miércoles, 21 de marzo de 2012

Primavera, primavera

Mientras por el pueblo –el mío, claro, Los Realejos– observo que se van haciendo cosas en los diferentes ámbitos, amén de rescatar alguna factura oculta que el anterior equipo de gobierno había dejado olvidada en una gaveta (así no había ni para libros), por esos mundos pa´fuera también hay movimiento.
En Andalucía resta bien poco para la segunda prueba de fuego de Rubalcaba. Porque si, como es previsible, le dan otra ‘meniada’ en el territorio bandera de su partido, algún detalle tendrá que sacarse de la chistera. Chacón, por si acaso, acudió a mitinear un fisco, que todavía no ha perdido las esperanzas, puesto que la ‘tercera vía’ sigue sin definirse. Dijo Alfredo que los votos se mueven en la segunda semana de campaña. Y con esa esperanza metió la mano en el agua de la bahía gaditana. Como la aseveración no surta efecto, tendrá que agarrar el barco y venirse a Canarias con José Miguel, quien le pasará las pruebas de PISA para cerciorarse de si es conveniente que repita.
A Cádiz fue igualmente Mariano para aprovechar que Pepa cumplía 200 añitos y mezclarla –la pobre–, estilo coctelera, con su reforma. En un tris estuvo el Rey en espetarle lo de por qué no te callas. Pero se contuvo, no fuera que le recortara la pensión vitalicia. Y la posible comisión urdangariniana no acaba de cuajar.
Se dio a conocer ayer la sentencia de la primera de las piezas separadas (la número 2, de 26) en el denominado caso Palma Arena (que también afecta al yerno de Juan Carlos). El expresidente balear Jaume Matas (otro íntimo de Rajoy) fue condenado a seis años de prisión. Y como le restan unos diecinueve, lo mismo le caen unos siglos más. Aunque el hombre, exdirigente popular (se dio de baja para no perjudicar los intereses… y esas cosas que se dicen), parece tener la cartera bien repleta a tenor de las fianzas que se le imponen y que no le incomodan demasiado. Lo que más me extrañó es que cierta prensa parecía estar comentando el caso de un señor que pasaba por allí, pues lo de su pretérita militancia fue obviada escandalosamente. Y es que se quieren un huevo, con yema incluida.
Si alguna ventaja tiene en estos próximos años el PSOE es que todos los posibles encausados a partir de ahora serán del PP. Ya se halla el partido socialista en periodo de prospecciones dilucidando el número de primaveras que le quedan para volver por sus fueros. Y ya que me sumergí en cuestiones petrolíferas, cuando me enteré de que Paulino Rivero se había afiliado a Greenpeace casi me caigo de culo. Tanto es así que ha puesto a disposición del colectivo ecologista su artilugio preferido, el helicóptero, al tiempo que lanzaba sonada amenaza a los intrépidos parapentistas, surfistas y otros ‘istas’ conminándoles a pagar la tasa canaria de emergencias cada vez que se dieran un leñazo no programado.
Y en ello estábamos cuando surgió la figura de la directora general de Fondo Monetario Internacional, algo así como la dueña de las perras, doña Christine Lagarde (Cristina, la guardia, para los íntimos), y manifestó que la economía mundial camina hacia la senda del crecimiento. Lo dijo a los periodistas que la esperaban por fuera del cajero cuando fue a comprobar cómo andaba el saldo de su cuenta corriente. Y me pregunto yo si su declaración tiene significado diferente a los brotes verdes de Zapatero. Ninguno, lo que ocurre es que hay hijos y entenados.
Bueno, ya llegó la primavera. Tendré que acudir al refranero. ¿Lloverá o no lloverá? That´s the question.