martes, 13 de diciembre de 2011

Más control

Un sinfín de controles de alcoholemia se llevarán a cabo en estos próximos días. Ignoro si fue un acuerdo entre Zapatero y Rajoy para ir buscando los euros necesarios para que Merkel se alegre un  fisco apenas o es algo cotidiano por estas fechas navideñas, época propicia para el buen yantar y mejor beber.
Te cuento que una vez me pararon en la carretera que une La Orotava con Los Realejos por La Perdoma, a la altura de San Antonio. Y me puse muy contento porque creía que por fin me iban a hacer soplar. Pero mi gozo en un pozo. No debí ponerle cara de borracho al agente, pues se limitó a pedirme la documentación y siga usted. Una rabia, tú.
Ahora bien, hace unas semanas, a la altura de la Aldea de El Rocío, municipio de Almonte y provincia de Huelva, iba yo conduciendo otro Hyundai (el que observas en la foto) y me paró la susodicha (Guardia Civil). Y me dieron un soplete para que pusiera a prueba mi capacidad pulmonar. De nada me valió que le dijera que estaban perdiendo el tiempo y que iban a estropear un cacharrito de esos, que de repente era caro. Nada, sople usted que este lo pagó Zapatero. Eso me dijo el solícito gendarme y caso le presté. Soplé hasta que me indicó que ya era suficiente y… cero patatero. Salí medio frustrado, tú. Tanto que esa noche me mandé unos buenos vasos de vino en la cena. Luego soñé que me paraba la policía, uno de bigote (estilo Aznar) y me espetó que mandarse unas cuartas de vino estaba muy bien visto siempre que fuera de producción española… Un rollo, tú.
Otro control es el que se está ejerciendo sobre la figura del yerno (Urdangarín). El Borbón mayor lo apartó del servicio activo. Y el menor lo señala como ‘el cuñado’, ese que en toda familia que se precie existe. Es bueno que se vayan destapando pasajes, parajes, paisajes y peajes. Aquí saltan conejos desde las matas más insospechadas. Y lo de matas va sin dobles. Ni trajes. ¿Por qué no te callas? Mientras, ahí está Camps, tan risueño como siempre (un día de estos se desvara). A la cárcel no va a ir, pero lo mismo le hacen pagar la cantidad que se le demanda a modo de multa. Aun así, él alegará, y se escudará (presencia para ello tiene la posible protectora) en lo de Rita, Rita, lo que se da… Toma traca.
Cuando leí que mi amigo Rafa renunciaba al sueldo del ayuntamiento güimarero, pensé que se había vuelto rico con la venta de Chacayca, la novela que lo hizo finalista en el pasado Premio Planeta. Pero no, pasará a cobrar de la Consejería de Educación. Parodiando la canción, pobre Rafael, con lo bien que está casi la promoción al completo en perfecto estado jubiloso, y tú empeñado en retrasar la situación. Bueno, tú te lo pierdes. Pero es un detalle que se agradece. Que no está el horno para bollos. Y hay que controlar al máximo el gasto para poder llegar a fin de mes. También los ayuntamientos, por supuesto. A predicar con el ejemplo.
Hoy es martes y trece. Antes tal coincidencia era mucho más supersticioso que un gato negro. Cómo cambian los tiempos. Hasta mañana.