miércoles, 16 de noviembre de 2011

Cambio de chaqueta

En marzo pasado de este mismo año escribí en este blog un comentario que titulé Javier Trujillo Bernal. A estas alturas aún figura en un digital gomero (www.gomeranoticias.com) con un considerable número de lecturas, así como una purriada de votos positivos y otros tantos negativos. Como les expresé mi deseo de que no reprodujeran más las entradas de Pepillo y Juanillo, es algo que ha dejado de preocuparme, aunque sigo echando una visual a cuanto periódico, digital o no, se presente ante mis ojos. Y como leí hace unos días un artículo que dedicaba unas líneas a este mismo político –antes amigo y estrecho colaborador de Casimiro y ahora más amigo y mucho más colaborador de Soria–, me dio por repasar ambos y comparar.
Manifestaba un servidor hace ocho meses lo siguiente (fíjense que ya aludía al cambio –de chaqueta–, y el tiempo es morrocotudo, o inexorable, en plan más fino):
Javier Trujillo Bernal, de quien, como persona, no sé absolutamente nada, será el número uno en la lista del Partido Popular al Cabildo de La Gomera, tras haber sido inquilino del edificio durante bastantes años y habiendo ocupado cargos de responsabilidad en el gobierno insular que dirige Casimiro Curbelo. Ahora se muestra nuestro hombre muy orgulloso de formar parte del proyecto del Partido Popular en Canarias y en la Isla, y está plenamente convencido de que “tendremos un Gobierno fuerte en la región y en el Estado, lo que permitirá traer mucho dinero”. Es, lo habrán podido comprobar, el mismo discurso de Paulino Rivero con respecto a Madrid. Además, no entiendo a Trujillo cuando manifiesta que el dinero será ‘bien’ administrado. Pero si tú has estado gobernando en estos últimos doce años (creo), ¿reconoces, acaso, que lo administraste mal? ¿Y quién convence a la población para pensar que a partir de ahora, con chaqueta cambiada, lo vas a hacer mejor? ¿No dijiste hace unos días que aquí (ahí) nos conocemos todos? Estás en un mar de contradicciones. Y lo entiendo. Y te comprendo. Porque estos brincos producen mareos. Y con la peculiar orografía gomera, mucho más.
Trujillo Bernal afirma que al formar parte de la Institución Insular no va a defraudar a los ciudadanos. Chacho, ¿nos conocemos o no? ¿Has estado o no? La gran prioridad es crear puestos de trabajo. Desde el Cabildo, me imagino habrás querido decir. Pues ponte de acuerdo con tu nuevo jefe, quien, a renglón seguido, ha largado que de eso nada. En todo caso hay que generar las condiciones para que los empresarios puedan darlo. A saber, predica con el ejemplo que como Consejero del Gobierno de Canarias, amén de Vicepresidente, puso en práctica hasta el otro día. Ahí están esas otras estadísticas que no interesa airear. A ustedes; yo no tengo inconveniente.
Lo de la ampliación del aeropuerto lo dirás de broma, ¿no? Porque la idea no tiene nada de original y creo debas pagar el canon del copyright a quienes fueron tus compañeros hasta la semana pasada. Oye, eso de que ya está bien que vengan coches en esos barcos de Tenerife, cuyos ocupantes dejan residuos en la isla, no me gustó nada. Puesto que yo soy uno de ellos. Que no voy más porque no dispongo de tu sueldo, ni de tu suerte. Y no me gusta que nadie me llame merdellón en una tierra que a lo mejor siento más que tú, advenedizo (al PP, of course). ¿En qué fueron los ‘quinientos’ acompañantes de Soria (así salieron setecientos), entre los que estaban Manuel Fernández (el supuesto insultador parlamentario) y Mercedes Roldós, prodigio de las adjudicaciones sanitarias? Como regresaron el mismo sábado, ¿miraste bien debajo de las alfombras? ¿Y en los bancos del exterior de la iglesia?
En La Gomera la política funciona de manera rara. Y nada más aparecer el susodicho comentario en Internet, se armó una de mucho cuidado. Pues bien encargó don Javier a sus vasallos que escribieran cuanta lindeza se les ocurriera. Exactamente el mismo proceder que él critica a su antiguo compañero Casimiro.
Y prácticamente olvidado estaba del afer cuando observo que Antonio Herrera Marichal (a quien tampoco conozco absolutamente de nada) escribe hace una semana escasa estos dos párrafos (extraídos de un texto más largo):
En esas circunstancias, nadando en el fango y moviéndose como una sanguijuela aparece como gran muñidor por lo que leo en los periódicos, el candidato popular al Senado, Javier Trujillo. Debo reconocer que el señor Trujillo parece ser una persona aplicada, ordenada y de principios éticos y morales como tiene que ser en un recién reconvertido a la derecha más cutre, rancia y casposa. Parece además tener una buena pluma; como corresponsal político de Intereconomía y La Gaceta en La Gomera, es un lince. Cuenta las cosas con tanta precisión que parece que hubiera estado allí en el momento que se cometían los supuestos delitos que ahora denuncia y que antes calló o miró hacia otro lado. Me causa una enorme desazón que a la política gomera se acerquen ese tipo de individuos siniestros que venden humo como si ellos no hubieran prendido fuego a la hoguera. Ahora entiendo al anterior responsable del PP insular, Jesús David Ramos y su sorprendente huida.
Es cuanto menos ridículo que trate el señor Trujillo de vender motos usadas como nuevas. Y desconozco que es peor; si los tontos o los ‘cabofurrieles’ que estando donde han estado es como si sólo hubieran pasado por allí. Alguien debería explicar a los ciudadanos de la Isla que demonios estuvo haciendo este señor 12 años en el cabildo dentro del grupo socialista que ahora tanto ataca. Y prefiero pasar por alto la gravísima imputación que tiene pendiente con la justicia. Me suena este tipo de gente: se acercan a la política para estafar la ilusión colectiva de los ciudadanos, para vivir del cuento, para sostener un modelo perverso que les sitúa por encima del resto de la ciudadanía. Doy por hecho que el señor Trujillo no está pensando para nada en el aforamiento si es elegido senador, que no lo será afortunadamente.
Lo dicho, a La Gomera, siempre, pero de vacaciones. Y allí estaré, tras un corto periodo de inconvenientes, en el próximo diciembre. Me ocultaré en El Cedro y daré la bienvenida a 2012, que, como año bisiesto, por lo menos nos traerá un día más. Me imagino que para ese final de año ya se habrá acabado la crisis.