jueves, 11 de octubre de 2012

Ángel Llanos

Parece haber una máxima, siquiera aceptada de forma tácita, por la que los partidos políticos no se inmiscuyen en las decisiones que adoptan los adversarios en el seno de sus organizaciones. Al menos lo declaran por activa y por pasiva en cuantas ocasiones se les pregunta por tal o cual nombramiento, tal o cual acuerdo o tal o cual postura ante un tema determinado. Seguro que no te sorprendo lo más mínimo porque lo habrás escuchado tanto o más que yo.
Pero hete aquí que en el día de ayer –que no en El Día de ayer; por cierto, ya he alcanzado la media docena de adictos a la causa: eso, no comprarlo, que es diferente a no leerlo, porque en estos instantes de crisis necesitamos ciertos lances para el entretenimiento–, publica un artículo (Diario de Avisos) el aparentemente desaparecido de la primera línea, de la vanguardia del fragor político, el ínclito Ángel Salvador Llanos Castro, ese joven de barrio nacido allá por el 12 de octubre de 1970 (felicidades por ese 42 cumpleaños, no tengo el gusto en las redes sociales que transito), en el que, bajo el título de “Congreso del PSOE de Tenerife”, rompe todos los esquemas conocidos y se erige en ‘salvador’ de no sé qué, ni con qué aviesas intenciones arremete contra los pobres socialistas.
El joven de barrio (recuerden lo de ‘el pibe de Ofra’), que según creo anda por el Cabildo, de la mano de Ricardo Melchior (¿o no?), trabajando (es un decir) vete tú a saber en qué, y que se ha sumado al plantel de colaboradores en el periódico reseñado (algunos disponen de mucho tiempo libre; un servidor declinó la gentil invitación de uno de sus subdirectores), nos sorprende con otra de sus clásicas metidas de gamba. Puede que para congraciarse con Cristina o con la pretensión de que Alfonso Soriano le dedique otro par de párrafos laudatorios. Desconozco si este arrebato guarda algún tipo de relación con el controvertido tema de los gastos superfluos (recuerden, bragas y otras prendas que valían para justificar las asignaciones a su partido en el ayuntamiento santacrucero) o es otra de las tantas salidas de tono del angelito (dicho sea de paso con el mayor de los cariños, máxime cuando en Canarias el diminutivo es bastante peculiar, y un ángel joven es un angelito, ¿no creen?).
Como el martes no tenía nada mejor que hacer, se puso delante del ordenador y tecleó durante un buen rato. No quisiera pensar en lo de secretaria particular… Eligió como tema, antes quedó reseñado, el congreso insular del PSOE. De su nuevo secretario general, Manuel Fumero, alcalde de un ‘pueblito’ de 1800 habitantes –menos que los de cualquier barrio chicharreo y que él tan bien conoce–, amén de considerarlo buena persona, campechano, cordial, socarrón y, en suma, noble gente, entiende que es demasiado bueno para dirigir un partido tan importante, por lo que tanto PP como CC se frotan las manos ante tal buena nueva.
Entiende el ‘salvador’ de tantas y tantas veleidades que para tales menesteres es necesario otro perfil. Que lo daba, cómo no, el otro candidato, Javier Abreu, curtido en mil batallas y fregados, que se desenvuelve como pescado en La Punta, adversario temible y, tras nuevas loas y epítetos que transcribía mientras se miraba a un espejo de seis metros cuadrados y que cubre toda una pared de su despacho: Si Javier Abreu hubiera sido elegido secretario general del PSOE en Tenerife, su capacidad de trabajo y olfato político, sumada a la defensa acérrima que hace de sus ideales y a la intuición estratégica que demuestra, el PP y CC lo hubieran tenido francamente complicado en 2015.
Puede que alguno de mis seguidores (también los tengo, no te vayas a creer) sepa de las relaciones existentes entre Javier y Ángel (de amistad, por supuesto), pero este canto es otra prueba inequívoca del desafinamiento del otrora Portavoz del Grupo Popular en el Cabildo de Tenerife (2004–2007), Secretario General del Partido Popular de Tenerife (2004–2007), Concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife (2007–2009), Primer Teniente de Alcalde de Santa Cruz de Tenerife (2007–2009), Portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife (2007–2009), Vicesecretario regional de Organización del Partido Popular de Canarias (2008–2009), y ahora, puede que por mor de idénticas imbecilidades a las enmarcadas en el artículo de marras, necesitado de los mismos arrumacos con los que nos deleita hacia el derrotado candidato socialista.
Ya sabes Fumero, para dirigir una formación política no se puede ir con el cartel de bueno; hay que ser más chanchullero, marrullero, pícaro, zascandil, truhán… ¡Ay, angelito salvador! Presta atención, Manolo, y hazle caso a quien ayer valoró tus altas virtudes humanas pero cuestiona tus escasas capacidades políticas y organizativas.
Concluye el columnista: Felizmente, ganó Fumero y así es la democracia. Porque todo el mundo sabe que los partidos políticos son organizaciones profundamente democráticas. ¿Ironía? Es probable que la mayoría lo entienda así. Por llevar la contraria, estimo que no. Ese es un recurso de gente inteligente. Y quien lo es no está necesitado de tan absurdos planteamientos. El susodicho se autocontempla. Lo mismo te rescata otro Manolo (Domínguez), pues Tavío ya no está. De todas maneras, tampoco te capta el mensaje. Tal para cual.
Y aunque esta vez no fue a modo de preámbulo, permítanme el contrapunto en este final. Qué pena me produce el observar a Lola Padrón siguiendo los dictados de Paulino Rivero con respecto a lo mal que nos tratan en Madrid. Cualquier excusa es válida para disimular carencias y las culpas proceden de allende los mares. El PP nos lleva al pleno desempleo, dijo la presidenta de los socialistas canarios. De lástima, Lola, hace unos meses tu culpable era el mismísimo Rivero (sí, el de las promesas de tantos y tantos puestos de trabajo; ¿te los recuerdo?). Pero no te preocupes, el electorado –me incluyo– es torpe, lelo e imbécil a más no poder. Y te corrijo: ¿pleno desempleo? Imposible. Ocurra lo que ocurra, siempre habrá intocables. Si quieres te hago una relación. Puedo comenzar por Ángel Llanos y concluir contigo. Por ejemplo.