jueves, 5 de abril de 2012

No sé si recogerme

En el BOC de ayer miércoles (número 067) se pudo leer una Resolución del Director Territorial de Educación de Las Palmas por la que se resuelve un expediente de reintegro de haberes. Bueno, había varios, pero pongo el siguiente a modo de ejemplo:
Asunto: reintegro de haberes indebidamente abonados. Interesado: D. Manuel V. Aguiar Castellano. N.I.F.: 42657973B. [Mis excusas, pero los datos no los hice públicos yo]
Visto el expediente de reintegro de haberes indebidamente abonados en nómina, resulta lo siguiente:
ANTECEDENTES DE HECHO
I.- Que el interesado ha percibido retribuciones indebidas según detalle, por lo que procede la reclamación de las cantidades señaladas.
Nº expediente: 399/2011. Período: julio de 2010. Importe: 3,47 euros.
Concepto: D. Manuel V. Aguiar Castellano, funcionario del Cuerpo de Secundaria, con destino definitivo en el IES El Batán, se jubila con fecha de 30 de junio de 2010 y por aplicación de la Ley 7/2010, de 15 de julio, por la que se modifica la Ley 13/2009, de 28 de diciembre, de Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma de Canarias para 2010 (BOC de 16.7.10), se producen unas cantidades abonadas indebidamente en la paga extra del Complemento de Destino…
Muy bien, como al susodicho funcionario le han abonado esos 347 céntimos de más, procedemos a descontárselos. Perfecto. Se quedó el feliz jubilado sin tres cortaditos mañaneros o sin tres litros de combustible para el fotingo. Mientras, o a la par, que se dice, una pandilla de golfos que ha defraudado a la Hacienda española la Biblia en pasta (y en Canarias parece que existen bastantes ejemplos, o ejemplares), se van a ver beneficiados con la denominada amnistía fiscal. Porque según los políticos de turno, es mejor el 10% que nada. Manda Cascos, Trillos, ovarios y huevos.  Sebastián Grisaleña, presidente de la patronal de Las Palmas, manifiesta que eso no está nada bien porque castiga a los que han hecho sus deberes de manera correcta. Los inspectores de la Agencia Tributaria abundan en que tal medida no favorece la lucha que se viene sosteniendo contra el fraude. Y así, suma y sigue, salvo el señor Montoro, y compañía.
Lo que han hecho a la perfección es recordar las herencias (menos mal que Rajoy dijo que se iba a olvidar del asunto y dedicarse a gobernar) y cargarse becas, los proyectos de innovación, investigación y desarrollo (I+D), bajas temerarias en educación y sanidad, infraestructuras… Eso sí, apenas tocamos los dineros destinados a nuestro glorioso Ejército y sus misiones humanitarias por territorios bárbaros, y de la Casa Real (pobrecitos todos ellos, incluyendo yernos). Dos de los termómetros (bolsa y prima de riesgo) casi revientan el mercurio y hemos cifrado en 602.800 (ponle tú unos 168 más) el incremento en el número de parados. Es decir que cuando alcancemos el 31 de diciembre de 2012 (si antes no se produjo el fin del mundo) rondaremos los seis millones. Y le quedará mucho menos tiempo al equipo popular para que los milagros de la reforma comiencen a ser bien visibles. Pero el entramado productivo no va a resucitar de la noche a la mañana y no habrá posibilidad material de que absorba esa ingente cantidad. Salvo, se me acaba de ocurrir, y ya circulan peligrosos correos de marcado acento racista y xenófobo, de que ‘expulsemos’ a los procedentes de tierras forasteras. Que hasta el otro día eran mano de obra barata, que asumían los puestos que nadie quería y que incrementaban el número de cotizantes en la Seguridad Social, si no caían en manos de un empresario golfo que los ‘escondían’ en cualquier chozo.
Aquí en Canarias, aparte de la disparidad de cifras con respecto a lo que nos dejan de enviar de la capital de España, seguimos callados ante otras posibilidades de ahorro y poniendo el grito en el cielo ante boberías de menor porte. Anteayer hice otro ejercicio tonto, bueno, lo repetí: echar una visual a los informativos ‘canarios’ de mediodía, noche y de la mañana siguiente (desde la cama). Y me pregunto cada tres por dos si en todo el entramado de las consejería del Gobierno de estos peñascos no hay periodistas (claro que los hay) que me den un cinco por ciento de razón cuando ven el protagonismo de una señora a la que en Las Palmas se le quedó el dedo enganchado en una cabina telefónica. Se hizo famosa, tú. Y los cincuenta céntimos serán rescatados por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre para ser expuestos en lugar preferente. ¡Ah!, a las tres esplendorosas apariciones habrá que sumarle los pases en Canarias Express, que esta semana van de la mano de mi amiga Estíbaliz.
Sí, esa tele innecesaria, como lo es ese portento de la Policía Canaria (el juguete de Ruano), que silencia el comportamiento indecente de una teniente de alcalde del ayuntamiento lagunero, condenada a 1800 euros de multa y la retirada del carné de conducir durante un año por conducir en estado ebrio y por dirección prohibida. Eso, que iba encandilada, viendo luces de colores y no eran los semáforos. Y que en vez de dimitir de manera inmediata porque no puede ser ejemplo de nada, pone su cargo a disposición del alcalde para que este decida. Y Clavijo se está pensando si otra más para el paro.
Se me dirá que los ciudadanos siempre intentamos generalizar con los conductas inadecuadas. Es probable, pero no es menos cierto que cada vez son más las situaciones que antes eran la excepción. Con lo que el grado de credibilidad hacia quienes ostentan la alta responsabilidad de administrarnos, decrece en progresión geométrica. Con lo que la anécdota de meter el dedo es peccata minuta con estos otros de meter la pata, cuando no la mano completa.
Qué nos va a extrañar cuando vivimos en un país que llora porque se pone a llover (¿puede haber mayor bendición?) y no podemos sacar el paso de no sé quién y la cofradía de no sé cuánto no puede lucir el nuevo hábito que tan bien dirige un renombrado actor que bien se solaza en los rodajes olvidando las penitencias semanasanteras. Esto es de locos. Y lo mío, más. Que necesidad.
Bueno, me voy a recoger un fisco. No, el ayuntamiento no me dio para comprarme un apartamento en el Sur. ¿Gilipollas o consecuente? Para muchos, lo primero. Para mí, y es lo más importante, lo segundo. Estoy en paz conmigo mismo y sin necesidad de iglesias ni confesiones.