lunes, 29 de octubre de 2012

Qué pasa en el PSOE tinerfeño


Tras la celebración de elecciones en Galicia y País Vasco, ha comenzado el debate socialista. Pero, como siempre, al revés. Siguen empeñados en buscar un líder. Que también es necesario, no te digo que no. Mas la sociedad lo que demanda son ideas, proyectos y fórmulas para salir del atolladero. Y si el PSOE no demuestra que es capaz de salir del suyo, ¿cómo va a convencer al resto de la población? Tendremos abstención para rato. Y como segundos, los populares. Como la ley electoral no permite que gobiernen los que se inhiben, haremos bueno a Rajoy. Y ese difícil logro sí hay que reconocérselo al ejército de Rubalcaba.
Hagamos un repaso. En el último trimestre del año 2000 tenía la oportunidad de hacer este comentario en Radio Realejos:
“Creo que bajan revueltas las aguas en el río socialista. Y algo indicábamos hace unas semanas. Porque el denominado efecto Zapatero parece no haber surtido efecto en esta peña atlántica. Cuando se valora al Secretario General nacional por encima del propio presidente del Gobierno, aquí nos empeñamos en caminar hacia atrás. El complejo de cangrejos que nos ha entrado es ya de carácter preocupante.
Tras el último Congreso Insular, lejos de haberse tranquilizado la situación, da la impresión de ir todo de patas. Y para muestra unos botones:
No hay tranquilidad en la agrupación realejera, donde los recambios no se ven por lado alguno. Siguen los enfrentamientos entre dos sectores perfectamente decantados: los de ahora y algunos de los de antes. Y uno, que fue del grupo de los viejos roqueros, se pregunta que dónde están los del futuro. Que a la vuelta de la esquina deberán regir los destinos del municipio. Porque no me entra en mis atrofiados esquemas mentales que la sustitución de los que ya llevan demasiado tiempo en las excelentes poltronas del edificio de la Avda. de Canarias, sean precisamente los que estuvieron en el viejo edificio de la Plaza de la Unión. Ya puestos, este comentarista radiofónico podría esgrimir que él también fue. E incluso plantearse la posibilidad de la vuelta. Al menos cuenta seguro con dos votos: el suyo propio y el de otro viejo tertuliano de esta emisora en los sábados por la mañana, D. Agustín, por supuesto, al que saludo cordialmente, al tiempo que le agradezco la vieja admiración. Él sabe que es compartida. Y como por aquí tenemos la costumbre de esperar a última hora e ir por los barrios, léase, asociaciones de vecinos, rescatando a personajes pseudopopulares –la ideología es lo de menos– para incluirlos en las listas, pues, lo dicho, negro porvenir. Casi tanto como los sobacos de un grillo.
A nivel de cabildo tinerfeño, más de lo mismo. El intento para defenestrar al portavoz del grupo socialista, Melchor Núñez, raya el esperpento. Se dilucida a través de los medios de comunicación y los recados van en uno u otro sentido como dardos envenenados. Los periodistas se frotan las manos y la cúpula insular del PSOE haciendo el ridículo más espantoso. Parece que Santiago Pérez, que también lleva unos dos mil años en esto de la política, quiere implantar la fórmula lagunera. Que no es modelo a imitar, precisamente. Donde unos jóvenes acompañantes se limitan a despotricar contra todo lo que se mueve. Si para eso quieren a la juventud, guárdenme un cachorro. El congreso insular último no fue capaz de cicatrizar las heridas y ahora cada cual se siente legitimado para hacer cuanto le venga en gana. Y los que ocupan poltronas desde tiempo atrás, no quieren depositar sus ilustres posaderas en otros lugares menos confortables. Aquello de que un arregosto es malo de quitar, ha vuelto a funcionar. Y hay más de un arregostado que no quiere bajarse del machito. Porque la vaca sigue dando leche a un ritmo considerable.
En el municipio sureño de Arona, donde la vaca de la construcción es más lechera que en cualquier otro sitio, ya se produjo la deserción de Manolo Barrios y algunos acompañantes. Y eso que están en la oposición. De haber estado en el gobierno, las puñaladas hubiesen sido mortales de necesidad. Así, el amigo Miguel, alcalde aronero, cree vislumbrar su futuro con mayor claridad. La propia oposición, como vulgarmente se dice, se lo está poniendo a huevo. Tanto que no se plantea en su horizonte inmediato una vuelta a las aulas del colegio.
En fin, los arribistas de siempre, como dijo uno de mis alumnos en un trabajo de lengua, jodiendo la pavana y no retirándose para dejar paso a los jóvenes suficientemente preparados, que los hay, y muchos. Y si con Asambleas supuestamente amañadas logramos sentirnos legitimados per sécula seculórum, apaga la vela y vámonos.
Puede, queridos amigos, que me esté volviendo más escéptico aún. Pero la sensación de que la política se engolfa cada día más, está en cada rincón, en cada esquina. Y me ronda la cabeza con mucha frecuencia. Y eso es malo. A este paso, la mediocridad pasaría a convertirse en lo normal. Me gustaría tener algo más. Como a casi todos”.
Después de 12 años, ¿hemos cambiado algo, aparte de los personajes saltimbanquis?