martes, 6 de noviembre de 2012

Serias dudas

Leí que el proyecto para el abastecimiento de energía hidroeólica en la isla de El Hierro será una pronta realidad y que en breve se iniciarán las primeras pruebas que conducirán  al ‘acople’ definitivo a la red. Aunque este proceso último, que a simple vista parece algo sencillo, es, sin embargo, bastante complicado porque hay que combinar, explica José Manuel Quintero, consejero delegado de Gorona del Viento, la energía eólica con las turbinas de elevación   y después de llenar los depósitos hay que probar, una a una, las turbinas y luego los aerogeneradores. Ya se está llenando el depósito superior con los excedentes del agua de abastecimiento para iniciar estas pruebas internas durante el primer trimestre de 2013. En ese periodo se pretende probar las turbinas al 40% para, ya en el segundo trimestre del próximo año, llevar a cabo la prueba de fuego comenzando a verter energía a la red. Excusa el señalar que el texto en cursiva lo copié tal cual de Canarias7.
Como dejé ayer manifestado que he estado unos días en esa isla, indico que leí con detenimiento la información que aparece en varios paneles, tanto en las inmediaciones de los aerogeneradores como en el depósito (superior), y no tengo demasiado claro que los cinco artilugios sean capaces de abastecer el consumo total insular de energía eléctrica. Y mucho menos cuando no circule el aire suficiente y haya que recurrir al trasvase del agua. Parece que no es solo este humilde aprendiz de ‘escribiente’ el que sigue la línea de incredulidad trazada por Saulo de Tarso cuando se cayó del caballo camino de Damasco. Porque existe más de un técnico, al menos tan ingeniero como los autores de este proyecto novedoso, que parece no coincidir con ese optimismo generalizado. La ventaja, por si no se logra alcanzar el porcentaje estipulado y habrá que conformarse con uno mucho más reducido, es que esta vez Soria (por lo del pacto en el Cabildo herreño) no podrá cobijarse bajo el manto de la herencia recibida. Eso sí, Paulino saltará, cual avezado quíquere, para corregir a Alpidio por no haberse acogido a las directrices regionales y pactar con Belén.
Mis serias dudas, asimismo, acerca de la aseveración del secretario de acción sindical de la Unión de Profesionales de la Comunicación en Canarias, Héctor Fajardo, quien señala que los periodistas han pecado de soberbia y orgullo. No me lo acabo de creer si la inmensa mayoría no osa abrir la boca para intentar seguir subsistiendo con el raquítico sueldo. Y los más sostienen la alcachofa y poco margen de resto. Ni siquiera se atreven a preguntar lo obvio en las ruedas de prensa no sea que el político de turno se chive al empresario, bajo amenaza de cortarle el suministro de inyecciones. Las cartas están marcadas de antemano y las jugadas son bastante previsibles, por lo que no ha lugar a desvíos del guion establecido. Ojalá tuviesen, como mínimo, el orgullo de ser periodistas y no meros asalariados. Lo de la soberbia, como no sea en los tertulianos pluriempleados, no lo acabo de entender. Inconvenientes de mi periodismo, tan anquilosado como escaso. Y de andar por casa.
Lo acontecido con el grupo teatral Abubukaka podría ser de risa si no fuera porque el afer guarda relación con mi queridísima y estimadísima televisión canaria. A la que profeso casi tantas simpatías como las que destilaba a otra que se halla guardando un riguroso luto. El botellón de Julián, incluido el trance de la colisión canaria, ha de añadirse a las galas, fiestas, quiero ser como Pepe, claves, revoltosas, informativos y otras series de esperpentos con las que Willy intenta justificar ese sueldo al que todos ansiamos pero que permanece a años luz de nuestras más sanas y buenas intenciones. Otra montada, otra parafernalia en la que ni doy ni quito razones. Otra bazofia que sumar al carro de los despropósitos. Y los socialistas contentos como niños con zapatos nuevos. No saben, no contestan.
Manuel Domínguez, alcalde realejero, se ha enfadado porque un pino se interpuso en el trayecto de un cable de alta tensión y se provocó un incendio forestal en la zona de La Azadilla. Que fue apagado con el auxilio de otras redes (sociales), entre ellas, y de manera significativa, Facebook. Como en todo suceso que se precie, la culpa no es de nadie pero es de todos. Yo no fui que fuiste tú, se repite por parte de todos los políticos, sin excepción. Y a los despropósitos verbales de la alcaldía se sumaron, como no podía ser de otra manera, la de los reporteros autonómicos. Deseosos, con cierta vehemencia, que pirotecnia y gasolinera se sumaran al espectáculo del fuego. Para un mayor esplendor.
Nadie había visto antes (al menos hasta septiembre próximo pasado, a decir de Marrón) el cuestionado tendido. Nadie dio las licencias de apertura de las empresas ubicadas en los alrededores. Todos pedimos, a posteriori, fotos que perpetúen las llamas nocturnas. Todos, en los instantes trágicos de difícil retorno, nos sentimos impotentes. Y en esos momentos, todos claman su ineptitud ante la divinidad con declaraciones que un mínimo de recato, prudencia y vergüenza aconsejan silenciar. Pero no, a proclamar bien alto la cortedad y la escasez de miras. Por eso, una vez más, mis serias dudas. ¿Cortar un pino que estorba será una alcaldada? Eso, tengo mis dudas.
¡Ah!, la duda, y perdón por tanta reiteración, entre si los cables eran de baja, media o alta tensión, de película.