sábado, 12 de noviembre de 2011

Un bien merecido reconocimiento

En el periódico Diario de Avisos, correspondiente al 17 de octubre de 1985, se daba cuenta de una noticia de especial trascendencia, cual era la proclamación de María Concepción Pérez Santo Tomás como alcaldesa de San Juan de la Rambla. Con un antetítulo bastante revelador y elocuente: “Es la primera mujer que accede a este cargo en las islas”.
En aquel entonces, y desde el 23 de enero de ese mismo año, un servidor ocupaba idéntico cargo en la villa realejera. Causalidades o no, ambos, maestros de profesión, accedíamos al cargo por el mismo motivo: dimisión de quienes ostentaban dicho cargos desde las elecciones municipales de 1983.
Salvador Pérez, maestro de maestros y periodistas, firma en El Día, en la fecha arriba enunciada, la crónica del solemne acto acaecido en el ayuntamiento ramblero en la tarde-noche del día anterior (16 de octubre de 1985). Y manifestaba: “Desde las siete y veinte de la tarde de ayer el municipio norteño de San Juan de la Rambla cuenta con la primera mujer alcaldesa de la isla de Tenerife, cargo que recayó en María Concepción Pérez Santo Tomás, que iba como independiente en las listas del PSOE”.
Concha, riojana de nacimiento, ejercía la docencia en ese entonces en la escuela del barrio guanchero de Santa Catalina, puesto que, obviamente, debió abandonar para dedicarse exclusivamente a su nueva función al frente del Consistorio. Ahí tienen dos fotografías –a perdonar la mala calidad en la reproducción del escaneado– de aquella jornada histórica. Se publicaron ambas en El Día. La de la alcaldesa ilustraba la crónica de Salvador aludida (17 de octubre) y la otra, unos días más tarde (30 de octubre), en la que nos hallamos (en manga de camisa, inveterada costumbre) junto a Gaspar Sierra, alcalde de Los Silos, y Carmelo Méndez, de Icod de los Vinos. Aunque, y justo es señalarlo, también estuvieron Félix Real (Puerto de la Cruz), Aurelio Abreu (Buenavista), Pepe Grillo (La Guancha) e Ignacio Rodríguez (La Matanza), amén del Gobernador Civil, Antonio Martinón. El vicepresidente del Gobierno de Canarias, Juan Alberto Martín, llegó tarde al acto. Esta característica del incumplimiento horario, hecho mucho más notorio cuanto más alto es el cargo que se ocupa, se ha convertido, desgraciadamente, en algo habitual. Permítanme la distensión pertinente contándoles que el señor Martín sí llegó temprano a la inauguración de la Casa de la Cultura realejera, en el año 1987, pues ciertas necesidades fisiológicas requerían la urgente presencia de un servicio, por lo que el citado edificio, y con anterioridad al protocolario corte de la cinta, comenzó a funcionar con la utilización del papel higiénico, la cisterna y otras evacuaciones de mayor o menor porte.
Y ahora, 26 años después, con un sinfín de arrugas, canas y barriga mucho más prominente, tras alegrarme infinitamente por el acuerdo unánime adoptado por la actual corporación ramblera, presidida por otra alcaldesa, en sesión plenaria ordinaria del 28 de octubre próximo pasado, y por el que se la nombra, a título póstumo, Hija Adoptiva de la Villa de San Juan de la Rambla, valgan estas líneas para mostrar mi satisfacción, al tiempo que mi más sincero aplauso por la iniciativa.
Concha, que, tras su periplo tinerfeño, retornó a Logroño para seguir ejerciendo en el colegio Doctor Castroviejo, amén de su dedicación política como concejala desde 1995, nos dejó en noviembre de 2002. Allá figura su nombre en una plaza del Casco Antiguo como reconocimiento a su entrega, ilusión y entusiasmo, cualidades que siempre la definieron.
Hoy, nueve años después de tu retorno a la isla para quedarte definitivamente con nosotros, en esta tu otra tierra que te brindara la oportunidad de asomarte a ese Teide que te saludaba cada mañana, el Consistorio actual –imbuido de sentidas utopías (sí, por qué no) que tú, como ejemplar abanderada, fuiste distribuyendo por su dispar geografía– quiere rendirte público homenaje y proclamarlo bien alto a los cuatro vientos.
Dijiste, humildemente, en aquella sesión plenaria de 16 de octubre de 1985, que no estabas preparada para estas cosas. Porque aquel salón tan concurrido imponía. Pediste la colaboración de todos y arrancaste, prometiendo trabajo y constancia. Allí estaba acompañándote el alcalde del municipio oriental vecino. Con apenas, también, unos meses de andadura. Quien en su toma de posesión solo prometió, como tú, trabajo, ilusión y ganas.
Me llevé una agradable sorpresa cuando Cayetano me mostró hace unos días, con motivo de una visita al ayuntamiento de la mano del amigo Pedro Ángel, el libro de firmas. Y allí estaban signadas unas palabras en las que te deseaba toda clase de éxitos en tu gestión. Como nos fuimos en silencio, sin armar bullas innecesarias, en junio de 1987, podemos presumir, Concha, de haber sentado bases en escaso periodo de tiempo. Y ello no es poco.
Hoy, repito, razones de fuerza mayor han imposibilitado mi presencia en este emotivo y entrañable acto. Pero dotados de los mecanismos que no tuvimos oportunidad de manejar en aquella época gloriosa, quedan signadas en estos párrafos unas letras –quizás más cambadas que derechas, pero que tú desde la eternidad corregirás pacientemente–, y que solo pretenden mostrar mi adhesión, mi reconocimiento y mi afecto.
A la corporación municipal ramblera, mi agradecimiento por la invitación y las disculpas por la ausencia. A la familia de la homenajeada, nuestro saludo más cordial en el convencimiento de que solo hemos plasmado en un acuerdo escrito un hecho con el que de manera tácita ya mostrábamos conformidad. Y a ustedes, mis escasos pero distinguidos lectores de este blog, mis más sinceras disculpas por haberme erigido en coprotagonista de esta historia. En la que hemos sido reiterativos con el vocablo ilusión, que añoramos significativamente.
Concepción Pérez Santo Tomás es –siempre lo fue– Hija Adoptiva de la muy noble Villa de San Juan de la Rambla. Y yo –me apetece cambiar el chip– me siento orgulloso de haber sido testigo, a la par que partícipe, de locuras de años idos profusamente preñadas de ensueños. Hasta siempre alcaldesa.