miércoles, 12 de septiembre de 2012

De Gutenberg a Rivero

Ayer disfruté de la oportunidad de echar una visual a la lección inaugural del curso en la universidad lagunera y que estuvo a cargo del catedrático de periodismo José Manuel de Pablos, quien fuera en su día presidente del tribunal que pacientemente escuchó, y evaluó, la defensa de una tesis doctoral que llevó por título ‘Prensa y Educación en el Norte de Tenerife entre la I y la II Repúblicas (1873-1931)’. Y a fe que me enganchó sobremanera, a pesar de que uno, un mago del Realejo, es enemigo de los actos protocolarios y huye de los mismos tanto que ni siquiera acudió en su momento a que le ‘encasquetaran’ el birrete de rigor. Ya lo decía mi padre: el que nace barrigón, ni aunque lo fajen chiquito.
Fue tremendamente valiente el doctor de Pablos en un discurso bien hilvanado y del que, entiendo, su mejor calificación sería la aplicación del viejo aforismo de poner los puntos sobre las íes. En el lugar adecuado, ante el público adecuado y frente al destinatario adecuado (lo pongo en singular, ya que si estaba el presidente, que se quite el consejero; aunque aprovechando la coyuntura, que se dice, guárdame un cachorro). Yo, con su permiso, y creo que contando con su anuencia, me atrevería a redefinirlo –rebautizarlo– de esta guisa: “De Gutenberg a Rivero”. Y que cada cual le ponga los actos que estime menester (José Manuel lo hizo en tres, a la usanza clásica).
Son bastantes, y muy interesantes, los aspectos que se abordaron en la lectura. Desde el exceso de amarillismo en la prensa española hasta la desdicha (desgracia, infortunio, desventura, adversidad…) de esas hornadas de periodistas que se ven abocados a entrar por el aro de los dictados de la empresa de turno. Lo constatamos con dos pinceladas. En la primera, las dobles caras; en la segunda, iba a expresar ‘es una pena’, pero, mejor, qué sinvergonzonería.
Hay una prensa en España con demasiado amarillo. Amarillo es lo que hacen en España los diarios que ensucian sus páginas dando cobijo al negocio publicitado de la prostitución. Mientras los proxenetas y los tratantes de mujeres operan con la prensa a la luz del día, la autoridad mira hacia otro lado y tolera esa forma de esclavitud. Sucede porque se confunde el concepto ‘libertad de prensa’ con el de ‘libertad de empresa’. Es una situación que solamente sucede en prensa española, un auténtico oprobio para nuestra sociedad. Un basural que no se da fuera de España.
Serán capaces de hacerlo. Si les dejan. Si les permiten ejercerlo en libertad profesional. Ellas y ellos portan las dosis necesarias de ética para garantizar la calidad en su trabajo. Están capacitados para hacer el mejor Periodismo: el Periodismo donde el empresario de prensa es concebido como un servidor de la sociedad. Son esas chicas y esos chicos de hoy quienes podrán hacer la regeneración que pide, a veces en silencio, a veces a gritos, nuestra asustada sociedad actual.
En mi comentario de ayer aludí, y no es la primera vez, a los editoriales de cierta prensa. Esa misma que puede ser el prototipo y modelo que se retrata en los párrafos precedentes. Ambos. Pero que no es la excepción. Desgraciadamente.
Y a ese que publicita, sin recato ni pudor (si alguna vez los tuvo), el blog de Paulino Rivero en cuanto informativo (?) autonómico vea la luz (los socialistas son los aludidos en el primer párrafo en cursiva como los que miran a otro lado porque les basta con el acomodo), y en presencia de su mentor, esta guinda:
Que los mercaderes de la televisión de saldo se froten las manos. Es estupendo que suba la audiencia, sobre todo cuando se tiene a las cadenas emisoras al servicio no de los intereses de la sociedad sino de sus dirigentes, del poder o del pequeño jerarca que no duda en poner al frente de un servicio público de tanto peso y responsabilidad social a un licenciado en la “universidad de la vida”. El incompetente sólo sabe crecerse despreciando a la universidad sin adjetivos.
Leí que este año, en esta apertura de curso, no habían pitado a las autoridades (la del rector, obvia manifestarlo al tratarse de un acto académico; la del presidente del gobierno no la atisbo con nitidez). Puede que la comunidad (educativa) haya creído que no fuera necesario, porque los mensajes (informativos) pueden circular por otros cauces. Me temo, no obstante, que no lo haya entendido. ¿Tú lo leíste despacito, José Manuel? Lo mismo ya Paulino se jubiló (fue maestro en sus tiempos). Y puede que sea el que ostente el récord de alcanzar tal condición, habiendo pisado un aula en contadísimas ocasiones.
Uno, que sigue siendo un simple maestro, que no maestro simple, que no alcanzó alumbrados de carretera y hubo de quedarse con los de cruce, se congratula por la plena coincidencia con el siguiente extracto. Debo haberlo escrito, a mi manera, con humildad y restricciones, en unas tropecientas ocasiones, pero cuando topé con las líneas que a continuación inserto, me alegré de haberme marchado hace más de 25 años de ese grupo de alelados y escasos de razón (definición de imbéciles), pero entristecido al comprobar que aquellas retiradas permitieron el avance de una mediocridad que es la deshonra de todo el mundo mundial:
Estamos en la era de la imbecilidad devenida en política profesionalizada, en la época del cinismo institucional, ejercido por fatalidades que han de odiar hemerotecas y videotecas, ese mundo de la prensa y del audiovisual con sus huellas visuales y esas redes sociales donde siguen saliendo sus fotos y sus declaraciones públicas negando hace tan poco lo que sin rubor hacen hoy, con una contundencia metida de lleno en la imbecilidad.
Puede que los asesores de Rajoy, y es mero ejemplo, más preocupados en potenciar discursos vacuos y respuestas que nada aclaran, no tengan acceso a estas verdades como puños, ni a esos vídeos recordatorios que tú mencionas, pero es que tanto recorte nos ha imposibilitado el recurrir a las clases de apoyo o aulas de pedagogía terapéutica para que alcancen, al menos, el nivel de la normalidad. No se pretenden esfuerzos mayores, pueden ser contraproducentes.
De Pablos concluyó así:
Les pido a todos un compromiso con el esfuerzo, con el combate abierto contra la pereza, la pereza que destruye lectores, que arruina talentos, que esquilma la crítica, que no quiere la calidad. La pereza que fomenta ignorancia y despeja el camino a los abusos del poder. La pereza de políticos profesionales que nos quieren llevar de regreso al pasado.
Les pido a todos –y ya acabo– un compromiso con la crítica, con la resistencia creativa. Una ciudadanía cultivada no consentirá dejarse gobernar por decisiones indignas. Cuanto más exigente seamos los ciudadanos, más improbable será ser gobernante y necio al mismo tiempo.
Hay mucho en juego. La sociedad lo sabe. No lo saben los divorciados de la sociedad, que adoptan la política como profesión y usan y regalan bolígrafos de resina negra sustraídos con dinero público.
Desafiemos al miedo.
Al tiempo de felicitarte por ‘hablar clarito’, me asalta la duda de si ‘las autoridades’ lograron captar el encargo. Reitero que un servidor no se hallaba presente. Me soplan que los aplausos no se prodigaron de la parte directamente aludida. Ello es buen síntoma: algo entendieron; puede que poco, pero grano a grano, ya se sabe.
Odiosa es toda comparación, mas volviendo al titular de este post: De Gutenberg a Rivero, de culo y sin frenos. Qué expresiones para el tema que nos concita. Los de pueblo somos así. Tú no, Paulino; tú eres un aparte; yo, un punto pelado.