lunes, 30 de julio de 2012

Con la proa pa´l marisco

Se nos va julio hacia donde indica el titular y este pasado fin de semana, aparte de seguir con mis entretenimientos pictóricos (de brocha gorda), me ha llamado la atención (aparte de la ceremonia de inauguración o apertura de los JJOO Londres 2012) unos detallitos que paso a esbozarte:
Nos gobierna un mentiroso, / que también desaparece; / y a nosotros nos escuece / el trato del muy tramposo. Eso mismo puedes leer ahí al lado como encabezado a un vídeo que nos relata el masivo engaño al que nos está sometiendo un  ejecutivo desnortado. Tanto que para su vicepresidenta, la de la sonrisita irónica, la agenda de su esfumado jefe mariano es una simple anécdota.
Es tal el desbarajuste que existe en este país que no conformes con el cobro de sustanciosas primas por la pertenencia a consejos de administración, se nos suben al carro de los despropósitos incluso los que dimiten. Ahí tenemos al señor Dívar, quien tuvo que salir por patas del CGPJ, que, cual Cid Campeador, pretende continuar ordeñando la vaca después de ‘muerto’ (en sentido figurado). Para que nos venga el impresentable de Salvador Sostres a publicar en El Mundo (cruz y raya) lindezas como las que puedes leer en la ilustración (es un decir) que acompaño a este texto. Cree el muy golfo que con culpar a maestros y médicos, odiosos funcionarios donde los haya, se solventan los problemas en este país de mediocres (donde yo, en justa compensación a sus piropos, lo incluyo).
Menos mal que el juez del denominado ‘Caso kárate’ señaló, tiempo ha, que pretendía evitar el linchamiento mediático en el proceso que se sigue en la Audiencia de Las Palmas. Basta con echar una visual a los informativos de la tele autonómica canaria para salir de dudas. Me pregunto qué hubiese ocurrido si su señoría no hubiese adoptado tal medida, que debió quedarse, a tenor de lo que cada día se puede visionar, en mero capítulo de buenas intenciones. Te sigues luciendo Willy. Ya solo nos falta que Paulino nos haga el resumen diario en su blog y que Paco Luis se encargaría de trasmitirnos.
¿Quién dijo que en Canarias no teníamos corralito? Pues sí, en el ayuntamiento santacrucero. Y en San Borondón. Como un clavo o como una puncha. De mosca cojonera. Se mandó un triple mortal invertido hace unos días que dejó a Viciana con la boca abierta y las vergüenzas al aire. Como se intuía, José Manuel Corrales ha convencido a cierto sector (¿o todo?) de IU y ha registrado una nueva formación política que ha mentado xTF. Que nada tiene que ver con SxTF. Porque el funcionario penitenciario pretende volver a sus orígenes, una vez comprobado que sus reiterados intentos de unificar la izquierda para luchar contra el régimen se le han venido abajo. Puede que gigantes con pies de barro. Espero con impaciencia el artículo de Santiago Pérez. Últimamente el pobre hombre no sabía donde estaba. Parece que lo habían expulsado de su cuarta (quinta, sexta o séptima) plataforma y necesitaba cierta estabilidad (dentro de su vacilación permanente). Cuando el resto de la tropa de socialistas escindidos tuvo noción del hecho, rueda de prensa y declaraciones al canto: “A Corrales ya lo conocíamos, es un aventurero que pone siempre por delante sus intereses a los del cualquier proyecto político”. Y si estabas al tanto, ¿para que te juntaste, simplón?
Finalizo con un tema de gran enjundia: el intento de cobro de la contribución (IBI: Impuesto de Bienes Inmuebles) a la Iglesia. El ayuntamiento de Buenavista del Norte solicitó al Consorcio de Tributos que procediese a cobrar dicho impuesto al Obispado de Tenerife por unas propiedades (catorce) que tiene en el municipio y cuyo valor catastral (que no de mercado) asciende a 1,8 millones de euros. El organismo recaudador –debe tener ya el modelo preparado– respondió que no procedía tal exacción porque es (la iglesia) una entidad sin ánimo de lucro y que, por lo tanto, se acoge al acuerdo del gobierno con la Santa Sede (fíjense qué respetuoso estoy hoy en el uso de las mayúsculas, por si me acusan de maltrato) firmado el 3 de enero de 1979.
En este país medio intervenido, con el agua al cuello por mor de un sistema tributario completamente injusto y que siempre ‘clava’ a los mismos imbéciles (ponte junto a mí, estimado ojeador), los denominados ‘derechos adquiridos’ siempre caen del mismo lado: del que no paga un carajo. Podría parecer discutible –tengo mis serias dudas– el que se cuestione o exija al pago mencionado a los edificios religiosos (iglesias, catedrales, museos…; en los que también se cobra, muchas veces, entrada; o se pasa la bandeja), pero lo que no es de recibo (expresión política al uso) es que pueda eximirse del mismo a pertenencias y feudos por los que se obtiene una renta al estar cedidos o alquilados a particulares (que es el argumento que esgrime el consistorio).
De igual manera que en el otro blog puedes hallar la explicación del funcionamiento de las Sicav o de cómo los ricos nos toman el pelo, la Iglesia Católica, cobijada desde siempre a la sombra del poder establecido, ha ‘disimulado’ sus ostentaciones y riquezas con el consabido estribillo de sus fines sociales. Como sus colegios, por ejemplo, en los que, parodiando a Gila, te cobran por desgaste de suelo. Lo malo es que ningún gobierno (tampoco los socialistas, por lo que deberían tener sumo tacto cuando ahora realizan propuestas que no se atrevieron a materializar cuando pudieron) parece recordar que el artículo 16.3 de la Constitución establece que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”. Para indicar, y eso es un trato de favor exagerado, unas líneas después que mantendrá relaciones con la Iglesia Católica y las demás”. Lo del burro delante ha funcionado a las mil maravillas. Y los que deben velar por nuestro futuro (en el más allá) bien han sabido exprimir en el presente, en el más acá, de tal suerte que privilegios de tal envergadura distan mucho de la doctrina que predican (pero no practican). Nada me extraña la actitud de cierto amigo (católico practicante) que vino de una visita al Vaticano haciendo cruces (y no de agrado), porque no le cuadraba lo que escuchaba cada domingo en las homilías con las ostentaciones allá observadas.
En fin, amigo mío, con la iglesia hemos topado. Frase del siglo XVI, época en el que el poder de dicha institución era omnímodo. Aunque me temo que restan demasiadas reminiscencias. Si yo acabo de pagar 487,90 por mi casa…
Hasta mañana.