miércoles, 30 de enero de 2013

Unos brochazos

Nicolás Maduro es el vicepresidente venezolano. Y con Chávez hospitalizado en La Habana, el máximo mandatario de su país. Y le ha venido a aconsejar a aquel que no debe apurarse en su recuperación, que se lo tome con tranquilidad, que vaya despacito. Visto el particular desde la distancia, el hecho puede dar lugar a diversas interpretaciones. La más rápida que se te viene a la mente es la de si le está gustando el cargo al segundo de a bordo y quiere prolongar el estado de felicidad una buena temporada. Como el hermetismo más absoluto es lo que guía la enfermedad del ‘comandante’, el capítulo de elucubraciones queda abierto. Cada cual tiene su particular versión y yo no iba a ser menos.
Parece que las lluvias en el pueblo van a llegar en festivos, en fechas bien señaladas. Tras el tremendo diluvio de la Nochebuena próxima pasada, ha vuelto a caer agua por San Vicente y por San Sebastián, que ya ambas celebraciones se pisan las hojas del calendario. Da gusto contemplar las huertas roturadas y con las primeras siembras del año. A ver si a esto se le une la pronta puesta en marcha de los huertos urbanos y que ese banco de terrenos sea una pronta realidad. De ello ya comentamos algo hace unos días, pero no nos importa lo más mínimo el reiterarnos. Las buenas iniciativas merecen ser potenciadas.
Cierto periódico digital la cogió con Cheo Dorta, alcalde icodense, a cuenta de la compra de un camión. Estimaba el medio de comunicación que la operación había sido un fraude. Y así estuvo, erre que erre, años, con artículos que rayaban peligrosamente la línea de la ética periodística. Y hete aquí que ahora se ha exonerado al que hasta ayer era presunto desfalcador. En el auto, al que se ha adherido la Fiscalía, se especifica que dicha operación no causó menoscabo en los fondos municipales. Me imagino que el supuesto periodista se habrá ido de rositas a la caza y captura de otro ‘entretenimiento’. Nos hemos acostumbrado a ‘disparar’ comentarios sin temor alguno a que las ‘balas’ inicien el camino de retorno.
El miércoles pasado escribí que un pacto contra la corrupción o valdría de nada. Leyendo en días posteriores ciertos editoriales (no sectarios, al decir de los mismos periodistas), me ratifico en todo lo manifestado. No es que ya los políticos se hayan apuntado al “y tú más”, sino que el propio gremio que debería velar por la imparcialidad, objetividad, neutralidad, etc., etc., ha entrado en una batalla mucho más peligrosa, en una dinámica que reproduce los esquemas de aquellos con una alegría digna de enmarcar.
Tomó posesión (segundo mandato) el presidente estadounidense. Y en la ceremonia (la íntima no, la otra, la oficial), la cantante Beyoncé interpretó el himno nacional. Días después hemos descubierto que lo más importante del acto de la investidura es la terrible sospecha de que lo haya hecho en ‘playback’. Manda Trillos, por no escribir testículos. Somos la repera. Como si quedara desvirtuado el acontecimiento por el trascendental hecho. Que le pudo entrar un catarro apenas a la diva. O que sufrió una jaqueca la noche anterior. O tenía miedo a olvidarse de la letra (no sería la primera vez que ocurre). Chacho, vamos  poner todo el empeño en arreglar este mundo convulso en lugar de estar perdiendo el tiempo en tonterías (te juro que pensé poner mariconadas).
Bueno, hoy estoy medio cansado y lo dejo aquí. Mañana será otro día. Puede que eche mano de hemeroteca. Estén atentos los amigos del grupo Tigaray. Lo mismo los sorprendo.