jueves, 13 de diciembre de 2012

Quédate conmigo

Ayer Día Internacional de los Probadores de Sonido (12-12-12; leer, uno, dos; uno dos; uno, dos) no estuve muy disgustado. Los problemas se van resolviendo y Rajoy me dejó mucho más tranquilo con su afirmación: “En cuanto podamos, revalorizaremos las pensiones”. Y como todos, jubilados o no, sabemos de la pata que cojea el presidente, llegaremos a la conclusión de que nos ha espetado otra mentira y que jamás de los jamases volveremos a recuperar lo hasta ahora perdido. Tendríamos que contestarle con el consabido “cuéntame una de chinos”, pero la verdad es que no sabemos si valdrá la pena.
Ayer, en el debate parlamentario, Mariano y Alfredo, como casi siempre, se repartieron las culpas y se lanzaron los trastos (verbales) a la cabeza para luego echarse el cortado en el lugar de costumbre. Me imagino que a 60 céntimos, incluido el leche y leche. Oye, sentí pena de la pobre Soraya Rodríguez, la portavoz socialista en el Congreso de los Diputados, ante las insistencias de los periodistas acerca de los movimientos sísmicos habidos en el seno del PSOE para el cambio de sillas, y de cromos –nadie habla de proyectos, programas y líneas de actuación–, que propugnan abiertamente muchos militantes. La cara era todo un poema. Como la que se le pone a Rubalcaba cuando propone establecer lo mismo que denegó un año atrás.
Menté a los chinos en el párrafo anterior y resulta que nos van a resolver los problemas del transporte. Al menos en Gran Canaria. El ínclito Bravo de Laguna no sé qué demonios les habrá contado, pero él asegura que invertirán para construir el tren. Lo malo es que esta gente está acostumbrada a las largas distancias y como copien el modelo de su país en la isla redonda, lo mismo se escapan los vagones por el faro de Maspalomas.
Pero lo que realmente me dejó verdaderamente relajado fue el anuncio de que sí participaremos en el festival de Eurovisión. No nos vamos a rajar como los portugueses y estaremos en Malmö dando el cante. Y escucharemos cómo nuestros vecinos nos conceden los doce puntos de trámite para que puedan seguir cruzando la frontera en busca del combustible unos céntimos más barato. A cambio, nosotros les compraremos toallas, calcetines, ovillos y madejas. Aunque yo tenga que estar luego con los brazos estirados cuando mi mujer los necesita para el punto. ¿No me entiendes? Qué suerte tienes.
Le he pedido el título prestado a Pastora Soler, al tiempo que inserto la foto de Malú, quien tiene, por lo visto bastantes boletos para viajar a Suecia. Eso me contó Susana Uribarri, la hija del recordado –sobre todo por los viejitos– José Luis, el eterno comentarista de los entresijos festivaleros y que sabía el resultado de la votación antes de que el locutor abriera la boca y diera paso a los portavoces de los diferentes países.
Nos gastaremos, como siempre, buen pastón, pero la noble causa lo requiere. Y a ello hemos colaborado espléndidamente los pensionistas. Amén de todos los funcionarios públicos. Parte de la paga extra cambiará de latitud y se nos situará mucho más al norte. Dicen que por el hecho de prestar el consentimiento para acudir a la cita, o al evento, hay que apoquinar unos doscientos mil euros. Algo así como la matrícula. Luego vendrán los gastos de funcionamiento, incluido el comedor (los docentes sabemos de qué hablamos). Un par de milloncejos apenas.
Yo lo comparo con los fuegos del tres de mayo en Los Realejos. Es la tradición la religiosidad, la devoción… Es una novelería como otras tantas que no tienen razón de ser. Ni en crisis ni en épocas de bonanza económica. Y se quedan con nosotros de mala manera. Y somos tan imbéciles que no nos rebelamos contra semejantes caprichos. La excusa de no hay dinero no vale para determinadas situaciones y los raseros disponen de diferentes varas de medir.
Quédate conmigo puede ser, igualmente el lema de campaña para cualquier partido político en las próximas elecciones. Muy musical y lo suficientemente atractivo y sugerente. Vale para el discurso del candidato, en especial el de aquellos que han perdido demasiada clientela, pero también valdría para los escépticos votantes, quienes podrían recurrir a la interrogativa ¿te estás quedando conmigo?
Hoy es 13, Santa Lucía. Los viejos decían que a partir de tal fecha menguaban las noches y crecían los días. Era la época en la que nada se conocía de equinoccios y solsticios, pero atesoraban gran capacidad de observación, de lógica y de sentido común. Que ahora hemos perdido.
En fin, estimado: quédate conmigo.