sábado, 4 de febrero de 2012

Un entusiasta dehesero (11)

Circulan por ahí biografías de Florencio Sosa que contienen varios errores, incluso algunas confusiones con Inocencio Sosa. Pero ya saben que no es mi intención desfacer entuertos ni profundizar en estudios o tratados de mayor empaque, que dejo a la consideración de historiadores, doctorandos, curiosos y otras gentes menos ocupadas que un servidor. Aquí tratamos, simple y llanamente, de sacar a la luz breves recortes de la prensa de la época.

Finalizada aquella polémica epistolar entablada con Isidoro Luz, Florencio deja la política activa y se sumerge en la faceta ¿sindical?, erigiéndose en una de los adalides del movimiento obrero en el Valle de la Orotava tras su paso por la alcaldía del ayuntamiento portuense. Abandona la militancia del Partido socialista y se deriva hacia posiciones comunistas, pero veamos:

En el periódico Hoy (9 de abril de 1933, página 3) encontramos esta interesante información:

“Del Puerto de la Cruz. Ante las elecciones municipales.

Recibimos la siguiente carta: Sr. Director de HOY. Santa Cruz de Tenerife.

Muy señor mío: Le ruego la inserción de la adjunta nota en el periódico de su digna dirección. Gracias anticipadas de su atento y seguro servidor, F. Sosa Acevedo.

El próximo día 25 se efectuarán elecciones municipales en este Puerto, para elegir la totalidad de loa concejales que corresponden a este Ayuntamiento.

Como de público se hacen vaciados comentarios en torno a la posición en que yo me pudiera colocar con motivo de dichas elecciones, me interesa hacer saber que tengo propósito firme de permanecer al margen de la lucha electoral.

Habiendo desempeñado la Alcaldía de este pueblo desde el 20 de abril de 1931 hasta el 15 de febrero último y habiéndome dado de baja en la Agrupación Socialista unos días antes de cesar en el cargo, me ha parecido lo más acertado no intervenir en la próxima contienda comicial.

Ya tendremos ocasión de dar cuenta al pueblo del por qué he tomado esta determinación.

Puerto de la Cruz, 7 de abril de 1933. Florencio Sosa Acevedo”.

Apenas unos meses después ya hallamos a Florencio sumergido en la defensa del obrero (cultivo del plátano), lo que iba a costarle no solo el encarcelamiento (que la siguiente reseña informativa nos señala), sino su posterior destierro a Valverde.

Así, en La Gaceta de Tenerife, 4 de octubre de 1933, página 5:

“Gobierno civil. Una nota del Gobernador.

El gobernador civil de esta provincia, señor Malboyssón, facilitó ayer a los periodistas la siguiente nota:

"He leído en un periódico que se organiza, sin contar con el permiso de la autoridad, la celebración de varias funciones en los cinematógrafos de Tenerife, para que las presencien exclusiva y gratuitamente los niños de los huelguistas de la Orotava.

Como yo no dudo de la intención piadosa de los organizadores de estos espectáculos y como soy amante de la niñez, he de aclarar algo que aparece confuso, y por eso he dado instrucciones a los empresarios de los cines para que se prohíban dichos festivales ya que en el periodo de alarma constituyen una temeridad las aglomeraciones de multitudes y especialmente la de los pequeñuelos. Por eso para no privar a estos de que puedan asistir gratuitamente a los cines, he recabado de los empresarios que, una vez cada día, y en sesión vespertina, sean regaladas veinte localidades a los niños mencionados, y de esta manera todos podrán asistir a tales espectáculos, evitándose aquellas confusiones a que antes aludo, y creo que los primeros en agradecer esta determinación de la autoridad serán los propios padres que ven que sus hijos son atendidos debidamente y salvados, además, de toda contingencia desagradable.

También he leído en el aludido periódico una carta que publica don Florencio Sosa Acevedo, en la que se lamenta de que habiendo sido puesto en libertad el Comité de Huelga de La Orotava, continúe detenido dicho señor, y considera equivocado tal proceder de las autoridades y contraproducente para la solución de un  conflicto que, según dicho señor, reconoce, solo perjuicios ocasiona al país.

Como yo no abrigo animosidad contra nadie y solo anhelo que se reintegre la paz a esta isla, hago público mi propósito de que estoy dispuesto a conceder la libertad al señor Sosa, siempre que la situación en el Valle de la Orotava lo aconseje así. Y ojalá fuera esto mañana mismo”.

Lo dejamos aquí hasta una próxima ocasión. Hasta entonces.