miércoles, 1 de febrero de 2012

Privilegios

No ha mucho escuché manifestar al presidente del gobierno de la comunidad autónoma canaria que tener un trabajo fijo en la Administración (me imagino que hacía referencia a los denominados funcionarios) en los tiempos que corríamos era todo un privilegio. Creo recordar que algo le repliqué a contrario sensu.

Un periódico de estas ínsulas (Canarias7) ha tenido a bien ponerme unos ejemplos bastante ilustrativos para indicar al señor Rivero que hay otra ‘casta’ que posee muchos más ‘argumentos’ que los maestros, médicos, policías… Hecho que viene, además, ratificado por una excelente colección de fotografías (las de este post es mera muestra) en las que se puede contemplar a sus señorías enfrascados en la dura labor parlamentaria.

Vayan unas pinceladas:

“Los diputados del Parlamento de Canarias reciben un móvil de última generación y un ordenador cuando juran su cargo. Además, de su sueldo, los parlamentarios cobran dietas por asistir a las comisiones de las que forman parte y sesiones plenarias, para alojamiento y comidas. Además, los diputados cuentan con un seguro sanitario privado cuyas coberturas no han querido ser desveladas por la Cámara regional. También tienen un seguro de vida pagado con recursos del Parlamento  por valor de 90.000 euros, y otro de incapacidad permanente por valor de 60.000 euros. Los diputados deben entregar su declaración de bienes a la Cámara pero la ciudadanía no tiene acceso a estos datos”.

Sí, en Canarias, donde la tasa de paro ronda el escándalo. Donde existen pueblos en los que casi la mitad de la población (en edad de trabajar, claro) está harta de echar el currículum (a la basura). Es lo que se llama predicar con el ejemplo. Y si tienes la ‘suerte’ de estar bien repotiado allá por la Carrera de San Jerónimo:

“Aunque ya no podrán optar a una pensión máxima de 74.000 euros a los 65 años si están siete años en el escaño, no les han suprimido el plan de pensiones con cargo al erario. También permanecen las dietas de 1.875 euros mensuales para los diputados que residen fuera de Madrid, móvil, ordenador, línea ADSL en su casa y bonos de taxi por valor de 3.000 euros al año. Los diputados y senadores también tienen pagados sus traslados en aviones, siempre en primera clase y, en el caso, de transporte terrestre, les corresponde 0,25 euros por kilómetro recorrido”.

Como uno está cansado de comprobar otras lindezas, debe expresar en este punto que todo lo anterior es aquello que aflora a la superficie, como la parte visible del iceberg, porque, a lo peor, existe, asimismo, la economía sumergida en este mercado. Te lo explico con un ejemplo: cuando interviene uno de los líderes de los dos grupos políticos mayoritarios, allí están todos arropándole (aplausos, zapatazos, abucheos, aspavientos…). ¿Pero no te has preguntado que a dónde demonios se marchan cuando sube a la tribuna el portavoz de uno minoritario? A usar el móvil, el ordenador y esos otros artilugios porque hay otros asuntos (más importantes) que resolver. Por supuesto que la cafetería es otro de ellos. Ya volveremos a la hora de apretar el botón en la pertinente votación (y a veces se equivocan, tú). Y eso que se los pusieron de diferentes colores.

Como no quiero extenderme con ‘aclaraciones’ que cualquiera de mis lectores conoce a la perfección, vayan otras guindas (todas se traducen en euros que pagamos tú y yo y que a ellos, por lógica impepinable, no les duele lo más mínimo; al contrario, les da un gustito del carajo pa´rriba):

“Mientras que un ciudadano normal nunca podrá percibir dos salarios del erario público, algunos cargos públicos son capaces de compaginar más de un sueldo por su quehacer en la Administración o en los aparatos orgánicos de los partidos. Se puede, por ejemplo, ser diputado nacional y consejero de Cabildo o concejal y parlamentario regional y cobrar dos sueldos, aunque se puede renunciar a uno de los dos. En Canarias hay ediles liberados por las consejerías de Educación o Sanidad del Gobierno canario, entre otras, que perciben dietas por asistencia a las sesiones plenarias de un cabildo o pasan facturas para recibir ayudas médico-farmacéuticas de la segunda administración, si cuadra.

Los diputados del Parlamento canario de esta legislatura recibieron al asumir el cargo un iPhone 4 con tarifa plana. Los 60 parlamentarios del mandato anterior se llevaron una Blackberry y un portátil Toshiba para estar en la Red en todo momento y poder redactar sus iniciativas mientras viajan en avión o en barco a la Cámara regional. También desayunan gratis en la Cámara cuando hay sesiones plenarias.

El Cabildo de Gran Canaria gastó 32.000 euros en gafas y atención odontológica en sus consejeros. La cifra sube hasta los 105.000 euros al incluir a los altos cargos y personal de confianza y casi el millón de euros cuando se suman estos servicios a los funcionarios de la Corporación insular. El caso es que este dinero para ayudas médico-farmacéuticas no sólo eran para los consejeros, la cobertura también incluía a los familiares directos. De ahí que el entonces consejero, Luis Ibarra, gastará 6.014 euros en gafas, lentillas mensuales y ortodoncias.

Sumando sólo las plazas para autoridades en los cinco recintos principales para espectáculos públicos de Las Palmas de Gran Canaria, el Estadio de Gran Canaria, el Centro Insular de Deportes, el Auditorio Alfredo Kraus, el Teatro Pérez Galdós y el Teatro Cuyás, los cargos públicos disponen de 134 sillas  gratis para actividades culturales y deportivas. Los responsables de esos recintos disfrutan también de un número indeterminado de entradas gratuitas para repartir entre sus allegados. El Estadio reserva hasta 70 asientos para autoridades de 120 que tiene el palco. El Teatro Pérez Galdós tiene 30 butacas, el Auditorio Alfredo Kraus 20 sillas, el CID otras 14 y el Cuyás, una fila de butacas”.
En mi etapa de maestro en activo, estimado Paulino, me invitó el Cabildo a un partido del Tenerife y tuve que ir con una montón de chiquillos que, si te digo la verdad, apenas vi el balón porque estaba mucho más pendiente de cuidarlos… Aunque tú también seas del mismo gremio, difícilmente me vas a entender. Por supuesto, esto que alego es pura demagogia.