lunes, 21 de enero de 2013

No me consta

Puede que sea manía. Mejor, es una manía, pero hay ciertos titulares periodísticos que bien merecen que sean untados con unos cuantos libros de estilo. Bastantes licencias tenemos los blogueros como para que los periódicos tradicionales se sumen a los despropósitos. Este pasado fin de semana hemos visto las imágenes del que intentó pegarle un tiro a cierto político búlgaro. Parece que el percutor de la pistola era de características similares a los que teníamos en nuestro mauser cuando fuimos al cuartel hace la tira. Pues sí, leí: “Un hombre intenta asesinar en directo al líder del partido búlgaro MRF”. Me encantaría un mogollón que el redactor de la frase me explicara cómo demonios se mata a alguien en diferido. No me consta que tal iniciativa se haya siquiera intentado.
No me consta que la propuesta de IUC en el ayuntamiento realejero (que volví a leer ayer en cierto periódico digital) de retirar la antena de telefonía móvil instalada en los aledaños del campo de fútbol Los Príncipes, haya tenido el requisito previo de echar una visual, o sacar una foto, de cómo se hallaba la susodicha en el momento de redactar las líneas. Porque fue el propio grupo de gobierno el que sí lo hizo para demostrar que solo quedaba en pie la estructura de las torres metálicas, pero de las antenas, salvo que hubiese truco en el documento gráfico, ni jumo ni pelo.
No me consta que vaya a ser positivo esto otro: “Una ley prohibirá experimentos con grandes simios”. Y lo intento explicar. ¿Es el hombre un gran simio o un simio grande? Yo entiendo que sí, y no porque estemos de manera permanente haciendo el mono, sino que por tamaño podemos equipararnos a orangutanes y gorilas. Más o menos, tampoco es cuestión de sacar la cinta métrica. Y me cuestiono si no se podrían evitar ciertas actitudes veleidosas del comportamiento humano (por ejemplo, abrir cuentas en Suiza) con una terapia adecuada, fruto del resultado de las investigaciones (experimentos) previas. Lo mismo hubiésemos descubierto que el tal Bárcenas no era de fiar.
No me consta que vaya a servir para nada la promesa de la señora de Cospedal para volver a revisar sus cuentas. Eso es una pantomima como la copa de un pino. Las cuentas a revisar no son esas, doña Dolores, son las otras. Las de la letra A cumplieron todos los requisitos exigidos. En su partido y en todos. El quid de la cuestión se halla en la segunda letra del alfabeto. En su partido y en todos. Y por supuesto que no les va a temblar la mano. Si ello así ocurriese, lo mismo se les cae el sobre. Pero no se preocupe, con todos esos millones ya surgirá cualquier defecto de forma para cargarse la instrucción del sumario. Y si no, los delitos prescriben antes de que el juez pueda estampar la firma al final del documento.
No me consta que el señor Perestelo hay descubierto la pólvora con esta declaración: “Tenemos pocos mecanismos para resolver los problemas”. El susodicho lleva apenas unos años menos en política que Antonio Castro. Creo que desde 1983 –ahí es nada, treinta años– viene ocupando diferentes puestos. Acabará como Jerónimo Saavedra. Ahora es parlamentario autonómico. De ahí la frase entrecomillada. Y el resto de mortales deduce que de bien poco sirve ese parlamento. ¿Cómo? Ahí no hay recortes.
No me consta que un juez se atreva a juzgar a alguien por no haber cometido fechoría alguna. Podrán existir errores judiciales, pero no coincido con el parecer de quien fuera concejal de AHI en el ayuntamiento de Valverde, José Miguel León, que manifiesta no haber cometido delito alguno y que se le ha juzgado por algo que pasa diariamente en todas las Administraciones. Va a ser que no, estimado exconcejal. No pongo la mano en el fuego por nadie a estas alturas de la vida y menos observando cómo está el patio, pero no en todos los ayuntamientos se compra un terreno por cinco veces el valor tasado. Lo siento. Eso solo pasa en algunos, como el de Santa Cruz que compró tiempo atrás un edificio y pagó varios miles de euros más que lo que pedían los propietarios. Ahora bien, señor José Miguel, si usted piensa que esto ocurre todos los días, no me extraña que el juzgado haya dictado la sentencia en el sentido que lo hizo.
No me consta que tuviese un  polvorín por arriba de mi casa. No quiero decir encima. Por arriba me refiero más hacia la parte alta, hacia los altos, por ejemplo La Azadilla Alta. Desconocía que un dirigente de la Pirotecnia Toste se hubiese fugado hacia la competencia. Como en la Fórmula I, tú. Y ahora andan a la greña. Me hizo gracia una de las tantas denuncias. Se acusan de que el transporte entre islas no se efectúa con todas las garantías. Ignoraba yo que en épocas pasadas, cuando los realejeros iban a quemar a La Gomera, llevaran un acorazado o una fragata para blindar los camiones (o furgones). Porque poner el grito en el cielo cuando la otra, la güimarera El Carmen, hace el traslado en los ferrys habituales, se antoja pataleta de niño chico. Y si la película va a concluir con una familia peleada –todos los visos parecen confirmarlo–, peor. Un montón de años de historia y prestigio para el cubo de la basura.
No me consta de que aparezca mañana el post correspondiente porque es festivo en mi pueblo. Lo mismo me tomo otro descanso. Que podría ser interrumpido si en el PSOE se dan cuenta de que sería buen momento de acabar con el ‘y tú más’, con las comisiones de investigación y los supuestos sobres. Porque ante la batería de propuestas, ya el PP le está comenzado a soltar lo de ‘tú EREs más’. Fuera tanto lastre. Pero si es muy fácil. Llámenme al fijo (no tengo móvil) o remítanme un ‘emilio’. Me comprometo a reunir un pequeño comité, formado por escindidos de los ochenta, y en un par de semanas, asunto zanjado. Apostamos algo a que los que lean esto se estallan de risa. ¿Que no apuestas? Tú sí que eres inteligente.