miércoles, 13 de marzo de 2013

En abierto

No es la tele canaria santo de mi devoción. La de Willy. Perdón, don Guillermo Valentín García-Machiñena García-Checa. Jo, macho, y yo fui un día al Registro Civil para intentar recuperar el segundo apellido de mi padre, y me pusieron tantos requisitos que enterré la idea con el volcán de El Hierro. Creo haberlo dejado meridianamente claro en múltiples comentarios en este blog y en otros medios de comunicación. Y no porque no haya buenos profesionales en la radiotelevisión pública, ni porque no existan programas dignos de salvar de la quema general que afecta a los medios audiovisuales. Pero ya es que tenemos demasiados licenciados de la universidad de la vida al frente de los tinglados sostenidos con dineros públicos.
Veo poca tele. Si acaso un rato cuando me acuesto debido al clásico defecto de tener un aparato receptor en la habitación. Amén de los consabidos momentos en que uno tiene la fea costumbre de comer. Que suelen coincidirme con los informativos. De lo que he escrito hasta la saciedad. Y que son repetitivos y cansinos a más no poder. En los que prima el sensacionalismo, cargados de imágenes duras y relatos de sucesos y aconteceres de dudoso proceder y en los que la información brilla por su ausencia. Eso sí, me quedo con las poses forzadas y miradas ante el travelín de la cámara con las que el señor Daswani me gratifica en la sobremesa. Me encanta, Miguel Ángel. Que es diferente a me encanta Miguel Ángel. Por si acaso.
A Estíbaliz Pérez la conozco de ha bastante. E intercambiamos pareceres cada vez que nos encontramos en nuestro barrio de Toscal-Longuera. Para ella de adopción y para mí de nacimiento, aunque ahora un servidor se halle por esos Realejos Altos, o por esos altos de Los Realejos. La última vez, no hace una semana. Y hablamos de esa nueva aventura titulada “En abierto” y que se emite en las tardes de lunes a viernes. Me encargó que le echara una visual y que fuera ‘crítico’ en mis opiniones. De haberlas, claro.
Debo confesarte, amiga, que no he visto aún el programa. Se emite en la hora en que los jubilados solemos ‘estirar las patas’, ese ejercicio al aire libre que tú también recomiendas. Aunque en mi caso más por el ánimo de que el ‘payo’ (versión coloquial de prominencia abdominal) no siga creciendo, que en el de mantener el resto de las líneas curvilíneas del cuerpo humano, objetivo que fue aparcado allá por los inicios de ese tercer milenio.
Pero ayer, en la lectura diaria de la prensa, me entero de que el PP, de la mano del diputado Víctor Moreno, denuncia el amarillismo de la tele en cuestión. Y alude a la emisión del suceso de Candelaria (la mujer que se tiró por un puente y fue atropellada por varios vehículos), con reproducción de unas secuencias que no parecieron las más adecuadas para el horario de emisión (ese en el que aún no es la hora de que los peques se vayan a la cama).
No me extraña nada en un ente público en el que priman, única y exclusivamente, los índices de audiencia y el autobombo reiterado del share, rating y cuota de pantalla. Yo la denomino la batalla de los audímetros. Y en mi casa siguen sin colocar uno. E indagando un fisco acerca de los ‘méritos y antecedentes’ del director del programa (César Armas), me temo que a los pobres presentadores (expresado ello en el más cariñoso de los sentidos) le han jugado una mala pasada a los pocos días de haber iniciado la singladura. El formato de las experiencias pretéritas –y ya se sabe que las cadenas se copian que es un disgusto– no me inspira demasiada confianza.
No puedo ser crítico, Estíbaliz –tal y como me señalaste–, porque solo me limito a comentar lo que aparece reflejado en la prensa, máxime, como antes señalé, cuando no he tenido la oportunidad de visionar ni uno de los programas de “En abierto”. Tengo la impresión de que a Carmelo (alguna fotografía me coló cuando era el responsable de la información meteorológica) y a ti les hayan dado gato por liebre. Ignoro el poder decisorio que disponen los que se sientan ante la cámara (o lo mismo están de pie; tengo que verlo un día de estos), más intuyo que bien escaso y que el bacalao viene ya cortado. Y, desgraciadamente, no están los tiempos para dirimir diferencias con la superioridad.
Sea como fuere, me duele enormemente el tener que estar de acuerdo con los postulados populares. Incluso con los de Australia Navarro cuando alude al chiringuito de Paulino (refiriéndose a la tele de Willy, esa que canta las excelencias del blog presidencial que le escribe y mantiene ‘su equipo’), en respuesta a sus peticiones de ahorro y recortes para todo los demás, incluyendo sanidad y educación. Y ya que menté esta última (por lo de José Miguel), la posición del Partido Socialista viene a ser el reflejo de la imagen que está dando la ejecutiva federal.
Escribo todo esto porque a la hora de buscar culpables sabemos que siempre los hallarán en el escalón más bajo. Que es la fórmula más simple para acabar con el problema. Recuerdo aquellos encendidos alegatos en contra de este despilfarro que argumentaba Juan Carlos Alemán en sede parlamentaria. Ahora, en su retiro dorado de la Audiencia de Cuentas, ni sabe ni contesta. Y el resto de la tropa, felizmente acomodada en el pesebre del gobierno, ni tuje ni muje, por si acaso.
No siendo Jesús muy amigo de adulamientos y felicitaciones sin sentido, siempre he considerado a Estíbaliz como una gran profesional del periodismo. Y me apena que este hecho que hemos dejado referenciado se haya tenido que reproducir en su programa. Sí, dije bien, reproducir, porque parece ser consigna a seguir. Y de tales dictados sí que hay responsables. Me gustaría que un día, y sin que sirva de precedente, alguno de los muchos asesores que tiene el socio gubernamental (PSC-PSOE) se manifestara al respecto. Sí, de los directamente relacionados con este gremio. El del periodismo, of course. De Rivero y los suyos nada puedo esperar. Pero de los otros, hombre, al menos un detalle, sean valientes. Marquen una mínima diferencia. Estamos alcanzando el ecuador del mandato y piensen que ya resta menos para la patada en el culo.
Concluyo. Según la denuncia del PP, el programa se emitió el pasado día 7 de los corrientes (jueves). Ayer fui a la videoteca de la RTVC y la grabación de ese día no aparecía. ¿Por qué?