viernes, 14 de diciembre de 2012

ACIISI

Me envía unas letras un joven doctorando que se halla en estos momentos en México y que ha enfocado su campo de investigación hacia un elemento de importancia capital en Canarias: el agua. Tuve la oportunidad, tiempo atrás, de contestar a unas preguntas en un cuestionario que me pasó y que era un simple botón más en esa toma de datos para la redacción de una tesis doctoral en torno al líquido elemento antes mencionado en nuestro pueblo de Los Realejos.
En ellas mostraba su enorme preocupación ante el negro, más que oscuro, porvenir, debido a los brutales recortes que se vienen produciendo en los sucesivos presupuestos de las diferentes administraciones públicas. Entre ellos el cierre total del grifo para la Agencia Canaria de Investigación, que supondría, además, la supresión de las becas que están haciendo posible, ni más ni menos, los propios objetivos que dicho órgano fija en su exposición de motivos y, al menos en la teoría, su propia razón de ser. Lo que demuestra, una vez más, que a los políticos se les importa un rábano sin hojas el desdecirse a los quince segundos de haber proclamado a bombo y platillo cualquier noble iniciativa. Y más pena, o rabia contenida, el comprobar cómo son capaces de vaciar de contenidos lo escaso que han planificado de cara al futuro, mientras dejan cobrando a directores, gerentes y asesores de empresas públicas que solo sirven para gastarse una purriada de euros en dos peceras.
Y antes de seguir, vayan estas líneas extraídas de la presentación en la propia web institucional:
La Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI) es el órgano de la Administración Pública de la Comunidad Autónoma de Canarias competente en el fomento de la investigación y el desarrollo científico y tecnológico, de la innovación empresarial y el despliegue de infraestructuras de telecomunicación y de servicios de la sociedad de la información.
La importancia que el Gobierno presta al desarrollo de una economía basada en el conocimiento en Canarias queda de manifiesto en la decisión del presidente del Ejecutivo, Paulino Rivero, de situar a la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información bajo su gestión directa.
Canarias requiere un esfuerzo singular para avanzar en la modernización y en la articulación de todo el sistema de innovación, elemento clave para que las empresas del Archipiélago sean competitivas en un entorno global. Ello permitirá acortar el diferencial con las medias española y europea en los indicadores relativos a I+D+i, tarea a la que la ACIISI dedica sus esfuerzos con objeto de situar a Canarias a la cabeza de las regiones europeas con economías basadas en los servicios (y particularmente del turismo) con la incorporación de la innovación a las actividades productivas.
Es el colmo de la desvergüenza. Así pretende nuestro ‘inmortal’ presidente llevar a cabo estos loables cometidos. Mandando a freír chuchangas a un colectivo del que la Comunidad Autónoma debería sentirse orgullosa y en el que, en cualquier otro país del mundo, se depositaría la confianza “para avanzar en la modernización”. Pero a Paulino, apoyado por un partido socialista que no se destaca por su coherencia y que sigue dando enormes bandazos, le basta, aparte de arrogarse la gestión directa, con el discurso lastimero ante Madrid y el sensiblero de andar por casa traducido en el trabajo para los canarios. ¿Qué trabajo, si ustedes mismos se lo cargan?
Tal vez estemos empeñados muchos en pedir peras al olmo. Y puede que se trate realmente de un problema de notoria falta de capacidad. Vamos, traduzco, que no da para más. Pero el gobierno al completo. Porque no hace falta ser un lince, y cualquier ciudadano elaboraría un listado al respecto, para percatarse de lo que es importante y poner en los platillos de la balanza lo superfluo, de un lado, y lo vital e indispensable, del otro.
Escuchaba ayer las quejas de los alumnos de Enseñanzas Superiores de Arte Dramático (la denominada Escuela de Actores de Canarias) porque su presupuesto iba a sufrir una minoración del 40%.
No ya cada viernes sino cada día soportamos impertérritos y de manera estoica cómo el ocurrente de turno (ministro, consejero, director, concejal…) se inventa otro ataque a la cartera de los más débiles. Cobraremos los medicamentos, pagaremos por las recetas, apoquinaremos el transporte a los centros médicos… La justicia, la sanidad, la educación volverá a ser todo lo elitista que te permita el bolsillo. ¿Investigación? Chacho, eso qué es.
Usar una ambulancia (para ir al hospital) costará cinco euros. Utilizar el helicóptero de emergencias (para una novelería presidencial; ir a una luchada a Tao y de paso saludar a Rita) no costará un céntimo. Los becarios de la ACIISI –caso que nos atañe– verán cercenada la posibilidad de continuar con sus estudios y proyectos. Las ilustrísimas señorías (diputados y senadores) mantendrán sus privilegios y canonjías. Y no sigo los ejemplos porque me harían falta unos cuatro o cinco paquetes de folios.
¿Para qué investigadores si la grey (política) se basta para los trabajos de campo (captación barata de votos) y las prácticas de laboratorio (pactos y componendas al uso)?
¿Para qué más actores si les basta con sus escenas de dormitorio y con sus representaciones teatrales en las bancadas respectivas?
¿Para qué innovar si les va de puta madre? ¿Para qué preocuparse con el paro galopante si cobran sustanciosos sueldos libres de polvo y paja?
Mientras, debatimos en tertulias, protestamos en pequeñas dosis, inundamos los medios de comunicación (todos vendidos al mejor postor) de artículos de opinión y de jugosos comentarios, pero ¿y qué? Cada cual por su lado, cada sector haciendo la guerra por su cuenta. Sin percatarnos de que estamos así favoreciendo el que los que tienen poder decisorio, y para nuestra desgracia mucho más ineptos que el común de los mortales, continúen con sus desmanes. Hemos alcanzado tal grado de mansedumbre y gregarismo –sindicatos al frente– que damos por bueno el que nos den cogotazos un día sí y el otro también.
Hubiese sido mucho más práctico el que los mayas, aún estamos a tiempo, acierten en sus profecías, porque si el 2013 se vislumbra más negro que este que finaliza –salvo para la casta–, ¿qué futuro tiene una sociedad que ataca las bases más elementales de un estado democrático, a saber una juventud sobradamente preparada, pero a la que cerramos puertas e invitamos a labrar porvenires allende nuestras fronteras? ¿No teorizas, precisamente, Paulino, con lo contrario? ¿En qué coño quedamos? ¡Ah!, incluyo en la frase anterior lo que yo considero un pleonasmo (coño) para que no dudes de mis señas de identidad canaria a pesar de mi no coincidencia con tu nacionalismo barato. Si no, para ser consecuente con tu praxis, cárgate la ACIISI y dile a los jóvenes becarios que suban a El Lance a llorar con el guanche. Pero que no lo imiten, por favor. Ni siquiera sería para el gobierno que tú representas un cargo de conciencia. Y si me vas a contestar que la culpa es de Rajoy que no ‘gira’ (¿tú fuiste al cuartel, no?), ahórrate el viaje. Como los que haces a Madrid cuando lo puedes resolver por teléfono.
Y ya acabo. Espero haber anexado otro grano de arena a las justas reivindicaciones de los investigadores de la ACIISI afectados por los presupuestos de 2013. Invito a cualquiera de ellos a cambiar de tema en su tesis para estudiar en profundidad los recortes en el capítulo I de los presupuestos (en todas las administraciones), sobre todo en el apartado de gastos de personal (político) y colegir, comparativamente, que no todos apretamos el cinturón. No, desvergüenza no, inmoralidad. Lo malo es que los borregos se la consentimos.
Otro post que no alcanzará el medio centenar de visitas, pero si creen que voy a desistir, deberé señalarles que me queda jubilación para rato y le puedo dedicar a esto todo el tiempo que me dé la realísima gana. Y para que rime, feliz fin de semana.
¿El porqué de la foto? Por el trabajo de Aníbal, que se lo merece.