miércoles, 9 de enero de 2013

Igualito que cuando Franco

Pues sí, fui a cambiar. Y saludé a mucha gente que también había ido a lo mismo. Hablé con una joven que trabaja en la zona y me comentó que uno de los días previos a que los Reyes hicieran acto de presencia, hubo tal atasco que la policía municipal casi no atina a desenredar la madeja. Conclusión: cada vez soy más torpe. Tanto que cuando me enteré de la causa que había provocado un ligero retraso en la cabalgata de la capital conejera, casi me da algo: ‘problemas de afinidad’ entre los camellos y sus majestades. No te rías y lee tú: http://www.lavozdelanzarote.com/article74723.html.
Vamos a pasar página, dejemos la vorágine de los regalos al margen e introduzcámonos en lo que realmente importa al alicaído españolito, víctima de un gobierno que funciona al tijeretazo y a duras penas superviviente de un sistema que aprieta el cuello con una sutileza tal que casi te ahoga, pero no te asfixia. Y cuál es la tabla a la que se agarran parados y activos, nobles y plebeyos, cultos y analfabetos, titulados y con estudios primarios, guapos y feos, altos y bajos, gordos y flacos… (chacho, déjalo ya): el fútbol, ese deporte en el que veintidós en pantalón corto (antes más que ahora) corren detrás de un objeto esférico hasta que otro (el veintitrés) los hace parar a toque de silbato. Sí, señor, como en la época dorada del que tras estirar la pata descansa debajo de pesada losa en El Escorial.
Anteayer se movilizó el país (y casi el mundo) porque se concedía el Balón de Oro. Y las confrontaciones marcaron el devenir de los medios de comunicación. En las redes sociales se desataron las pasiones. Las opiniones y comentarios proliferaron y la profundidad de los juicios emitidos solo podía ser equiparable al debate de los presupuestos en el Congreso. Intervenciones, dúplicas, réplicas, contrarréplicas, Messi, Iniesta, Ronaldo, del Bosque…
Me acordé de Swiper, el zorro de la serie Dora, la exploradora, cuyos capítulos me corresponde ver con mi nieto en los ratos, escasos, que le da por dejar el culo quieto. Y como el susodicho (zorro, que no nieto) exclama, cada vez que le cortan su intención de robar, la interjección ‘Jolín’, al menda que se había tomado un año futbolero sabático (lo advertí antes de comenzar la temporada y hubo constancia escrita en este mismo blog), le entran ganas enormes de soltarlo en plural: ¡Jolines!
¿No tenemos mayores preocupaciones en esta parada nación que escudarnos en dopajes mediáticos mientras la economía –la de andar por casa– nos roza los tobillos porque ni siquiera los barrenderos nos dan la opción de levantar las ‘patas’? Malgastamos las energías en estériles disputas mientras banqueros y políticos sin escrúpulos nos dan, y bien, por todas partes. Al tiempo, esos niñatos por los que nos enfrentamos dialécticamente, bañados en la ‘miseria’ del dinero, ríen a mandíbula batiente al contemplarnos enfrascados en la ignominia y el absurdo. Hemos convertido en héroes a los actores de un mundo putrefacto. Y nos encanta ser marionetas en el circo de los despropósitos. Y hemos alcanzado tal punto de estupidez que no somos capaces de separar la paja del grano.
Como al carro de las felicitaciones y de los mensajes se sumó Alfredo Pérez Rubalcaba, me gustaría señalarle que su propuesta de (auto)concederse un año y medio para engrasar la maquinaria del partido es una nueva metedura de pata. Y aunque los barones le apoyen incondicionalmente (nadie quiere ser removido), un cambio radical en la manera de enfrentarse a los problemas de esta sociedad (drogada como el opio futbolero) no puede ser acometido por los mismos. El asunto es de tal calado y enjundia que serían necesarios unos buenos kilos de explosivos (metafóricamente escribiendo) para comenzar de cero después de este otro Big Bang.
No bastará, como cree esta ilusa ejecutiva, con el desgaste del adversario. Porque a estas alturas de la película, casi en el descanso, el bajón de Mariano tendría que haber producido un empuje inversamente proporcional que debería haber aupado al PSOE hasta el borde de la mayoría absoluta. Y nos hallamos ante un hecho en el que entre ambas razones (Rajoy y Rubalcaba) se ha establecido una relación directamente proporcional: yo me hundo, pero tú te ahogas. Es decir, están en el borde, pero del precipicio. Y tal menester jamás había ocurrido en España. En el segundo semestre de 2014 solo les restará la posibilidad de recoger algunos fragmentos. Y en esa caso, ni la gotita podrá obrar milagros.
Sin embargo, a este escindido allá por los ochenta del siglo pasado, ni caso. Eso de intentar rescatar a los que se fueron, indagar en las causas de la desbandada, queda muy bien en el papel. Lo dijiste, Fumero, ¿te acuerdas o ya te olvidaste? Exactamente igual a los que pretenden transcribir por enésima vez. Pero como los redactores son los mismos, nula credibilidad.
Me voy. Hoy es miércoles. ¿Hay partido? Como cuando Franco. Solo ha cambiado el color. Y el trasero de la tele. De resto…