jueves, 17 de enero de 2013

Aspectos matemáticos

Pues sí, el muy bandido me juega malas pasadas. Y me di cuenta hace escasas semanas. Vete tú a saber lo que me ha traicionado en tiempos más lejanos. No, no es que se haya ido con otro, hasta ahí no alcanza su infidelidad. Pero me hurta visitas. Te pongo un ejemplo recientísimo. En la noche del martes, al apagar el ordenador me fijé que señalaba 70.083 visitantes en total. Y como ya venía desconfiado con sus actitudes y veleidades, me percato por la mañana del miércoles, ayer, que me había robado más de sesenta porque marcaba 70.021. Y ello en esa bola del mundo giratoria que tú puedes ver cuando te alongas a este invento, porque cuando acudo a editarlo en el 99counters (lo mío es progreso puro, voy para nota) observo que ahí me indica lo correcto. Viene todo esto a cuento, estimado amigo, pues lo mismo soy mucho más famoso de lo que el susodicho marca. Como me haga ‘calentar’ (y perdón por la vehemencia), un día de estos en que no tenga nada que hacer, lo falsifico y le incremento en un par de millones, con lo que tendría asegurado mi porvenir pues AdSense me ingresaría notables aportaciones dinerarias con la publicidad. Pregunta obligada a los que entienden más que yo: ¿Existe un contador más fiable que el que tengo instalado?
Y ya que nos adentramos en el sutil campo de las matemáticas, por lo de las cifras, me llamó la atención la respuesta de la ministra Pastor al senador herreño Narvay Quintero. Le espetó que 55.448 trayectos aéreos, con origen o destino en El Hierro, habían sido subvencionados con el 50% que se ha estipulado para los que aportamos el certificado de residencia canario. Y hete aquí que la muy liviana (acepción canaria de hábil y astuta) divide tal cantidad entre los 11.033 habitantes de la isla y concluye que su ministerio se ha portado maravillosamente al conceder 5 viajes por persona. La ignorancia es atrevida. Lo que es no vivir en una isla pequeña en la que para lo más nimio tienes que trasladarte a otra capitalina. Eso de una parte, porque, de otra, doña Ana ha metido en el mismo saco a los que viviendo en otro lugar de Canarias nos vamos a desconectar allá durante unos días. Es decir que a un servidor también lo contó cuando me fui una semana a La Galana, gentilmente invitado por el amigo Inocencio. Te digo yo.
Lo del rabo de gato, esa planta invasora que se ha adueñado de extensos territorios en estas ínsulas, que ha requerido importantes sumas de dinero para su erradicación y que su proliferación indica bien a las claras el éxito obtenido, me recuerda las campañas habidas en Rambla de Castro, el paraje natural realejero en el que ha habido diversas plantaciones con un resultado más o menos parecido. Pero como no hay mal que por bien no venga, parece que se le ha encontrado una salida a la invasora y se va a utilizar para la fabricación de papel. Me alegro enormemente y entiendo que los árboles mucho más. Unos ahorros que bienvenidos sean.
Tuve la ocasión de felicitar el pasado año la iniciativa del ayuntamiento de Los Realejos por la que se muestra al visitante lo mucho que tienen el pueblo que ofrecer. A la primera iniciativa enfocada hacia el turismo de la isla, y que ya comentamos, se une la de Mundo Senior, un amplio colectivo, fundamentalmente peninsular, que no solo recorre el municipio, sino que se gasta algunos euros que ayudan al levantamiento de la maltrecha economía del comercio al tiempo que sostienen los establecimientos hoteleros del Valle.
Cuando la política se entiende como un juguete, cuando no como un negocio, que es lo que practica, y bien, el singular nacionalista Nacho González, ocurren espectáculos nada gratificantes. En Gran Canaria se están luciendo. Y por medio se halla Lorenzo Olarte, quien a sus ochenta años anda recibiendo aún propuestas deshonestas. Qué final para una figura que llegó a ser presidente de esta Comunidad. Dice él, y corrobora Ignacio junior, que unos del PP, con calculadora en mano, fueron a comprarlo, ofreciéndole la presidencia de la ZEC, con el fin de que no denunciara los presuntos tejemanejes de un tal Juan Domínguez, que apoya a Bravo de Laguna a cambio de una generosa vicepresidencia cabildera y que supuestamente estaba metiendo la mano en una hucha ajena. Y cuando uno ve a estos honorables señores enfrascados, estilo patio de barriada, en peleas de tal calaña, le entran ganas… de vomitarse encima de ellos mismos mismamente.
Como habrán observado, hoy hemos ido de números. Ha sido una excursión matemática. Para que no me eche en cara mi amigo Carlos que no utilizo demasiado esa etiqueta.
Bueno, mañana más.