miércoles, 18 de abril de 2012

Aumenta el paro

La intervención (hay denominaciones para todos los gustos) argentina en la multinacional (que no española; ver reparto del accionariado) YPF (Repsol, para entendernos mejor) le ha venido de perillas al ministro Pepe Ignacio Wert (antes tertuliano). Y como los medios de comunicación son tan dados a pegar brincos (será por lo de la inmediatez), viene a resultar que el susodicho ha salvado, en principio, los muebles con su famosa propuesta para ahorrar 3000 millones de nada en el sector educativo.

Cuando todos los indicadores (ahí está el Informe Pisa) señalan que vamos a la cola de Europa, la solución pasa por aumentar el número de alumnos por aula (un 20%), incrementar el horario de los profesores y, en lógica consecuencia, echar a la calle a todos los que sobrarían tras efectuar la pertinente división de tantos (alumnos) entre tantas (carga horaria). Por ejemplo, en Educación Secundaria Obligatoria, con una ratio en vigor de 30 alumnos, podríamos alcanzar los 36. Que no caben en una clase, salvo que los lleven al salón de actos, siempre y cuando en el IES exista esa dependencia, porque a lo peor nos lo hemos cargado tiempo ha pues el exceso de matrícula ya lo exigía. En Bachillerato, mejor no hacer la cuenta porque si los ‘secundarios’ no caben, los bachilleres deberemos ubicarlos en literas.

Pero  no quiero entrar en estas consideraciones pues corro el riesgo, una vez más, de ser tachado de parcial. Cuando ya me hallo jubilado, seguro que los que permanecen en activo tienen cauces adecuados para la defensa pertinente. Pero si les hace falta una mano, que me avisen. Va mi comentario un poco más allá.

No es que entienda más bien poco de eso denominado “economía” (para mí la minúscula representa la cotidiana, la de andar por casa, la de las perras en el bolsillo para acudir a la compra del sustento diario y los gastos obligatorios), es que no entiendo absolutamente nada. Y ello me da pie (¿por qué voy a ser yo menos que cualquier político que se precie?) a recapacitar más que sea  un fisco.

No se sabe a ciencia cierta (mientras no unifiquemos los criterios de medición) a cuánto asciende el número de parados en España. Lo que si está claro es que vamos a la cabeza de la UE, y con más diferencia que las que llevan el Madrid y el Barça con respecto al resto de equipos de la primera división. Y cada mes, a pesar de gozar  de un gobierno de lo más reformista (presumen de haber puesto en práctica más que todos sus antecesores juntos), la cifra se disparata. E insisto yo en que si el propio ejecutivo reconoce que esto irá a peor en todo este año, y cada vez que un ministro abre la boca acuden varios miles a las oficinas para engrosar la fatídica lista, me gustaría que alguien me explicase cómo demonios vamos a salir de esta.

No circula el dinero –salvo en Mercadona porque hay que comer; a costa de Hiperdino, La Hucha, Alteza, Lidl, y de los chiquitos ni te cuento–, el consumo ha descendido a las profundidades del volcán de La Restinga y nos estamos introduciendo cada vez más en un círculo vicioso. Es la pescadilla que se come la cola. Cuando alcancemos el tan deseado y añorado déficit cero, rondaremos los siete millones de parados. Algo semejante a lo del burro que acostumbramos a no comer y cuando ya lo conseguimos, va y se muere el muy animal.

Sobran maestros, sobran médicos, sobran de todas las profesiones. Pero escasean los políticos. En este sector siempre habrá posibilidades. 350 diputados (más los autonómicos) que son absolutamente indispensables. Es más, como ‘eso’ (sueldos, dietas, comisiones…) solo representa un mínimo porcentaje de los presupuestos, aquí no se toca nada. Ni siquiera como un gesto de honestidad. Sigo pidiéndole peras al olmo. Optimista.

Escuché hace unos días a Isidoro Sánchez en una entrevista que le hicieron. Y manifestaba que no comparte el modo de actuar de la mayoría de los políticos actuales. Isidoro debió abandonar sus cargos públicos hace una decena de años. Pues imagínate, amigo, cómo debo tener el cuerpo cuando yo me fui en 1987. Yo no sé si han perdido la vergüenza (es posible) o su aislamiento los hace vivir en un mundo que solo existe para ellos. Puede que contagiados por aquella burbuja inmobiliaria, se hayan fabricado otra en la que bien enclaustrados se han desconectado del mundo que los rodea, en el que (mal)vivimos aquellos que con nuestros votos los hemos aupado.

Ahora procede, arriba, una amnistía fiscal (la denominan de otra manera para disimular), para acabar de fastidiarnos a los que hemos sido capaces, aunque a duras penas, de ir cumpliendo con nuestras obligaciones fiscales.

Y lo peor es que tampoco hay oposición que pueda poner el grito en el ¿cielo? Es más, también desciende en intención de voto el partido socialista. Y aquí en Canarias, felices y contentos porque han alcanzado cotas de poder. Ande yo caliente… ¿El congreso? En el verano, que está le gente entretenida en buscar un rayito de sol.

Cuando atacan los intereses de una empresa ¿española?, lo hacen contra el país y su gobierno. Vete a freír chuchangas, Pepe Manuel. Adoptaremos en unos días cuantas medidas estén a nuestro alcance. Como sean similares a las que nos van a sacar de la crisis, mándate un  higo de pico (a ser posible sin pelar y con cochinilla incluida). Lo de Repsol ha sido un expolio. La pérdida de miles y miles de puestos de trabajo es mera estadística. Golfos (valen todas las acepciones del diccionario en las variantes homónimas existentes).

¿Que estoy caliente? No, qué va, arrímame un fósforo y échate a correr. Estoy que estrallo.