viernes, 9 de marzo de 2012

Reactivar la economía herreña

‘El Senado en peso viaja a El Hierro para empujar su economía’. Así mismito lo leí en Canarias7, pero luego suprimieron lo de “en peso” pues debió parecerles un gasto excesivo. Aunque analicemos en profundidad la frasecita de marras:
Como se les presupone un mínimo de vergüenza –a lo peor no–, lo habrán pensado mejor y ‘solo’ visitarán la más occidental de Canarias lo que ellos denominan la Mesa, los portavoces de los diferentes grupos y, aprovechando que el Barranco de Godínez pasa por La Lora, al más puro estilo de los dirigentes de la Federación Española de Fútbol, traerán a sus mujeres, hijos (incluyan los gilipuertas del –os, –as a las susodichas) en edad no escolar y algunos otros flecos pendientes. Recalarán en el aeropuerto de Los Cangrejos y comenzarán tan ardua tarea.
Imagínense el cuadro de sus ilustrísimas señorías, todas bien orondas y de cuerpo mejor presente, empujando –y me imagino que resoplando más que el volcán–, bajo la atenta dirección de don Narvay Quintero (herreño, como su apellido bien indica)… ¿Y qué podrían empujar y a ser posible en La Restinga? Pues lo mismo se empujan (suelen trastocar los verbos –no olviden, acciones– a reflexivos con facilidad pasmosa) unas docenas de quesadillas de la empresa Adrián Gutiérrez e hijas (creo que era así; es que no tengo una muestra a mano: me las zampé todas), o… (ahora te toca a ti continuar la relación; no obvies que deben ser productos autóctonos).
Pero si lo piensas con mayor detenimiento puede que llegues a esta pregunta más bien idiota: ¿Quién corre con todos esos gastos? Del bolsillo de sus señorías va a ser que no. Que ya se rebajaron el sueldo y apenas alcanzan los cinco mil mensuales. ¡Ah!, dicen que ambas Cámaras tienen un fondo reservado para tales menesteres. Bueno, a decir verdad, también lo tienen los diferentes ministerios (amén del presidente, vicepresidente y otros entes), las comunidades autónomas (desde el primero de a bordo hasta el último director general), las diputaciones, los cabildos, incluso los ayuntamientos. O es que te crees que el alcalde va a pagar de su bolsillo la invitación que cursa, mero ejemplo, al delegado gubernamental. De eso nada, monada. Para ello está la Visa Oro a cargo de… ¿Que no lo sabes? Pregúntale a cualquiera de ellos, que son bastante accesibles. Eso dicen y presumen.
Dejarán, por lo tanto, unos cuantos miles de euros en El Hierro. O en Guinea (no, la de Las Puntas, no), que también se dan sus garbeos allende los mares. Mas como el dinero salió de la caja común, de esa misma que llenamos entre tú y yo, tus amigos y los míos, y el resto de etcéteras. Por lo que al final, a aquellos que todavía pensamos un fisco nos parece más conveniente y lógico que se hagan los repartos directamente y se deje de gorronear toda esta pandilla de aprovechados. Y trasládalo a Lorca o a donde creas conveniente.
Son tantos los capítulos y apartados de los que se podría exprimir para salvar miles de situaciones complicadas, que uno no deja de sorprenderse ante este tipo de iniciativas. Porque los supuestos benefactores lo único que hacen es aprovecharse miserablemente de los males ajenos. Pero lo fácil es, parece, seguir dando tajos a las rentas de los trabajadores, incluyendo los pensionistas (lo mismo se cargan dentro de poco los viajes del Imserso), mientras los que deberían predicar con el ejemplo se van de parranda cada vez que el cuerpo les pida un poco de bureo. Y eso se califica, aquí y en la más recóndita aldea gallega, de solemne caradura institucional. Pero es lo que hay. Y como la crisis ha posibilitado el agudizar el ingenio, toma doble ración.
En fin, amigos. Lo mismo me doy un día de estos un salto hasta la Isla del Meridiano y aprovecho para saludar a mi amigo Inocencio, ahora felizmente jubilado y dedicado, como todos los del gremio, a mandar correos electrónicos con presentaciones en PowerPoint, y a cultivar el terrenito.
Mañana sábado haremos la entrada número 800. No dejes de leerla. Y cuando pienso que todas salieron de la mente de un servidor, me reafirmo en la convicción de que Paulino me tiene desaprovechado. Ahora que también se jubiló un común amigo de ambos, Antonio Martín, lo mismo nos contrata a los dos. ¿Cómo que no se puede? Ya lo hizo Ricardo Melchior. Y yo también soy periodista. Y te lo puedo demostrar científicamente. Que para eso Antonio sabe de física y de química. Lo tengo todo previsto.
Bueno, pórtense bien. Y dentro de una semana nos vemos en La Perdoma. No me vayan a fallar.