miércoles, 23 de noviembre de 2011

A 110

Escribe Alfonso González Jerez: El mayor aldabonazo político en la noche electoral lo protagonizó Ana Oramas quien, junto a un silencioso y frigorificado Paulino Rivero, aseguró que las cosas no podían seguir así y anunció eruptivamente que asumía la refundación del proyecto nacionalista canario. El destinatario principal de este mensaje era, precisamente, quien estaba sentado a su lado con la mirada perdida en la lontananza. Creo que Alfonso se equivoca. A mi gusto que ninguno de ‘ambos dos’ estaba sentado. Lo que pasa es que son chiquitos. Y ya lo señala el refrán, dicho o sentencia popular: “Hombre (extiéndelo a todo el género humano) chiquito, hombre currito”. Me recuerda aquella anécdota cuartelera de cuando limpiábamos las hebillas de los correajes con el famoso ‘Sidol’ en la cama superior de las literas, la que nos quedaba –centímetro arriba, centímetro abajo– a la altura del pecho (para trabajar mejor y poder echarnos el cigarrito más relajados). Y en cierta ocasión se acercó el entrañable Crisóstomo (de estatura más bien escasa) al borde de la cama y le preguntó un compañero: ¿Tú estás sentado o eres así? Se asemejaba la escena a la del menudo de la Familia Telerín (Cuquín) cuando asomaba los ojos por la barandilla de la cuna. Qué tiempos.
Pues sí, se puso de moda lo de la refundación. Hasta el ínclito Corrales (¿te acuerdas de él?) se adueñó del vocablo. Viene refundando la izquierda desde que se bajó de la cuna. Por refundar que no quede. Pero nadie se plantea que, de vez en cuando –siquiera por higiene y dignidad–, tras un grave retroceso electoral, sería pertinente un gesto, por ejemplo, una dimisión; un detalle que pueda hacer esbozar una ligera mueca de ¿escepticismo? al sufrido votante. Aunque luego no le valga de gran cosa.
No había caído yo en la jugada hasta que ayer por la mañana, leyendo la prensa diaria, alguien me encendió la bombilla de la famosa medida de reducir la velocidad en autopistas a 110 kilómetros por hora. Y pienso que si el gobierno socialista no la hubiese puesto en práctica, ahora mismo podría estar disimulando un  fisco más con 120 diputados. Parece que el electorado ha querido indicarle que transite comedido estos próximos años, que ahorre combustible y se vaya preparando para el siguiente asalto.
Un servidor estima que son los fuertes estampidos los que te hacen encender la bombilla. Y al PSOE le han dado bien. Por lo que se impone una ‘refundición’ total (ya lo manifesté con anterioridad). La palmera Mercedes Coello –quien no debería quejarse demasiado– ha puesto el dedo en la llaga de las soledades de las denominadas islas menores. La apuesta de que al sempiterno Segura le siguiera la joven Patricia (por aquello de la compensación mal entendida) no salió del todo bien (aunque algunos esgriman, chiquita cara, que han aguantado bien).
Parece, pues, conveniente, que comiencen a darse pasos hacia el costado y que en todos los escalones del organigrama afloren caras nuevas. Porque los de siempre han quedado inhabilitados y no podrán, en manera alguna, ser capaces de llevar a la práctica las políticas que a un partido de tal porte se le exige. La ceguera y la ineptitud (políticas) de Zapatero han contaminado mucho más allá de los límites deseables. Y han salpicado a cuantos le acompañaron, especialmente en esta última singladura.
Como se ha iniciado el periodo precongresual, mucho y bien harían los todavía dirigentes en mantener algo más que prudencia en sus manifestaciones, sobre todo aquellos que no pueden ser modelo y ejemplo de nada y para nadie. Si es menester que los ‘nuevos’ se pongan la L de prácticas, aprovechen la limitación de velocidad. No son las prisas buenas compañeras. Y recuerden que piano, piano, si va lontano. ¿El tiempo? Depende de los fagocitadores de turno, práctica de la que los socialistas pueden sentirse extremadamente orgullosos. Han sido capaces, con su debacle, de que el PP los haya barrido sin necesidad de coger la escoba. Y ese mérito no lo alcanzan todos.
Nota final: te recomiendo visites el otro blog, pues sigo colgando imágenes con las que al menos entretener la vista. Hasta la próxima.