jueves, 6 de septiembre de 2012

Del complejo deportivo y unos apéndices

Entretenido cruce de declaraciones entre PP e IU en Los Realejos a cuenta de la posibilidad de construcción de un complejo deportivo multifuncional en el Polígono Industrial La Gañanía. Bueno, la fotografía que he conseguido es algo antigua pues se percatarán que están iniciando las obras de Mercadona, ya en funcionamiento (y a pleno rendimiento, según La Hucha y Lidl). Manolo (el alcalde, PP) insiste en que ese proyecto no va a costar un euro a las arcas municipales (todo será inversión privada) y Jonás (IU) argumenta que según consta en el estudio de viabilidad eso no es así, sino que supondrá un desembolso importante pues, entre otros aspectos, existe una subvención anual –durante todo el período de la concesión, 30 años– de 70.000 euros, que el ayuntamiento deberá abonar religiosamente a la empresa.
Como muy bien saben mis escasos, pero selectos y cultos, lectores, mis militancias políticas finiquitaron su andadura ha bastantes lustros, por lo que, obviamente, me pierdo en la mayoría de asuntos, máxime si son de tal calado y enjundia. Tanto que se dirimen en feisbuc. Porque muchos representantes públicos se han empeñado en que es a través de las redes sociales donde se captan y ganan electores. Y no solo no es así, sino que los atónitos vecinos –me incluyo– contemplan cómo pierden el tiempo que bien podría ser destinado a trabajar por y para el pueblo. Y va el comentario, de manera muy especial, para los que tienen la responsabilidad de gobernar. Porque puedo llegar a pensar que esas distracciones –que no son deducidas en sus sueldos mensuales– suponen un despilfarro que va en contra de lo que predican con respecto a recortes y sujeciones de cinturones. Puesto que son ellos directamente los que están delante del ordenador o del aparatejo pertinente, o tienen a alguien –peor todavía– que se encargue de tales menesteres. Y lo observo en cargos de toda índole; quizás se lleven la palma los del cabildo tinerfeño. Quienes nos retransmiten sus reuniones, con previos y sesión de fotos. Pregúntenle a Yeyo, si no me creen.
Como realejero –soslayo la cantinela de que ‘paga sus impuestos’–, y si me apuran, como cargo que fui en su día, me gustaría que primero se intenten solventar estas aparentes diferencias en los foros adecuados –hagan realidad aquello que tanto les gusta pregonar y que es lo de estar disponible las veinticuatro horas del día–, y si, cumplida esa etapa, no se alcanza el deseado acuerdo, entonces y solo entonces, comiencen los disparos dialécticos, den rienda suelta a las habilidades informáticas, abran la espita de los comentarios y que gane el que más visitas tenga y el que alcance un mayor número de ‘me gusta’.  Y lo escribo tal y como lo siento: creo que la mayoría de políticos abusan de las redes sociales en horas que no debieran. Que no les pagamos para entretenimientos tales. Ahora, porque cuando se aproxima una campaña electoral comienzan los desvaríos. Pregúntenle a Pepe Segura, si no me creen.
Y ahora los apéndices:
La Mesa del Parlamento de Canarias se reunirá en La Gomera a petición de Julio Cruz, su vicepresidente primero. ¡Ah!, parece que ya estaba programada desde antes del incendio. Pues, qué bien, sigan dándose tono que por aquí seguimos los bobos sufriendo tijeretazos. Tantos sablazos nos han dado y tan poco trabajo hay a la vista que matamos el rato yendo a Facebook y Twitter para comprobar el grado de estrés de diputados, senadores, consejeros…
Estefanía Castro, que es la Secretaria General de las Juventudes Socialistas de Canarias, eso leo, dimite tras culminar su mandato. Y me cuestiono yo que si su mandato ha terminado, ¿cómo es eso que dimite? Será que no se presenta a la reelección, y sus razones tendrá, pero lo de dimitir no pega ni con la gotita.
Y ya que ando con el partido en el que me matriculé en su día, parece que unos militantes de base (también debe haberlos de altura y no sé si de apotemas e hipotenusas) han firmado un manifiesto –otro más, y van…– bajo el lema de ‘Por un PSOE útil’. Y no haría falta ser demasiado inteligente para colegir que por ahora deben andar en el estadio del ‘inútil’. Pero una de las firmantes ha dicho: “Si no cambiamos, no va a quedar partido que repartirnos”. Con lo cual uno se cerciora de que estas enfermedades partidarias no tienen remedio. En lugar de lanzar a los cuatro vientos la necesidad imperiosa de una renovación brutal, lo importante es el reparto, lo que demuestra la capacidad de servicio a una sociedad que requiere hechos tangibles, concretos y no amagos del bien quedar. Vaya manera de ilusionar al que las está pasando canutas con ese mensaje que trasmite ansias de servirse antes que desprendimientos y despojarse de privilegios, e intentar equipararse con otros raseros diferentes a los que hoy medimos las peculiares escalas.
Anímense, que mañana es viernes.