miércoles, 7 de noviembre de 2012

Yo apuesto por lo canario

Se necesita ser autóctono, de la tierra. Rebenque, vamos. Y por ello te premian. No es que te jartes de gofio en polvo (esnifado produce efectos más contundentes). O que estés comiendo higos porretos una semana seguida. O que te revientes con potaje de jaramagos en el mercadillo de Tejeda. O que te des un salto a Stuttgart a gastarte unos euros en La Despensa Canaria (la del amigo Eduardo, al que toda una pandilla de mandantes prometió ayudar y si te he visto ni me acuerdo). Qué va. Se trata de una nueva campaña. De la que no tengo la menor idea. O séase, si alguno sabe  a qué totufo se le encendió la capochina, lo dicho, que avise. Sé de cierto individuo que ya se manda unas pellas bien amasadas, aunque le está costando la broma quedarse engajado más de la cuenta.
Nuestro principal valedor, sin duda, el singular jefe del ejecutivo autonómico. Exacto, ese mismo al que los socialistas ponían a caer de un burro (vale el de Tejeda, para aprovechar el viaje) cada vez que abría la boca para sus promesas, proyectos e ideas conducentes a la creación de empleo. Pero como en Canarias semos así, ahora le aplauden a rabiar. La última en la World Travel Market londinense (¿Y qué hace un mago aquí?, que diría el gran don Antonio González). Allí se sacó de la chistera (¿entiendes lo de mago?) nada más y nada menos que 2000 millones de euros para otro plan de crecimiento (ya va por el 1,95) y empleo (a los números me remito). Acabo de caer, ¿por qué no suprimen la Consejería de Empleo y crean la del Paro?
Chacho, ¿será otro espectáculo de Eloísa y su tropa? No me lo puedo creer. Agoniadito está el Willy. Se le amontullan los quehaceres. Pero él se amaña y le va agarrando el tranquillo. Aunque, a este paso, si no se toma unos días, lo mismo se nos afucha. Mejor que cambee de andurriales y se arrejale más que sea pa´l Hierro. Allá lo tratarán casi tan bien como cuando, como buen ejemplo de lo que es un atracado, quiso abracar el volcán para él solito. Casi le da un airón con el antojo. Seguro que los herreños le emprestan una buena ajoce bien amolada para que se ponga a ajuntar calcosas y deje la isla limpia para la próxima siembra.
Con las promesas presidenciales y el espectáculo de Suárez del Toro sí que estamos ardilosos. Atoletados, preferible. Uno alega por los codos y el otro no sabe lo que firma. Y con tales personajes representándonos en los foros políticos y económicos, tenemos que hacer el escaldón cada día. Así nos tildan de guanajos y aplatanados (verdes, que son mejores para guisar).
Y vuelvo a cometer un acto de imprudencia. Abandoné la política (municipal, obvio la orgánica) en 1987. Había iniciado la aventura en 1983. Chacho (¿otra vez?), duraste menos que el chupete ese en la puerta de la escuela. Pues cuando yo pegué, ya estaba Paulino sin pisar el aula. Y de Antonio Castro, ni te cuento (mira que ha ostentado cargos el perito palmero; no ha peritado un carajo, pero se subió a la pericosa y lo bajarán entre cuatro al hombro). Y Pepe Segura (al que propongo para sustituir a Rubalcaba; otros se decantan por Bono: viva la renovación), y José Miguel González, y Manuel Fernández, y sigue tú porque a mí me da vergüenza. Pues con estos tagasastes tendremos que arar unas décadas más. Qué ganado, qué feria, que arrastres.
Y qué espectáculo el de hoy en Teobaldo Power. Los más contentos, los socialistas. Hasta Lola Padrón se halla más recompuesta. Por cierto, me dijeron que a Julio Cruz le dio semanas atrás cierto achuchón. Pues que se cuide, pero sarna con gusto no pica. Y es que siempre son los mismos (como aquel grupo de la década de los sesenta, cuya vocalista, Elena Vázquez Minguella, pucelana ella, nació el día de Reyes del año en que yo también nací). Aquí se agarran del cargo hasta siendo concejales en la oposición. Supercalifragilisticoespialidoso. ¿Qué atractivo tendrán los sillones?
Con mis felicitaciones a los meteorólogos porque últimamente aciertan siempre, me marcho todo enchumbadito debajo de una hoja de platanera. Va a ser la manera de trasladarme en época de aguaceros, porque me he propuesto, por lealtad al Estatuto de Autonomía, la Lotraca y todo eso, apostar por lo canario. Como acabo de llegar de El Hierro, que vivan las quesadillas y la apañada de San Andrés. Y dos lagartos. No, son muchos más. Lo dejo, que me atorrollo.