jueves, 8 de marzo de 2012

Un corral para José Manuel

En exclusiva. Porque parece no saber desenvolverse en gallineros con otros especímenes de fauna. Y no salvaje, precisamente. ¿O necesariamente? Lleva el ejemplar variadas y sonadas espantadas. Tras las cuales se pueden obtener, como ocurre siempre, diversas interpretaciones. Pero, unas más y otras menos, casi todas ellas concluyen en el único mandamiento de quedarnos la impresión de que al referenciado lo único que le interesa es estar con el debido acomodo y bien lejos del centro penitenciario. Comido, servido y repotiado.
Te habrás percatado de que no aludía a Soria sino a Corrales. Claro, basta con mirar la composición fotográfica. Que ambos josemanueles nos entretienen en demasía; vamos, creo yo. Y es que no podía sostenerse en complicados equilibrios ese conglomerado que se menta Socialistas por Tenerife (SxTF). Que vienen a ser, en su mayoría, aquellos que se mostraron disconformes con la creación de gestoras en las agrupaciones (del PSC-PSOE) de Santa Cruz, así como la insular tinerfeña. Lo de Odalys es de tesis doctoral y ya no estoy para semejantes trotes.
Recuerden que al día siguiente de las últimas elecciones locales (mayo de 2011), ya se hallaba Santiago Pérez reclamando la unidad de las izquierdas. Hay mucho cañoto, deduzco, en esta isla picuda. Lo que no hay es acomodo para tanto ganado ni pesebre para tanto comensal. Con lo que llega uno a preguntarse si podremos seguir soportando estos espectáculos mucho tiempo más. O, dicho de otra manera, hasta cuándo el cuerpo nos va a aguantar sin que explotemos sin remisión alguna.
Don Ignacio Viciana –guárdame otro cachorro– ha anunciado que le retiran la confianza al protagonista de los párrafos precedentes, pues ya no le van a consentir otra deslealtad más. Creo que Padrón (Odalys) salió con él a comunicar la buena nueva. Esos son los problemas de tanto cambio de chaqueta y de tanta unión por conveniencia. Más temprano que tarde los divorcios hacen acto de presencia sin remisión alguna (un día te cuento el chiste del mozo que solicitó al cura del pueblo que le buscara una joven ‘recatada’). No solo vienen de vuelta y media por esos procelosos e intrincados vericuetos (chacho, que se las saben todas), sino que pretenden pasarse por abanderados de ideales, bonhomías y otras zarandajas varias. Desde Tacoronte hasta la punta del muelle.
Al final, si ustedes leen el comunicado publicado en prensa, todo se reduce a la lucha (agrupémonos todos) que se establece por el dinero. Porque el conglomerado, si quiere seguir vivo, necesita euros, y no es lógico que Corrales, no lo digo yo, se embolse otros mil euros mensuales y tal y cual. Eso, el menos que corre, vuela. ¿Cómo se va a cobrar por atender las sugerencias de los ciudadanos?, se pregunta indignado (a medias) el denunciante. Si yo mismo cobro una sustancial asignación por ni siquiera eso. No hay derecho, qué dije, no hay izquierdo; bueno, sí, pero… me lié.
Acostumbrado el denunciado a lidiar con situaciones complicadas, casi no espera a que sus vilipendiadores levantaran el culo de la silla para presentarles una demanda de conciliación, previa a las correspondientes acciones civiles y penales que hubiera lugar, por las declaraciones difamatorias y rotundamente falsas vertidas. Toma ya, que yo sé lo que es una cárcel por dentro.
Yo no me presto a travestismo político alguno, imprecó desde el punto más alto de Los Campitos (en el fondo se le importa un pito, harto sabido es). Se dio la vuelta, cerró los ojos, hizo retroceder –no mucho– el magín… y casi se cae de culo. Menos mal que Ramón Trujillo le echó un cable, espetándole aquello de vuelve a casa más que sea por Navidad.
Dicen que la película, antes del consabido to be continued, pondrá a la consideración de los espectadores la siguiente proclama: “Hay que poner toda la carne en el asador para parar el tsunami de la derecha y fraguar un programa común de la izquierda desde abajo, conectando con las demandas de más democracia, más derechos sociales, protección del medio ambiente, proponiendo otra forma de salir de la crisis y de hacer política, y rechazar cualquier mensaje derrotista que impida el crecimiento y la credibilidad de la izquierda, y que incide en la versión de que todos son iguales”.
Obviamente, no hay The end. Aunque mañana es viernes, con toda probabilidad no habrá cambios en la cartelera.