viernes, 27 de julio de 2012

El aeródromo de Buenavista

Hoy es viernes, pero como Rajoy se fue de vacaciones al comprobar que las palabras del presidente del Banco Central Europeo tienen mucho más valor, y efectos inmediatos, que su política (un respeto, por favor) de recortes, aprovecho el ínterin (que se dice) para darme un garbeo hasta la Punta de Teno. Ahora mismo estoy dudando si coger el ferry –creo que hace escala en El Guindaste– que me lleve a Garachico o ir en avioneta que me dejará algo más cerca. Te explico:
Uno tiene la manía, no sé ustedes, de leer en un periódico aquellos aspectos que considera de interés: por cercanía, aficiones, gustos, morbo… Y en los digitales que ojeo voy primero a la sección de noticias del Norte de Tenerife. Hasta ahí todo normal, creo.
Y ayer, en Diario de Avisos, compruebo que viene una crónica en la que se nos cuenta la posibilidad de construir un aeródromo en Buenavista, al lado de la playa de las Arenas, en unos terrenos que son propiedad de la empresa pública Gestur, donde el Plan General de Ordenación (PGO) permite una infraestructura de estas características.
No me preguntes el porqué, pero, de inmediato, se me vino a la mente otra instalación bien cercana: el puerto de Garachico. Falta que Los Silos se sume a la fiesta y piense, asimismo, que es necesario construir cualquier cosa con la que vayamos sumando despropósitos en este nuevo ‘pueblo chico’ (o mediano, como mucho).
Y enfrascado en la lectura estaba, cuando compruebo que no voy muy descaminado en mis planteamientos. Te lo señalo más adelante. Por ahora, entiendo, quedarán colmadas muchas aspiraciones de la Isla Baja, y a su Consorcio (me imagino que siga por ahí Lorenzo Dorta de presidente) no se le ocurrirá solicitar que la autopista continúe de Icod para abajo. Porque constituiría un auténtico suicidio para las flotas, marítima y aérea, que surcarán mares y aires por los aledaños de la Montaña de Taco y la Caleta de Interián.
Me voy, y ya es manía, al diccionario y hallo que aeródromo es un terreno llano provisto de pistas y demás instalaciones necesarias para el despegue y aterrizaje de aviones. Y como también se menciona aeroclub, pues lo mismo: sociedad recreativa interesada por el deporte aéreo. No te creas tú que vamos de farol. Disponemos de terrenos, posibles nombres (Airpark Tenerife, Aeroparque Verde o Aeródromo de Buenavista) e incluso hemos efectuado, con resultados altamente satisfactorios, bastantes pruebas de vuelo, incluyendo el helicóptero de Paulino.
Va lo importante y que más llamó mi atención. Se trata de “una pista verde, que no necesita torre de control”, de entre 500 y 600 metros cuadrados. Luego echamos cuentas. Pero se han perfilado también la ubicación de espacios verdes (¿no tienen al lado ya el campo de golf?), y otras instalaciones vinculadas al aeroclub, como un pequeño hangar y determinados servicios, entre los que se encuentran una guardería para niños y una escuela para pilotos.
Y como nos encanta crear castillos en el aire (y nunca mejor dicho), y vender los huevos antes de que la gallina se haya casado, sostenemos que “son 360.000 los pilotos privados en toda Europa vinculados a este aeroclub que utilizarán 66.000 alojamientos al año en Tenerife”. Chacho, van a tener que hacer cola. Los pilotos y los clientes.
El único que parece no tenerlo muy claro es el propio alcalde de Buenavista del Norte –que sería el principal beneficiario de tanto aterrizaje–, pues, alega, requiere conocer los detalles y así poder transmitirlo a los vecinos de su pueblo. Parece sensata su postura, pero estimo que la mía lo va a ser mucho más. Vamos allá:
¿Qué, no te has percatado aún? Muy sencillo: pongamos la cantidad mayor, 600 metros cuadrados. Un solar rectangular de 30x20. Es decir, puede que más pequeño que una edificación de cualquier polígono industrial. O quizás el espacio de un chalé en una zona residencial (y me quedo corto). Y ahí pretende Lorenzo –y su tropa (incluyan a la periodista que nos trasladó la información)– colocar la pista principal (aterrizaje y despegue), pistas de carretero (o calles de rodaje), hangares, zonas de aparcamiento, terminal, zonas comerciales, estacionamientos de vehículos… ¡Ah!, y la guardería para los menudos, y la escuela para pilotos…
La que utilizan los aficionados al aeromodelismo en Llano del Moro es mayor. Con eso te digo todo. ¿Es o no otro Pueblo Chico? Donde, por cierto, ya tenemos estas reproducciones. En fin, lo dejo, que no quiero amargarme en el finde. Me estoy acordando de aquel maestro de La Victoria (q.e.p.d.) que tenía un platillo volante y que lo llevaba a los festivales. Si el periódico le llegó allá arriba (eso dicen los creyentes), se habrá estallado de risa.
Si te apetece ir al otro blog, hallarás una presentación de fotografías de una acampada en El Riachuelo (El Paso-La Palma), allá por 1999. Adelanté alguna en feisbuc. Son escaneadas, que no había digitales. Así que no pidas excelencias. Chicos y chicas, con trece años más, dejaron atrás colegio, instituto y la propia universidad. Y los intrépidos profesores-cuidadores-tutores están pasando a engrosar la lista de jubilados. Pero todos, afortunadamente, vamos superando crisis.