miércoles, 5 de septiembre de 2012

Un nuevo curso

Se ha iniciado el nuevo curso (político, escolar, de jubileo…) y, como casi siempre, se avecina un otoño caliente. Pues con todas las olas que hemos tenido este verano, que pronto finiquitará, apréstate a sufrir de lo lindo. Mi intuición, sin embargo, me señala que tendremos unos meses con bastante lluvia porque las hormigas en mi casa hicieron su particular agosto. Y ya que pinté la casa por fuera (léase exterior), sería buena prueba para comprobar la eficacia que la tienda me vendió.
En este septiembre ha entrado en vigor la normativa estatal de no atender a los sin papeles (lo he visto escrito simpapeles), a los que viven en una situación ilegal en el país. Y me pregunto si ante este vacío o limbo asistencial, que sabíamos que se avecinaba y que tenía fecha establecida, no hubiese sido más conveniente arbitrar enmiendas para regular el limbo jurídico de esas personas. No estoy al tanto de lo que ocurre en otros países, pero me temo que si yo me voy para Alemania y me trincan sin estar en regla, no me van a conceder demasiadas facilidades para que continúe la estancia. Y no quisiera que atisbaran en este planteamiento connotaciones de ningún tipo, sino que se trata de un mero ejercicio de prioridades, a saber, lo primero es lo primero y lo segundo es lo segundo. Siendo condición sine qua non que no es posible dar el segundo paso sin haber concluido el primero; así de sencillo.
Lo malo, a mi modesto entender, es que esas prelaciones pretendidas no entran, y a los hechos debemos remitirnos, en los cálculos políticos de los gobernantes de turno, quienes incluso son capaces de anteponer condicionantes electorales antes que la búsqueda definitiva de soluciones. En el afer político la normalidad se rige por otra lógica, la suya, que en manera alguna coincide con la del resto de los mortales. Se impone el parcheo, porque si el desconchado es repuesto definitivamente no resta a la vista argumento del que poder asirse para futuros remiendos. Debe quedar siempre en el chiringuito alguna teja rodada con la que entretenerse a medio y largo plazos, pues no existe el corto en ese mundo pausado, sin prisas, en el que parece que lo verdaderamente importante es que se sucedan los finales de mes y, por ende, los sancobros correspondientes. Y en ocasiones, estos sudores políticos son recompensados de tal guisa que más de uno ha sido elevado a los altares “en forma de frescos”, tal y como leí hace una semana refiriéndose a Ricardo Melchior (iglesia de Los Gladiolos) y Pancracio Socas, q.e.p.d. (iglesia de Santiago del Teide).
Mientras la izquierda se debate, y combate, entre estiras y encoges, concentrando todas sus fuerzas en autofagocitarse (solo resiste allí donde el carisma y buen hacer de sus cargos suple las evidentes carencias ideológicas de la organización), la derecha, habiendo recortado todo, y más, y haciéndonos retroceder un par de lustros, es capaz de levantar cogote, tragarse sapos, carretas y carretones, y mostrarse como la única solución posible. La capacidad de aguante de los electores ante la sarta de mentiras y engaños está alcanzando cotas alarmantes de gilipollez. Se aproximan campañas en Galicia y Euskadi. Y contemplaremos atónitos cómo nos hacen promesas que jamás se podrán cumplir, pero, y esto es lo peor, sufrimos espectacular catarsis, los perdonamos y los votamos. Sí, con v, cuando lo ideal es que debería ser con b.
Ya que me sumergí en elecciones, si cree doña Elena Valenciano que basta con el previsible descenso del PP (en Galicia, por ejemplo) para que el PSOE ascienda como la espuma, aviada va. Y como estoy cansado de mandarle recados con respecto a las simpatías que transmite Rubalcaba, me permito dejarles este enlace que los remitirá a un artículo periodístico publicado en Diario de Avisos, firmado por Juan Henríquez, y con el que coincido plenamente: http://www.diariodeavisos.com/2012/09/04/opinion/rubalcaba-te-lo-regalo-juan-henriquez/.
En Canarias, como no podía ser de otra manera, hemos arrancado el curso con las declaraciones del presidente en las que pone de manifiesto que la administración estatal está sobredimensionada. Nuestro singular personaje siempre apunta pa´rriba, pa´lo alto. El desdoble que supone la capitalidad en las islas y la duplicidad de oficinas, cargos y personal adscrito, junto a cabildos y ayuntamientos, eso es una nimiedad. Al tiempo, y echándole una evidente mano a Soria, el Círculo de Empresarios de Gran Canaria critica la mala gestión autonómica.
Al tiempo, Ronaldo está triste, Contador no puede con ‘Purito’, los atletas con discapacidad le dan vuelta y media a los que fueron enteros…
¿Y en el pueblo? Te cuento la última:
El pasado jueves fui a sacar dos certificados de residencia, el de mi mujer y el mío. Y en un ayuntamiento que había sido pionero en la gestión electrónica, me encuentro que ni SIMA (sistemas informáticos y modernización administrativa), ni PIAC (punto de información y atención al ciudadano), pantallas de esas que te avisan cuando te toca completamente negras… Y a todas estas le indico a Martín (las confianzas dan asco, es ese que está escondido en la foto, un viejo amigo) que es lo que quería y me da un papelito con un número al tiempo que me advierte de que vaya preparando la guita. Tomo asiento hasta que escucho la voz de una de las funcionarias que se hallaban atendiendo reclamando la presencia del portador del número 35 (el mío). Le pregunto –mientras realiza las diligencias para que la impresora escupa los datos requeridos, con el domicilio de rigor, a efectos de demostrar ante la autoridad (in)competente que soy tan canario como el que más– que cómo es posible que ocurran estas vueltas al pasado en la tramitación de un simple documento que otros consistorios (le puse ejemplos) resolvían a través de Internet. Estamos en ello, fue su respuesta. Intenté trasladar luego mi parecer a cualquier concejal del grupo de gobierno pero no me tropecé con nadie. Pues nada, dicho –escrito– queda.
Hasta mañana.