, guardan relación con estas próximas elecciones del 20-N. Porque, quiérase o no, a partir de ahora y hasta muchos días después de la cita con las urnas, cualquier aspecto deberá medirse en clave electoral, que se dice. Y vamos con el primero:
La Conferencia Episcopal, órgano de los obispos en este país, no se ha recatado jamás en postularse como un ‘cuarto poder’ (que para eso tienen sus propios medios), pretendiendo influir en las decisiones políticas, como si los valores terrenales debieran estar supeditados a los dictados religiosos de turno por mandato divino. Ha iniciado su enésima campaña de apoyo al voto popular, en la esperanza de que este partido acabe de una vez con todas las ‘mariconadas’ que los socialistas engloban en eso denominado ‘igualdad’. Verbigracia, el matrimonio homosexual.
Y me pregunto yo qué me pretenden demostrar aquellos que voluntariamente –es un decir– han estimado conveniente “casarse con Dios” (cuidadito con lo que estás pensando, que lo dijo Tertuliano) y vivir en un círculo formado por hombres exclusivamente. Por aquello de la “paternidad espiritual” (Eusebio de Cesarea). Mejor sería que no mezclaran las cosas, pues los conocidos abusos a menores (siempre niños) y que los medios de comunicación (algunos) han sacado a la palestra, solo vienen a ratificar las sospechas de lo vacuo de sus manifestaciones cara a la galería.
El cura de Alella, en el Maresme catalán, ha venido a poner la guinda de semejante pastel con el veto a una muestra de fotos sobre el cáncer de mama que se iba a celebrar en el salón parroquial. Tras haber dado su consentimiento y alquilar el local (sí, gratis te lo iba a dejar), puso la marcha atrás porque consideró que el cartel que adjuntamos a este comentario era pecaminoso para los niños que iban a catequesis. Porque era reprobable el que contemplasen el instrumento que les dio de mamar cuando bebés, y que ahora se potencia por prescripción facultativa. ¿Contradicciones entre lo que predican y practican? No, retrógrados en estado puro. Y duro.
El segundo tiene que ver con un panfleto que me dieron este fin de semana pasado en La Orotava. Y que también reproduzco. En la primera sección del tríptico, CC nos señala, como siempre, que ni PP ni PSOE, pues “un grupo nacionalista fuerte en Madrid nos garantizará que Canarias esté en lo más alto de la agenda del Gobierno del Estado”. Tiemblen autonomías del norte español, nos vamos para arriba, cambiamos El Teide por El Aneto. Y extenderemos nuestros dominios hasta los Picos de Europa. Echaremos a Covadonga y ubicaremos a nuestra morena Candela.
En la parte central (del tríptico), la explicación del porqué de ‘nuestro apoyo’ a los unos o a los otros (los criticados en el párrafo anterior) por razones meramente estratégicas (de dinero), dejando a un lado las diferencias ideológicas (ay, qué risa). Y volvemos al aterrizaje forzoso, pues nos aparece una “canarias” en minúscula (ver flechas) que deja por los suelos todos esos magníficos logros alcanzados, entre los que se encuentra un Centro Polivalente en La Villa, sin que en mi pueblo, Los Realejos, caiga una mísera breva, a pesar de que trajimos a doña Ana Oramas a pregonar en nuestras fiestas. Malagradecida, sigue así y te pasará lo que a Oswaldo. Menos mal que también va Milagros, y como tiene una hermana en Los Barros, lo mismo nos consigue una entrada al pueblo tal y como estaba proyectada con sus puentes y todo.
¡Ah!, me regalaron, asimismo, una banderita, de esas de las de ondear en plan abanico. Pero no tiene estrellas. Y estoy confundido, que no estrellado.
Con lo que no estoy muy de acuerdo es con la manifestación de que los diputados de PP y PSOE se hallan diluidos en sus respectivos grupos. Y no comulgo con tal aseveración pues me parece que disolver a Pepe Segura va a ser tarea harto complicada. Ese hueso tan maduro debe ser duro de roer.
Bueno, me voy a reflexionar.