jueves, 8 de noviembre de 2012

Miranda, otro aventajado

Ramón Miranda Adán es su nombre completo. Fue alcalde de Garachico hasta 2011. Creo recordar que ostentó dicho cargo durante cuatro mandatos. Y a la quinta no fue la vencida. Al no obtener la mayoría absoluta, renunció a su cargo de concejal para posibilitar, eso alegó, futuros pactos de gobernabilidad. Con lo que tú deduces que o se veía como un estorbo o tenía los garbanzos asegurados en otros lugares. Y mis fuentes dignas de todo crédito me señalan que no hubo tal disyuntiva, sino que ambas premisas eran verdaderas.
Es la eterna canción en cada proceso electoral, del ámbito que sea, en estas islas ultraperiféricas, es decir, alejadas de todo criterio de racionalidad. Siguiendo el ejemplo de otros norteños perdedores (el realejero Alfonso Fernández, el icodense Rafael Hernández…), Miranda fue ascendido y pasó a ocupar el puesto de director general de Deportes (alegó como mérito el haber nadado hasta el mismísimo roque), que como muy bien ignoramos casi todos (tuve que ir al organigrama gubernamental) se engloba en la Consejería de Cultura, Deportes, Políticas Sociales y Vivienda (vaya merienda) y que dirige (eso dice ella) la conejera Inés Rojas. Había que establecer la separación de Educación porque Paulino (ya presidente desde mucho antes de depositarse el primer voto en la urna) siempre estimó conveniente que esa área, la educativa, sería para el partido que pactara con él, importándosele, en principio, un queso de Montaña Alta el que fuese el PP o el PSOE. Su lema en harto conocido: primero yo y luego mis circunstancias.
Se justificó la elevación a los altares del señor Adán en su probada experiencia en la gestión de los recursos. Así mismito lo leí. Y pegué un triple salto y otro de longitud que casi bato los dos récords mundiales de ambas especialidades. Porque la probada valía del exregidor municipal se ha limitado a copiar los dictados de su jefe y repetir la cantinela de que no hay dinero porque nos maltratan desde Madrid. Y si la capital (la de allá) no gira (al más puro estilo cuartelero de años ha) a las capitales de aquí, los dirigentes (es un decir) se amparan para desatender a los clubes. Así que, estimados deportistas, a llorar a la plaza y a correr al barranco.
A pesar de que Ramón, otro aventajado centrocampista, sigue guardando mucha relación con su turístico Garachico, ya le ha dicho Rivero que no va a ver ni cincuenta céntimos de la inyección londinense. Así que el roque se quedará en el mismo sitio y el deporte seguirá dependiendo de los 150 espectadores, que es la cantidad que siempre estiman los periódicos como asistentes a los eventos (ya salió la palabreja). Sí, aunque puedas pensar lo contrario, todavía se estila el jugar con los dineros ajenos y cambiarlos de lugar con pasmosa facilidad. En la mañana de ayer mismo escuchaba a un dirigente de Aspronte quejarse por un asunto que puede perfectamente guardar relación con lo que comentamos. Se quejaba amargamente el buen hombre del toreo al que tenían sometida a su organización, pues el Cabildo (organismo con el que se firmaba el convenio de colaboración) se justificaba con el estribillo de que el Gobierno no ha transferido, y este se defendía diciendo que sí pero que se lo habían gastado en otros asuntos. Y, mientras, nueve millones –ahí es nada– esperan cumplir el cometido para el que fueron destinados.
Cada vez que me pongo a escuchar las noticias (el parte, que se decía antaño), hago cruces (a pesar de mi notorio ateísmo) cada vez que se elevan quejas por todo lo que deben las administraciones públicas. Y hemos alcanzado tal punto en la madeja, que difícilmente hallaremos una solución para desenmarañar tanto nudo. Pero, a pesar de todo, son felices pasándose la pelota. Ahora le dan de cabeza, más tarde de tacón, aunque la especialidad que mayormente practican son los chutes de tijera. De maravilla, tú. Y no se cortan ni un fisco. Y lo celebran con otro corte… de mangas. Para los toletes que votamos cada cuatro años.
Menos mal que ganó Obama, el candidato de todos, incluido el PP. Ha ganado el nuestro, han repetido derechosos, izquierdosos, centrados, esquinados, ladeados, arribistas… Todos con Barack. Solo falta que nos mande dinero. Constante y sonante. Mondo y lirondo. Por el despliegue informativo que se ha llevado a cabo en los medios de comunicación públicos, bien que nos lo merecemos. Lo mismo que aconteció con el huracán Sandy. Sí, ese que también causó estragos en Cuba y nadie se enteró.
Bueno, a pesar de las deudas contraídas, aquí seguimos. Hasta mañana, que ya lloverá menos.