viernes, 14 de septiembre de 2012

Algo más de la crisis

Los jueves (o los martes, según me cuadre o el fotingo lo demande) suelo acudir a satisfacer las necesidades más perentorias del coche (que también las tiene, no te vayas a creer). Y entre ellas, el requerimiento del combustible que le permita (y me permita) trasladarse (trasladarme) por las pinas cuestas realejeras.
Y después de tanto paréntesis en el párrafo introductorio, creo haberte contado en ocasión anterior (claro, no iba a ser posterior) que uno anda ya al acecho de dónde puede hallarse el susodicho algo más barato, porque esto de la crisis ha sido ocasión propicia para que los aprovechados de turno hagan su particular agosto. Tanto que nuestro estimado ministro canario, ese que tiene las competencias de la ‘industria del turismo’, se fue a platicar con los responsables de las compañías petroleras para que intentaran ser algo más comedidos en los precios de gasolinas y gasóleos. Y estos le contestaron que escaso margen les queda (pobrecitos), pues como la mitad de lo que tú pagas son impuestos puros y duros, si le sumamos el precio del barril, la transformación, distribución (y un coj…ón), apenas les resta un margen de 1 o 2 céntimos por litro vendido. O algo así entendí. Que me corrijan los doctos.
Aquí alguien miente, nos engaña o ambas cosas a la vez. No sé si es la vicepresidenta Soraya cuando nos deleita con: “Saldremos antes de la crisis si vamos todos los españoles juntos”. Le faltó aclarar el destino, porque lo mismo se trata de un desfiladero por el que tirarnos de cabeza. Y siendo menos tocamos a más. O quizás se trate del Cabildo de Tenerife, necesitado de pasta para emprender sus proyectos ferroviarios. Organismo, recordemos, que tiene de vicepresidente al asiduo de feisbuc Aurelio Abreu. Que como norteño no ha querido decantarse por Manuel González, sino que apoya incondicionalmente a otro Abreu (Javier), con lo que se suma, sin ambages, a la política del ostracismo del Norte, o de Guamasa pa´llá, migajas. O de Rivero, siempre amenazante y lanzado lindezas de manera permanente, no tanto como desahogo sino más bien como arte del disimulo: “Si Rajoy no cumple, subiré la exigencia”. Y temblaron los cimientos de La Moncloa. Y el PSOE canario, estacón que sostiene el gobierno platanero, señala que “a exigir lo justo no se le puede llamar llorar”, que es la antítesis de lo que dijeron cuando el pacto en Canarias era el de CC con el PP.
Chacho, casi me pierdo. Retomo el hilo argumental del inicio. Suelo, como te señala, repostar en esos días porque hay unas gasolineras que la ponen de oferta. Solo tienes que tirar por la autovía hacia Icod y hallarás una en Los Realejos (cerca de su linde por el oeste, Barranco Ruiz), otra en San Juan de la Rambla (en las inmediaciones de la entrada hacia Las Aguas) y otra en La Guancha (Santa Catalina). Fue esta última la que empezó con los descuentos hace bastantes meses. Primero un día a la semana y luego, cuando comprobaron que la medida funcionaba, ampliaron a los dos indicados. Se formaban colas. Pasó un tiempo y otras se resintieron. Tanto que se entabló la oportuna competencia. Y en la actualidad, la ubicada en mi pueblo ha sabido ‘mirar’ más alto y se está llevando el gato al agua.
Ayer, itero, y aunque todavía tenía medio depósito –inconvenientes de tener un carro con un bidón enorme (75 litros)–, me trasladé a la susodicha y estaba el gasoil a 1,008 euros/litro. Redondeando –ejercicio tan de moda–, a 1 euro. En el resto de gasolineras de Los Realejos, de mi pueblo, no hallé una en que bajara de 1,12 euros; en alguna, más cara aún. Y eso es una diferencia bastante considerable. Doce céntimos en litro supone la nada despreciable cantidad de 20 pesetas. E imagínate que voy con la luz de la reserva encendida y si llenarlo puede ser 70 litros, multipliquen y nos sale 1400 pesetas de ahorro en una sola visita. Ya tales menesteres son palabras mayores. 
Por tal motivo, si alguno de mis amables lectores fuera capaz de explicarme qué demonios pasa en este negocio, que lo haga ipso facto. ¿Cómo puede callarse José Manuel Soria ante la respuesta de Repsol, BP, Cepsa y otras? ¿O es que acaso su interés por las prospecciones en aguas bien cercanas a estas peñas ocultan oscuros y turbios asuntos que no vienen al caso (nuestro, que sí suyo)? ¿Cómo es posible que estas estaciones aludidas puedan realizar estas bajas (¿temerarias?) y salir airosas del trance?
Un servidor, estimados míos, a poder que pueda se trasladará los pocos kilómetros que hay de su domicilio hasta El Terrero (El Mirador) porque allí, salvo que el surtidor esté trucado, ahora mismo me hace ahorrar. Y con ello pienso compensar los ajustes de Merkel. Si no, lo mismo no me va a quedar la opción de ir más que sea a La Gomera.
Algo parecido, entiendo, es lo que han hecho determinados restaurantes (o casas de comida) con menús económicos (de currantes, lo mentan en uno de por aquí bien cercano). ¿Significa ello que antes nos estábamos todos pasando de la rosca? Es probable.
¡Ah!, y en días normales (no martes ni jueves), también está más barata (la gasolina, claro). ¿Propaganda? No, dejar de ser bobo. Mis acciones en tales establecimientos está más secas que cuando el depósito de combustible me dice que tiene sed.
Feliz fin de semana. Me encontré unas cosillas por ahí de cuando uno estaba en activo. No sé, lo mismo me valen para la próxima. Hasta entonces.