domingo, 22 de enero de 2012

Fitur

En el calendario del sector turístico estaban marcados como días de vino y rosas, coronados con saraos hasta el amanecer. La crisis se ha llevado por delante esas cuatro jornadas de farra y excelsa gastronomía que, a costa del erario público, se daban los políticos y su abultada corte de acompañantes y visitantes en los pabellones de los Gobiernos autónomos en la Feria Internacional de Turismo (Fitur), que acoge Madrid. Las delegaciones de las distintas autonomías han cerrado la barra libre de anteriores ediciones del evento y han dado paso a un envoltorio más austero para atraer la atención a sus respectivas ofertas turísticas. (El País)

No estoy completamente de acuerdo con lo expresado en el párrafo anterior y obtenido del periódico referenciado. Si ustedes repasan las fotografías que circulan por los diferentes medios de comunicación, relacionadas con los actos que han tenido lugar en esta reciente edición de la Feria madrileña, coincidirán conmigo en que sigue habiendo demasiado gorrón en este invento. Significativa la presencia de políticos conejeros, Rita incluida, en los brindis de rigor. Parecían guelfos (no por lo de camellos, sí por lo que maman; ¡ah!, haz lo que yo, ve al diccionario). Y tras las instantáneas que ponen de manifiesto lo duro que se les hace el trabajo a los susodichos, la declaraciones de tenerlo todo vendido, que ya no hay cama para la gente que nos visitará el próximo invierno (ignoro a qué invierno en concreto se refieren).

Al aprovechar que La Isleta desapareció (pura revancha y envidia cochina de un medio chicharrero), sale Bravo de Laguna anunciándonos el concierto mayero de Bruce Springsteen. Al que acudirán (Leopoldo Mansito dixit) unas 46.000 almas (para darle un toque más etéreo) que pagarán por barba entre 60 y 70 euros. Yo multipliqué, le desconté los gastos colaterales y que me expliquen los patrocinios (ya lo verás) del Gobierno de Canarias, Cabildo Insular, Ayuntamiento de Las Palmas, Fred Olsen, Binter, Ron Arehucas, Agua de Firgas…

Tú no me digas a mí que estas componendas no te descolocan en grado superlativo. Porque estos berenjenales ocurren en tiempos en que te vires para donde te vires vas a tropezar con la inevitable crisis. Y en cada esquina te sale disparatada perdida la jodida (con perdón) prima de riesgo. A la par, el ministro de Economía, que no de Hacienda, propone el contrato único. Le sugiero que me suprima del capítulo de clases pasivas y me incluya en el sector que ocupan los banqueros (no me importa un escalón más bajo que Botín), o, incluso, en el del responsable de LM Producciones, otrora, como yo, político socialista (hoy reconvertidos ambos dos; él a sociolisto y un servidor a gilipollas).

Entre las múltiples acepciones de talego estaba la del billete de mil pesetas; en tiempos del otro día, una fortuna. Teniendo en cuenta la posible extrapolación al sistema actual del euro (háganme el favor de poner el equivalente que les apetezca; yo ya ubiqué el de 500, para no andar con menudencias), y podríamos darle a este evento (bien les gusta la palabreja) otra definición más acorde con lo que desde allí nos llega. Puede que no esté muy bien lograda (propongo que ustedes me señalen otras posibilidades), pero ‘defiende’ mejor el postín de tanto congregado, aun con el recurrente hipérbaton: Funden Importantes Talegos Unos Rufianes (hay varias acepciones relacionadas con la rufianesca; excluyan, please, las posibles conexiones con meretriz y sinónimos).

Pues sí, amigos míos. Corren tiempos en que los mismos viajeros (cuchipandísticos todos ellos) nos invitan a sumergirnos en el sugerente mundo de las NNTT, en el que, y por el que, podemos resolver prácticamente todo. Menos repartir unos panfletos (dípticos, carteles, trípticos, folletos, banderines, bolsas…). Cuidadito, eso tiene que ser en mano, vis à vis, con beso y sonrisa incluidos. Paulino sabe un montón, y más.

Reconozcamos, sin embargo, algo positivo. Fitur es capaz de hacer cambiar de opinión, por ejemplo, al alcalde de Tías. Cuando estaba en la oposición, estos desmanes eran un despilfarro, un botar el dinero a mansalva. Ahora, simplemente no. Y allá se fue.

Al final, un consejo: si tienen aún la posibilidad de ‘embarcarse’ en las vacaciones, háganlo fuera; aquí ya no quedan plazas libres. ¿El paro? Bien, gracias, con mucha salud, sigue creciendo que da gusto contemplarlo.
Disfruten y pásenlo bien.