viernes, 5 de octubre de 2012

Los gilipollas de Cerdanyola

Cerdanyola del Vallès es un municipio catalán, de la provincia de Barcelona, en el que también existen tontos y lelos, calificativos que, según el diccionario, es lo que viene a ser un gilipollas. En este caso, no uno sino dos. Y arriba, uniformados. Para dar ejemplo. Llevo una singular campaña de pretender el que los políticos sean modelos, espejos, y me saltan estos energúmenos haciendo el payaso. Son los que recomiendan, paradojas de la vida, que seamos comedidos con lo que subimos a la Red, porque una vez ‘cometido el delito’, lo que venga con posterioridad es de muy difícil control. Que se lo pregunten a la concejala de Yébenes (Toledo). Y pensaba yo que en Cataluña, tan adelantada, tan rica, tan próspera y tan independentista, no ocurrían semejantes sandeces.
Qué ejemplo el de estos dos impresentables. Cómo van, de aquí en adelante, a demandar al ciudadano un comportamiento ejemplar en los usos sociales, cómo van a sancionar al que pesquen sin cinturón de seguridad o hablando por el móvil. Ahora procede, ya me lo estoy imaginando, llorar un poquito con la disculpa de que unos osados ladrones accedieron al ordenador y le sisaron la grabación. Temerarios ustedes. E imprudentes, incautos y palomos. Qué espectáculo. Menos mal que les queda el consuelo, según sea la resolución del expediente, ubicarse, como animadores y payasos, en el nuevo parque que Mas quiere establecer en terrenos aledaños a Port Aventura. Seguro que tendrán un considerable éxito. Y como abundarán cámaras y otros artilugios electrónicos, las hazañas se podrán contemplar en toda la faz de la tierra. Y en menos que canta un gallo.
Estábamos acostumbrados a observar cómo policías (uniformados, que tiene más enjundia) cruzan la calle a diez metros del paso de peatones, cómo aparcan el vehículo oficial en zonas no permitidas (debajo de una señal que lo prohíbe, por ejemplo), pero desconocíamos estas otras facetas más lúdicas, de mayor entretenimiento.
Parodiaban, eso parece, el videoclip del grupo musical ruso Serebro. Y su tema, éxito veraniego, Mama lover. Qué falta de sustancia gris, que falta de ignorancia (Cantinflas dixit). En el culo estimo que deben tener el susodicho (con c). Me ratifico, gilipollas, que son (sois, o mejor, vosaltres sou) unos gilipollas (gilipolles, asshole, esta última por lo de tontos del orificio que pone fin al aparato digestivo y por el que se despide la sustancia inservible, amén de algún gas fétido). En fin, en todas partes cuecen habas o guisan judías.
Nada más, que hoy es viernes. Eso sí, dos asuntillos más cercanos. El primero:
Doña Brígida Mendoza, consejera de Sanidad en el ejecutivo canario, de Coalición y no del PSOE como se me escapó el otro día (inconvenientes de no estar en lo denominado política activa y de ser un gobierno ‘pactado’, por lo que recurrimos fácilmente al todos son iguales), ha demandado a la señora Mato (apellido que le viene como anillo al dedo para el cargo), la ministra del ramo, la módica cantidad de 1423 millones de euros, en concepto de deuda sanitaria. Como la crisis es la que marca los tiempos, le han contestado que ya se verá. Cuando la consejera reclamó los dineros, sus compañeros de viaje socialistas se escondieron detrás del Roque Nublo, no fuera que recordara los años de Zapatero.
Ayer se trasladó el grupo parlamentario socialista (de excursión) a La Gomera. Y hoy sigue recorriendo aquellos parajes. Todo los componentes del colectivo hicieron causa común con la isla y se acogieron a una oferta del Jardín Tecina. Se pagaron el importe, íntegro, de su bolsillo, amén de aportar el 50% del sueldo de noviembre y diciembre para paliar los efectos del incendio de este pasado verano. El promotor de tan brillante idea, Julio Cruz, fue más allá, y acompañado de Casimiro Curbelo, que le valió de sostén y guía (Lola Padrón no se apuntó porque se olvidó de llevar tenis, y con tacones era imposible), cumplió la promesa de ir de rodillas desde Las Mimbreras hasta la ermita de la Virgen de Lourdes. Al enterarme, me acordé de cuando allá por 1962 hacíamos ese recorrido todas las tardes desde el viejo campamento. Aunque eran tiempos marciales, jamás nos atrevimos a tanto y la gira era caminando. Con lonas blancas. Este fin de semana seguirán allá, pero en plan privado. Y privados todos ellos (y ellas), muy contentos y llenos de gozo, tras las duras e intensas jornadas en Teobaldo Power. Se lo merecen.
Recuerden: no compren El Día. Ayer conseguí que dos asiduos del quiosco se ahorraran unos euros a la semana.